Forster prevé pocos cambios en el tejido de industrias auxiliares
Zaragoza.- “Lo que se hace en España se seguirá haciendo en España”. En esta frase ha resumido el presidente de GM Europa, Carl-Peter Forster, el devenir de las industrias auxiliares de la fábrica de Opel en Figueruelas (Zaragoza) una vez conocida la decisión de la empresa de fabricar su futuro modelo Meriva en la planta aragonesa. De esta frase deriva Forster su previsión de que esta “estructura de proveedores en Zaragoza no va a cambiar”.
Forster ha acudido a Zaragoza para reunirse con los trabajadores y directivos de Figueruelas, y con el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias; durante su estancia ha anunciado que la fábrica zaragozana comenzará a producir en 2009 la siguiente generación del Meriva, tras superar su proceso de adjudicación frente a la planta de Gliwice, en Polonia. Y ha dado algunas pinceladas de lo que esto supondrá para la industria auxiliar.
En realidad, el Meriva supondrá la continuidad de este tejido que da empleo, en palabras del presidente aragonés Marcelino Iglesias, a más de 15.000 trabajadores repartidos en un centenar de empresas. “Esta actividad económica es muy importante para nosotros”, mantiene Iglesias; los esfuerzos de los poderes públicos y los empresarios por diversificar la economía aragonesa no deben hacer olvidar el “peso fundamental” que todavía tiene la automoción en la Comunidad.
Selección de proveedores en 2007
En este sentido, y a pesar de que Carl-Peter Forster prevea pocos cambios en la estructura de proveedores, todavía “no podemos adelantar nada” porque las adjudicaciones de piezas del futuro Meriva no comenzarán hasta bien entrado el año 2007. “No está decidida la participación de las auxiliares”, insiste Forster, que aclara que la misma competencia que asumen ya las fábricas de GM es “positivo” que se extienda también a las proveedoras.
Así las cosas, Forster abre la puerta a “nuevas empresas” a la hora de trabajar con este modelo que comenzará a fabricarse en 2009. Con todo, la proximidad a la fábrica de Figueruelas continuará siendo el activo fundamental. “Gran parte de las piezas que necesita el Meriva son demasiado grandes para traerlas de lejos”, refiere el presidente de General Motors Europa, “y el coste es muy elevado”; de ahí que el grueso fundamental siga siendo estas auxiliares en buena parte aragonesas.
Un total de 66 empresas aragonesas, de este centenar que mencionaba Iglesias y que también engloba a firmas riojanas y navarras, trabaja con pedidos para el Meriva. 54 de ellas, según un estudio de UGT, son de material directo, y doce son de servicios. En total facturan, gracias al Meriva, más de 400 millones de euros anuales que se reparten en 16 localidades aragonesas, la mayor parte de ellas de la Ribera Alta del Ebro y el área metropolitana de Zaragoza. Según UGT, 2.000 de los empleos que mantienen estaban afectados directamente en caso de que el Meriva se hubiese deslocalizado.
En Polonia
Precisamente este tejido de proveedoras, su competencia y la calidad de sus productos ha sido también considerado por GM a la hora de decantar la balanza hacia Figueruelas frente a la opción de Gliwice, de menores costes laborales pero con más inversiones necesarias para ponerse en marcha. Para esta planta polaca ha tenido también palabras de ánimo Carl-Peter Forster, quien ha recordado que allí se está fabricando ya el modelo Agila así como el Zafira.
“Volverán a estar entre las candidatas”, explica Forster respecto a la fábrica de Gliwice, probablemente ya en la siguiente adjudicación, la del futuro modelo Opel Astra. “Tienen un equipo excelente”, afirma Peter Forster, “con muy alta productividad y un gran futuro”. Con alrededor de 3.000 trabajadores, la planta de Gliwice se constituye como la alternativa centroeuropea de mayor competitividad en cuanto a costes, lo que le ha mantenido hasta el final con opciones de acoger el Meriva.