Expositores en FIMA: "Es difícil vender en el momento. Venimos a hacer contactos"
La 44ª edición de FIMA, la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola, ha entrado este jueves en su ecuador habiendo copado de miles de visitantes los pasillos de Feria de Zaragoza desde el martes. Con el oremus en torno al modelo tecnológico y al relevo generacional, más de 1.200 marcas se exhiben con la intención de crear networking y salir más reforzados de lo que llegaron a este salón agrario, el más relevante del sur de Europa, y en un momento clave para el sector.
En el corto y medio plazo, indudablemente, FIMA es un escaparate dónde se construyen relaciones, se refuerzan marcas y se siembran futuras operaciones comerciales. Todo en un espacio gigante, con 90.000 metros cuadrados y nueve pabellones en los que es fácil perderse. Uno de los espacios más llamativos es el que ocupa la firma italiana Merlo, especializada en manipuladores telescópicos. Allí la actividad no cesa.
Desde allí, el comercial italiano de la marca, Leandro Montana, explica en un sólido español a ARAGÓN PRESS/ARAGÓN DIGITAL que cerrar una venta directa durante la feria se antoja complicado pero que el objetivo final va mucho más allá. “Aquí es difícil vender la máquina en el momento. Se hace contacto para vender en el futuro”, resume Montana. Y es que para la compañía, con más de un siglo de historia y presencia en España desde 1985 y concesionario en Zaragoza incluido, FIMA representa visibilidad internacional y cercanía con el cliente final.
La firma ha trasladado a Zaragoza varias familias de su gama agrícola, entre ellas la Turbo Farmer, que abarca desde modelos compactos de 3.300 kilos y 7 metros de elevación hasta equipos de 4.500 kilos y 11 metros de altura. El también comercial de Merlo, Antonio Ortega, explica que la nomenclatura de sus máquinas responde a un código técnico directo: la primera cifra indica la capacidad de carga y la segunda la altura de elevación, rematada por la potencia del motor. A ello se suma la línea Multifarmer, una telescópica híbrida que combina brazo delantero con elevador trasero de hasta 7.000 kilos, pensada para explotaciones que buscan polivalencia. En otras palabras: innovación y tecnología a servicio del salón.
LA IMPORTANCIA DE LA INDUSTRIA AUXILIAR
Más allá de los grandes equipos, FIMA también revela la importancia de la industria auxiliar. Iker González, de Resortes Galicia, -empresa con más de 50 años de trayectoria en la fabricación de muelles industriales-, define la feria como un punto de encuentro estratégico con fabricantes de aperos agrícolas. “Todo el mundo agrícola lleva muchísimos muelles. Es un lugar de venta, pero sobre todo de relación con clientes y nuevos contactos”, explica, muy en la línea de lo también trasladado desde Merlo.
Aunque según bromea "la física de un muelle apenas ha cambiado desde los tiempos de Newton", la innovación se traslada a los materiales, los tratamientos térmicos y los procesos de fabricación. Resortes Galicia no presenta un producto revolucionario, pero sí una mejora en la metodología productiva, una tendencia que refleja bien el espíritu de FIMA: de nuevo evolución técnica constante.