El polígono Montemolín, en riesgo por el soterramiento de la rotonda de la Z-40

La preocupación por este asunto es elevada entre las más de 30 empresas instaladas en este polígono
photo_camera La preocupación por este asunto es elevada entre las más de 30 empresas instaladas en este polígono

El pasado mes de septiembre arrancaron las obras para el soterramiento de la rotonda de la Z-40 con la A-68 a la salida de Zaragoza. Se trataba de un proyecto muy reivindicativo no solo por los vecinos de barrios y localidades cercanos, sino también por los empresarios del polígono Montemolín que sufren a diario frecuentes retenciones. Sin embargo, estas empresas se han encontrado un importante escollo a la hora de comprobar el proyecto de obra que puede dinamitar su futuro.

De hecho, con el actual proyecto, se generarán ocho carriles de circulación, cuatro soterrados y otros cuatro como vía de servicio, dos a cada lado de la circulación. “Esto supone para el polígono que el espacio que tienen ahora tanto para aparcar coches, recibir a los clientes, y entrar con los camiones la materia prima, va a desaparecer. Les va a quedar una acera de 50 centímetros como único espacio entre las puertas de acceso a las naves y el carril de servicio para incorporarse a la Z-40”, ha explicado a ARAGÓN DIGITAL el alcalde de La Cartuja Baja, José María Lasaosa.

Una reducción de sus espacios que supone “una afección importante y complicada” de cara a la viabilidad y continuidad de sus negocios, limitando su accesibilidad e incluso su producción industrial. “En el momento en el que tienes una nave donde no puedes entrar o sacar materia prima, deja de tener valor y la empresa deja de tener actividad y la única posibilidad es desplazarse, cuando para muchas es imposible en este momento”, ha subrayado Lasaosa.

La rotonda de la carretera de Castellón, antes y después de las obras

POSIBLES ALTERNATIVAS

Para buscar una solución, desde la Junta del Polígono Montemolín han enviado un escrito para solicitar una reunión urgente con la jefa de Demarcación de Carreteras, el secretario de Estado de Transporte y Movilidad y el director general de Carreteras, donde, sin obviar los aspectos muy positivos de la obra, proponen algunas alternativas, como replantear el proyecto, ejecutar un solo carril de servicio, desdoblarlo al final de las naves o establecer un uso compartido del carril.

La preocupación por este asunto es elevada entre las más de 30 empresas instaladas en este polígono, algunas de ellas con hasta 30 personas trabajando en sus instalaciones, que ven en riesgo su futuro. “Son empresas de aquí, algunas compiten a nivel internacional y tienen unos clientes que les cuesta mantenerlos y el esfuerzo que hacen por abrir la puerta cada día es ingente. Ven ahora a que en su nave, con toda la inversión correspondiente, no van a poder desarrollar la actividad”, ha señalado Lasaosa.

APENAS 50 CENTÍMETROS DE ACERA

Dos de las empresas afectadas son Metálicas Domínguez y Aquí sí hay quien duerma, que, según los planos, se quedarían con una “insuficiente” acera de 50 centímetros, un arcén de otros 50, y los carriles de tres metros, lo que prácticamente imposibilita la accesibilidad a los vehículos pesados y furgonetas para la carga y descarga, “lo que nos avoca al cierre o al traslado”, ha advertido su gerente, Fernando Domínguez.

Porque su único objetivo es disponer de una carretera “moderna” donde “quepamos todos”. “Entendemos que es necesaria, pero también es necesario seguir con nuestra actividad económica. Llevamos allí más de 40 años y en mi caso, vamos por una tercera generación. Estaba mi padre, ahora yo y luego mis hijos. Si tengo una nave donde no puedo meter un camión, deja de ser una nave industrial, no nos sirve para nada”, ha lamentado Domínguez.

Y, en caso de no obtener una respuesta positiva, sólo les quedarían dos opciones: el traslado o el cierre. “Sería triste anunciar el cierre de una empresa después de tantos años y que nos sustenta a nivel familiar. Ahora, en Metálicas y Aquí si hay quien duerma, estamos 20 familias, 16 empleados y 4 autónomos. Habría que plantear un traslado o no lo sé, porque una empresa de nuestras características no se mueve en un día. Y eso tiene un proceso y unos gastos elevados que nosotros no podemos asumir”, ha afirmado.

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