Los directivos indican que si la geopolítica lo permite "2024 puede ser un buen año para Aragón"

Es la conclusión principal que se desprende del Indicador de Opinión de ADEA del segundo semestre de 2023
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photo_camera La presentación ha corrido a cargo del presidente de ADEA, Fernando Rodrigo, y la secretaria general, Diana Marchante

“Si la geopolítica lo permite, 2024 puede ser un buen año para Aragón”. Es la conclusión principal que se desprende del Indicador de Opinión del segundo semestre de 2023, presentado este miércoles en una rueda de prensa por el presidente de ADEA, Fernando Rodrigo, y la secretaria general, Diana Marchante.

El informe refleja que las perspectivas para la economía aragonesa en 2024 son de desaceleración, pero menos que en España, quedando muy condicionadas por la economía mundial, que se desacelera, “y Europa, España y Aragón no van a ser una excepción”, ha explicado el presidente de ADEA. “Persiste una elevada incertidumbre en relación con las variables geopolíticas que existían a finales de 2022 (guerra de Ucrania o conflictos USA-China a causa de Taiwán) y en 2023 se han abierto dos nuevos frentes de alcance impredecible (guerra Israel-Palestina y conflicto del Mar Rojo) por lo que la evolución de estos eventos en 2024 afectará al desarrollo de la economía”.

Por otro lado, los directivos afirman que “la fuerte presencia de la industria en Aragón nos proporciona más estabilidad en el ciclo, de manera que crecemos menos que España en momentos de expansión, pero sufrimos menos en momentos de desaceleración o recesión, por eso en 2024 nos comportaremos mejor que la media nacional”.

ACCESO A FINANCIACIÓN

Sobre el acceso a la financiación, los directivos opinan que va a mejorar en los próximos meses. “La fuerte y rápida subida de tipos que se adoptó en 2022 se está trasladando con fuerza a la economía real, lo que ha permitido reducir de forma importante la inflación. Así, España terminó 2023 con un IPC del 3,1% (subyacente 3,8%) muy por debajo del año 2022 en el que la inflación acabó en el 5,7% (subyacente 7%) y lejos del pico de julio 2022 en el que el índice general llegó al 10,8%”, ha detallado el presidente de ADEA.

“El BCE mantiene su cautela a la espera de cómo evoluciona el IPC en estos primeros meses del año, aunque cabe esperar que a finales de la primavera o principios del verano empiece la desescalada de tipos de interés con el objetivo de situarse a medio plazo en el entorno del 2-2,5% una vez la inflación haya alcanzado el objetivo del 2%”, ha asegurado Fernando Rodrigo.

En cuanto al mercado de trabajo, “seguirá fuerte y preocupa la falta de mano de obra adecuada a los puestos vacantes a cubrir”. “Este buen comportamiento viene siendo una tónica habitual desde hace muchos meses e incluso en momentos de elevada incertidumbre ha mantenido una extraordinaria fortaleza, lo que ha contribuido a mantener vivo el consumo privado”, ha explicado el presidente de los directivos aragoneses, que ha aportado datos, “según la EPA, Aragón terminó 2023 con 51.800 desempleados (7,8%), un porcentaje mucho mejor que el de la media nacional (11,76%) siendo la tercera Comunidad Autónoma con una tasa más reducida. En el último año el paro en Aragón se ha reducido en 8.800 personas (-14,5%) y se han creado 24.800 empleos (+4,25%), mientras que la población activa se ha incrementado en 16.000 personas (+2,5%). Son los mejores datos desde 2007”. Pese a ello, “los directivos se muestran preocupados por el desajuste entre oferta y demanda de empleo, el riesgo de agotamiento del mercado laboral -con un perfil demográfico más envejecido que supone un factor limitante para el crecimiento económico- por lo que habrá que replantear las políticas de inmigración; y, por último, por la pérdida de productividad tanto por la subida de los costes laborales como por la caída de los niveles de inversión de las empresas, ya que puede acabar perjudicando nuestra competitividad y provocar una destrucción de empleo a medio plazo”, ha destacado Rodrigo.

En cuanto a las tasas de crecimiento del PIB, los directivos creen que “serán menores que en años anteriores, pero la recesión no está ni se le espera”. “En el conjunto del año 2023, la economía española y la aragonesa han tenido una evolución positiva y mejor que la inicialmente esperada, aunque con incrementos que han ido de más a menos a lo largo del ejercicio, tendencia que proseguirá en los inicios de 2024 aunque se confía que mejore a final de año”. “Se estima que España reduzca su tasa de crecimiento desde el 2,5% en 2023 hasta el 1,6% en 2024 y Aragón baje algo menos desde el 2,0% en 2023 hasta el 1,7% en 2024”, ha detallado Rodrigo.

En lo referente a la demanda interna, “no se espera una mejoría significativa, pero tampoco caídas importantes”. Así, ha aseverado Rodrigo, “el consumo privado se mantendrá estable gracias al incremento de salarios, producido por las actualizaciones salariales, y la creación de empleo”. Además, “la deuda financiera de los hogares sigue reduciéndose y se encuentra muy por debajo de los ratios que existían justo antes de la crisis inmobiliaria”. Por otro lado, Rodrigo ha alertado de que “la inversión empresarial da síntomas de debilidad y necesitamos reactivarla para mejorar la competitividad y mejorar la productividad, la asignatura pendiente de la economía española”.

Por último, ha continuado Rodrigo, “el sector público ha contribuido en los últimos años a compensar la atonía del resto de componentes de la demanda interna por la extensión de las medidas para combatir la crisis energética, la subida de sueldos a funcionarios y el despliegue de los gastos financiados por el programa NGUE, pero el retorno de las reglas de control fiscal que se aprobaron en diciembre pasado va a obligar a los gobiernos a adoptar medidas de reducción del gasto, aumento de impuestos o ambas simultáneamente”.

En cuanto al sector exterior, los directivos consideran que “lo ha hecho muy bien en 2023 pero en 2024 se enfrenta a un año complicado y que Aragón en 2024 puede seguir esa tendencia si el contexto internacional acompaña”.

El pasado noviembre, ha explicado el presidente de ADEA, “fue el mejor de la serie histórica para el comercio exterior aragonés, con un valor de 1.716,7 millones de euros, y con los datos acumulados hasta noviembre de 2023 las exportaciones regionales experimentan un incremento interanual del 7,8 %, hasta alcanzar los 16.360,7 millones de euros”. “Respecto al total de importaciones aragonesas en el mes de noviembre, estas se incrementaron un 32,2 % interanual alcanzando un valor de 1.714,8 millones de euros, mientras que en el agregado nacional las compras al extranjero registraron un descenso medio del 8,3 %”, ha destacado Rodrigo.

En 2024 y en años sucesivos, ha continuado, “se va a poner a prueba la competitividad de la industria aragonesa, ya que está cayendo el comercio mundial en términos agregados, tanto por la tendencia a la desglobalización como por el incremento del nacionalismo económico. Por otro lado, la geopolítica marcará un año más la tendencia del comercio internacional, ya que un agravamiento de la guerra de Ucrania, el conflicto entre Israel y Gaza o los problemas en el Mar Rojo que pueden complicar las cosas y hacer que suban los precios. Por último, es importante recordar que, de la misma manera que para Aragón es muy importante que Cataluña funcione bien porque supone el 33% de nuestras ventas en el mercado interior, también necesitamos que la economía europea tire, dada la dependencia de mercados como Alemania o Francia que representan 1/3 de nuestras exportaciones y que están con un crecimiento muy plano o negativo”.

PREOCUPACIONES

Para finalizar, los directivos aragoneses han mostrado su preocupación con tres cuestiones, “la mencionada distorsión del mercado de trabajo, pues la realidad a la que nos enfrentamos las empresas pone en cuestión las cifras oficiales de desempleo. Algo no funciona bien en nuestro mercado de trabajo cuando tenemos 51.800 personas desempleadas y nuestras empresas no pueden cubrir los puestos de trabajo que necesitan”.

En segundo lugar, ha afirmado el presidente de ADEA, “seguimos denunciando que las AA.PP. no hayan aprovechado los aumentos de ingresos públicos derivados de la inflación para reducir el déficit”.

Rodrigo ha finalizado con la tercera cuestión, afirmando que “nos preocupa la deriva política que está llevando nuestro país, ya que las decisiones que se anuncian para asegurar la estabilidad del actual gobierno comprometen la igualdad de los españoles y erosionan nuestro estado de derecho. Recordamos a nuestros políticos que las empresas necesitamos un marco institucional estable en el que planificar nuestras inversiones y exigimos los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte de nuestro territorio”.

SOBRE EL INDICADOR

Dicho barómetro, ha explicado Diana Marchante, “se obtiene a partir de una encuesta que recoge las impresiones de los directivos sobre diferentes aspectos relacionados con la situación económica y a la que, en esta ocasión, han respondido 251 directivos y ejecutivos de las áreas de dirección general, dirección comercial, dirección financiera, y de recursos humanos, de los sectores servicios, industrial, comercial y automoción de las empresas de la Comunidad”.

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