Día clave en la negociación de la reducción de jornada laboral. Este lunes el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales vuelven a sentarse para avanzar en esta medida, que busca alcanzar progresivamente las 37,5 horas máximas semanales en 2025, aunque no exenta de polémica. La ausencia de la patronal en la negociación, a la que el lunes pasado el secretario de estado de Trabajo, Joaquín Pérez, acusó de no haber realizado ninguna propuesta, continúa pronunciándose en contra defendiendo que la reducción provocará una pérdida de productividad y de la eficacia del diálogo social.
El director general de CEOE Aragón, Jesús Arnau ha hablado de la “peligrosidad” de que el Gobierno tome esta decisión “unilateralmente y fuera del diálogo social” al no contar con los empresarios y ha advertido que tendrá “un grave perjuicio para las empresas” a medio plazo. “No estamos en contra de la reducción de jornada, estamos en contra del café para todos, sin tener en cuenta ni la productividad ni la capacidad de desarrollo de cada empresa”, ha matizado.
Ante la acusación por falta de propuestas, Arnau ha insistido en que “la alternativa ya existe” que es la “personalización” a través de los convenios colectivos, tanto los empresariales como los sectoriales. “Es muy complicado que hagamos propuestas cuando una de las partes dice que lo va a imponer si o si a partir del mes de julio. Eso no es una negociación y ya ocurrió lo mismo con la subida del Salario Mínimo Interprofesional”, ha remarcado.
Como principales consecuencias, ha apuntado hacia la pérdida de productividad y a las afecciones que pueda tener en el diálogo social al no contar con la patronal. “Si aplicamos la reducción de la jornada laboral media bajamos un 6,5% de productividad directa”, ha detallado. A su vez, ha señalado hacia las pequeñas empresas y los autónomos como los más afectados, al tener “menos capacidad de negociación, de compras, de innovación y de exportación”.