Teruel.- El futuro de Pelbor sigue debatiéndose. Caja Rural de Teruel ha reiterado su compromiso con este matadero y espera poder llevar a cabo un plan de viabilidad que le permita salir a flote por una reconversión. Un plan estratégico que pasa por la salida del actual socio mayoritario, el acuerdo con un cliente y el compromiso del centenar de trabajadores de la empresa cárnica.
Caja Rural de Teruel y Cooperativa Esperanza del Jiloca (CEJI), que continuarían como accionistas, siguen buscando inversores y el apoyo de la empresa Jamcal. Si Pelbor no logra fijar una solución definitiva antes del 23 de noviembre, la empresa entraría en proceso concursal.
El exceso de producción inicial sumado a la caída del valor añadido de los jamones, la crisis económica y la crisis del sector han sido los detonantes de la problemática del matadero de Calamocha, en opinión del director de Caja Rural de Teruel, José Antonio Pérez Cebrián, causas que son dignas recordar porque “son la situación en la que comenzó a trabajar Pelbor”. Unos problemas a los que también se sumaron la concentración de grandes almacenes y el surgimiento de marcas blancas que provocaron la caída del consumo de jamones.
“En los últimos tres o cuatro años hemos perdido alrededor de cuatro millones de euros en el matadero y no podemos seguir aportando dinero para hacer lo mismo”, ha explicado el director de la caja.
José Antonio Pérez Cebrián, que es consciente del desastre que provocaría en la comarca del Jiloca el cierre de Pelbor, ha indicado que el problema de la empresa cárnica no sólo reside en los puestos de trabajo que se perderían ahora y en el futuro, sino también en las repercusiones negativas que este cierre generaría en la Denominación de Origen del Jamón de Teruel y en los ganaderos de la zona.
El director de la caja ha reconocido que el pasado viernes tuvo lugar una reunión para abordar la posible solución de Pelbor y se decidió “tirar la toalla”, pero el sábado Cebrián decidió que la caja “no la tiraba”.
Nuevas vías
Para el director general de la Caja Rural, que es el precursor del plan de reconversión de Pelbor, “una de las patas fundamentales del reflote sería que Jamcal se uniese porque necesitamos a alguien que consuma”.
Otro de los puntos críticos es encontrar a alguien que aporte el cerdo y la capitalización de deuda de los acreedores no bancarios “que están por la labor de esperar”, según ha señalado Pérez Cebrián, quien ha añadido que en el aspecto bancario no habría problema porque están apoyando a Pelbor la Caja Rural de Teruel y otra caja. Asimismo, “todos los responsables de los departamentos del Gobierno de Aragón están también por la labor”.
El nuevo plan estratégico se basa también en el cambio de socios de la empresa, entre los que el actual socio mayoritario va a tener que salir.
Sin querer adelantar demasiados detalles sobre este plan que “esta todavía sin cerrar”, el máximo dirigente de la caja turolense ha asegurado que Pelbor nunca será rentable con los condicionantes que los trabajadores plantean. “Si los trabajadores quieren mantener sus puestos deberán ceder como hemos hecho todos ya que a los socios nos ha costado más de dos millones de euros sustentar el matadero el último año”, tal y como ha aseverado Pérez Cebrián para quien, “el esfuerzo que se pide a los trabajadores es fundamental”.
Entre los esfuerzos que deberán asumir aquellos empleados que quieran continuar en el matadero calamochino renunciar a la antigüedad, empezar de cero y horario flexible, son algunos de los condicionantes que ha señalado el dirigente de la Caja Rural de Teruel.
Habrá un período de cuatro a doce meses hasta que el matadero se ponga en marcha, según Pérez Cebrián quien cree que será necesario ese tiempo para buscar un gerente y proveedores porque “será difícil recuperar la confianza de aquellos que han salido escaldados”.