Aragón tendrá sus principales carreteras renovadas a final de 2026 con una inversión privada de 630 millones

En total, se actuará en 1.769 kilómetros de carreteras de toda la Comunidad, incluyendo la duplicación de la A-127 entre Gallur y Ejea
photo_camera En total, se actuará en 1.769 kilómetros de carreteras de toda la Comunidad, incluyendo la duplicación de la A-127 entre Gallur y Ejea

La red principal de carreteras de la Comunidad tendrá una nueva cara a finales de 2026. El Gobierno de Aragón lanzará este viernes a licitación su Plan Extraordinario que pretende reformar y renovar las grandes vías de todo el territorio, a través de una inversión de 630 millones de euros que correrá a cargo de las empresas privadas que obtengan su concesión durante los próximos 25 años, en los que también se encargarán de su conservación y mantenimiento.

En total, se actuará en 1.769 kilómetros de carreteras de toda la Comunidad, divididos en once itinerarios, incluyendo la duplicación de la A-127 entre Gallur y Ejea de los Caballeros. Se estima que, durante los 30 meses que durarán las primeras obras, se generarán 8.800 puestos de trabajo, junto a otros 187 empleos fijos en los 22 años restantes de la adjudicación.

De esta forma, será la concesionaria la que asuma la redacción de los proyectos, para los que dispondrá de cuatro meses desde la firma del contrato, así como la inversión inicial de 630 millones de euros. Con estos primeros trabajos se acondicionará íntegramente la calzada, se rehabilitará y se renovará el firme y se instalarán sistemas de conteo de vehículos, circuitos cerrados de televisión y estaciones meteorológicas. Además, se encargarán del mantenimiento extraordinario durante los 25 años de concesión, con un valor extra estimado de 328 millones.

CONTRAPRESTACIÓN ECONÓMICA

A cambio, el Gobierno de Aragón abonará un canon anual a las concesionarias que dependerá del estado y la disponibilidad de las carreteras. Partiendo de un pago máximo, que será de una media de 11,5 millones en los diez itinerarios y 16 en la A-127, es decir, unos 130 millones al año, el Ejecutivo aplicará unas deducciones si incumple unos parámetros de calidad y servicio, de modo que podría darse el caso de que el abono llegara a cero.

Será la concesionaria la que asuma la redacción de los proyectos, para los que dispondrá de cuatro meses desde la firma del contrato

Estas prestaciones, según ha enumerado el consejero de Vertebración de Territorio, José Luis Soro, abarcan temas como la vialidad invernal, conservación de taludes, gestión de incidencias, un indicador de seguridad, capacidad estructural del firme, superficie de rodadura, deterioro, limpieza y la gestión de la explotación. “El pago de disponibilidad depende del cumplimiento de esos indicadores. Si se incumple, se deducen las cantidades correspondientes, e incluso pueden entrar en juego las penalizaciones”, ha señalado.

Este pago se mantendrá fijo y constante durante los 25 años de concesión, sin tener en cuenta la inflación, subida de precios o avance del coste de la vida, aunque sí se ha previsto un “mecanismo de reequilibrio” en el caso de “variaciones extraordinarias”, como el sobrevenido de la guerra en Ucrania. Además, no se comenzará a abonar hasta que no terminen las obras iniciales y ninguna empresa podrá adjudicarse más de dos itinerarios, salvo que uno quede desierto.

“LA ÚNICA ALTERNATIVA”

No en vano, para el consejero, esta era la “única alternativa” para solucionar el “deficiente estado” de la red de carreteras, siendo “imposible” de arreglarlo con cargo a los presupuestos anuales de la DGA, que “jamás serían suficientes”. “No podemos revertir décadas de déficit inversor con recursos propios o contratos de servicio. Es imposible”, ha reconocido Soro, que afirma que este método concesional ha generado “gran expectación” en empresas e inversores.

A su juicio, este sistema aporta ventajas como la mejora “sustancial e inmediata” de las carreteras, con una inversión de 630 millones que no tendrá “impacto en el déficit ni en la deuda pública”. Igualmente, pasados los 25 años de concesión, las carreteras retornarán a la DGA en “perfecto estado de conservación”, ha asegurado. “Conseguiremos una calidad óptima del mantenimiento ordinario y extraordinario gracias a la eficiencia que se deriva de que una misma empresa se encargue de todas las fases”, ha expuesto el consejero del ramo.

Del mismo modo, permitirá destinar otros fondos a la red secundaria, a “esas que nunca les toca”. “Es un proyecto que trasciende del Departamento y durante varias legislaturas. No hay que mirar los cien millones del Departamento, sino los 6.000 de la Comunidad. Se irán terminando hospitales y otras actuaciones, habrá tiempo para planificar y hacer frente a esas cantidades”, ha zanjado Soro, que recuerda que todos los partidos acordaron este plan en la Estrategia Aragonesa para la Recuperación tras la pandemia, por lo que espera que no se pongan trabas en los próximos gobiernos.

ITINERARIOS

En concreto, los once tramos son los que discurren por el Bajo Aragón; Zaragoza Oeste (Calatayud, Cariñena, Borja y La Almunia); Zaragoza Central (Belchite, Fuentes, La Muela); Huesca-Monegros; Jacetania-Alto Gállego; Sobrarbe-Ribagorza; Cinca-Litera; Zaragoza Norte (Zuera y Ejea); Teruel Este-Oeste; Teruel Norte-Sur; y Cinco Villas-Ribera Alta (la A-127 entre Gallur y Ejea). También se incluyen las variantes de Monzón, Binéfar, Sariñena, Sástago, Valderrobres y Mora de Rubielos.