Aragón no frena y crece: el PIB sigue la tendencia nacional y está muy por encima de la eurozona

Imagen de archivo. Trabajador en el sector industrial. Foto: DGA
Las exportaciones, pese a todos los reveses, siguen desempeñando un papel relevante y mantienen el pulso

Pese a las amenazas internas motivadas por la incertidumbre política que sobrevuela Aragón y a las problemáticas externas con la crisis de la peste porcina, los aranceles chinos o los gravámenes de la administración Trump, la economía aragonesa mantiene el pulso con una evolución sólida también en el abrupto tercer trimestre del año.

El crecimiento interanual alcanza el 2,8%, en línea así con la tendencia interanual y claramente por encima del conjunto de la eurozona (1,4%). Así lo refleja el avance de las estimaciones del Instituto Aragonés de Estadística (IAEST), elaboradas a partir de los últimos datos de la Contabilidad Nacional Trimestral publicados por el INE a inicios de esta antepenúltima semana de 2025.

En los albores del próximo 2026, el dato confirma que Aragón continúa creciendo al ritmo de España y duplica prácticamente el avance de la eurozona, situada en el 1,4%, aunque muestra una ligera desaceleración respecto al trimestre anterior, cuando el PIB regional avanzó un 3,3%. En términos intertrimestrales, el crecimiento fue del 0,4%, dos décimas menos que la media nacional pero por encima del registro europeo.

EL SECTOR EXTERIOR CONTINÚA FIRME PESE A TODO

En este escenario, el sector exterior vuelve a desempeñar un papel relevante. Las exportaciones aragonesas de bienes y servicios aumentaron un 1,1% respecto al tercer trimestre de 2024, consolidando una tendencia positiva en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la moderación del comercio global.

Aunque el avance es más moderado que el registrado por el conjunto de España (3,2%), confirma la fortaleza estructural del tejido exportador de la Comunidad. Y ojo, más llamativo aún es el comportamiento de las importaciones, que se dispararon un 23% interanual, muy por encima del crecimiento nacional (6,1%). Un dato que refleja el dinamismo de la actividad económica regional y el fuerte tirón de la inversión.

LA DEMANDA INTERNA TOMA EL RELEVO

Precisamente, desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento del PIB aragonés se explica en gran medida por el buen comportamiento de la demanda interna. El gasto en consumo privado de los hogares y de las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares creció un 3,7%, casi un punto por encima de la media española.

También el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas mostró un avance notable del 2,5%, duplicando prácticamente el crecimiento registrado en el conjunto del país. A ello se suma un fuerte impulso de la inversión, especialmente en bienes de equipo, que aumentó un 13,5%, y en construcción, con un crecimiento del 11%, muy superior al promedio nacional. Ya se viene avanzando que este sector, con la necesidad en el sector de la vivienda y la consolidación de las grandes inversiones anunciadas en los últimos, será clave.

Y es que pese que a casi todos los sectores productivos aragoneses cerraron el trimestre en positivo. es justamente construcción el ámbito que lidera el crecimiento, con un aumento del valor añadido bruto del 6,3%, ligeramente por encima de la media española. Le sigue la industria manufacturera, que avanza un 3,9%, un punto más que el conjunto del país, reforzando su papel como uno de los pilares de la economía regional.

El sector servicios de mercado también mantiene una evolución favorable, con un crecimiento del 3,1%, en línea con el promedio nacional, mientras que las actividades de comercio, transporte y hostelería aumentan un 4,1%, aunque por debajo del ritmo registrado en el conjunto de España.

EL CAMPO ARAGONÉS, EN EL PUNTO DE MIRA

La nota discordante la vuelve a poner el sector primario, que registra una caída del 2,8% interanual en su valor añadido bruto, seis décimas peor que la media nacional. Un retroceso que refleja las dificultades estructurales que atraviesan la agricultura y la ganadería, pero que no logra empañar el balance general de una economía regional que sigue creciendo con solidez.