26 de noviembre de 2025. Desde hoy comenzará realmente a ser tangible el proyecto Toro que de ahora en adelante tiene por fin el llegar a 2030 fabricando hasta un millón de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) por año desde Figueruelas gracias a la joint venture conformada entre la americana Stellantis y la china CATL y tras una inversión durante este lustro de 4.100 millones de euros. En un acto institucional, este miércoles por la tarde tendrá lugar la simbólica colocación de la primera piedra de la estructura prefabricada del nuevo edificio de celdas, el mismo que marcará el camino para el desembarco de la electrificación a la automoción aragonesa.
La puesta en funcionamiento de la fábrica será en 2028 de forma progresiva y será, sí o sí, un hito para la región, altamente vinculada durante décadas a la fabricación de vehículos de combustión térmica. Y es que tal y como se viene esgrimiendo desde las instituciones en el último año, el de ahora es comparable al desembarco de General Motors en los años 80. Sin duda, los símiles no pasan desapercibidos: pertenecen al mismo sector, transforman la economía a golpe de tecnología y también comparten el lugar escogido como centro de operaciones: el polígono de Entrerríos, en la zaragozana localidad de Figueruelas.
En definitiva, es un acontecimiento para el Aragón que camina hacia el futuro a golpe de inversiones milmillonarias. La tecnificación y el forjado de un nodo tecnológico que se beneficiará tanto de iniciativas como esta así como de las que se están orquestando a través de los centros de datos son otras de las claves que pivotan en torno al proyecto Toro.
DATOS CLAVES
La gigafactoría dará empleó a pleno rendimiento a 3.000 personas y el impacto indirecto disparará las cifras hasta los 6.500 trabajadores. Se levantará de forma anexa a la actual planta de Stellantis y según recoge la memoria técnica del PIGA (Plan de Interés General), que fue aprobado definitivamente de forma parcial este lunes tras ver la luz de manera inicial en verano, incluye la construcción de 367.000 metros cuadrados de instalaciones sobre un total de 89 hectáreas.
Entre los edificios destaca la estructura prefabricada que conformará el edificio para el ensamblaje de las celdas. Será el más extenso de todos con 151.141 metros cuadrados y un presupuesto invertido cercano a los 42,5 millones de euros. Se le sumarán otros espacios para almacenaje, áreas auxiliares y las infraestructuras de conexión y urbanización interior.
La joint venture, a su vez, invertirá hasta 1.833 millones de euros para disponer de toda la maquinaria, líneas de montaje y los procesos productivos necesarios para desarrollar el proyecto y otros 1.586 millones en la edificación de naves, áreas logísticas y equipamientos auxiliares. El resto, hasta llegar a los 4.100 millones, se dirigirá a gastos de puesta en marcha y lanzamiento industrial. Se contará también con trabajadores chinos, entre 1.000 y 2.000, para la construcción y la puesta en funcionamiento.
Cabe destacar que este proyecto, que escogió ubicarse en Zaragoza a finales de 2024, cuenta con casi 300 millones de euros de subvenciones públicas concedidas por media docena de PERTES concedidos por el Ministerio de Industria y Economía del Gobierno de España que gestiona Jordi Hereu.
CRONOGRAMA
El cronograma ya está definido y marca fechas clave para los próximos años. Si bien las obras de construcción arrancarán en 2026, la primera fase de producción de celdas y módulos de baterías se pondrá en marcha en 2028. Se ensamblarán hasta 300.000 baterías en ese año, un 30% de las previstas a partir de 2030.
En 2029 la cantidad se aumentará hasta las 650.000 (65%) y será ya en 2030 cuando Stellantis aspira a alcanzar el rendimiento pleno que supondrá también el generar 3.000 empleos. Por aquel entonces se espera facturar 12.000 millones de euros por año en la gigafactoría.
Y es que, tal y como aclara el PIGA, “lógicamente”, un proyecto de tal envergadura se plantea por fases ya no solo por cuestiones logísticas sino por las propias necesidades de ajustes de producción a la demanda prevista. Por ello se irá incrementando progresivamente y aquí será clave la evolución del vehículo eléctrico, todavía estancado en ventas, y las amenazas europeas a los motores térmicos.
NECESIDADES ENERGÉTICAS
Las necesidades eléctricas de la gigafactoría de la china CATL y Stellantis serán muy superiores a las que actualmente requiere la gigante de la automoción en su factoría en Aragón. Para garantizar su autonomía energética y no depender de la red estatal ya saturada, Forestalia proyecta el despliegue de 14 parques eólicos y 5 plantas fotovoltaicas, que requerirán más de 1.000 millones de euros de inversión para alcanzar una capacidad de producción de 1.000 megavatios.
Aunque estos parques renovables quedan fuera del ámbito formal del PIGA, sí se incluyen como parte del Proyecto Toro las líneas de evacuación que llevarán la electricidad hasta la nueva subestación eléctrica. El proyecto también contempla la construcción de una subestación de 220/30/20 kV y su conexión en alta tensión con la red principal. Además, el PIGA ubica que el consumo de agua se estima en 600.000 metros cúbicos anuales, que se gestionarán a través de cuatro circuitos diferenciados: agua potable, industrial, refrigeración y purga.



