Aragón apoya endurecer los controles para la importación de productos agrícolas de países extracomunitarios

El consejero de Agricultura,a Gonzalo Arguilé, ha pedido a la ministra Espinosa que abogue en Bruselas por implementar las garantías a terceros países que quieran introducir sus productos agrícolas en la UE. Junto al resto de Comunidades, Aragón ha participado en el Consejo Consultivo previo al Consejo de Agricultura y Pesca de la UE.

Madrid.- El consejero de Agricultura y Alimentación del Gobierno de Aragón, Gonzalo Arguilé, ha participado este lunes en Madrid en el Consejo Consultivo previo al Consejo de Agricultura y Pesca de la UE que se celebrará los próximos días 18 y 19 en Bruselas. Entre otros asuntos, el consejero aragonés ha instado a la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, a que ejerza presión en el Parlamento Europeo para que los productos que vengan importados de países extracomunitarios tengan el mismo tratamiento, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, que el que se exige a los países productores europeos.

Esta es una “cuestión importante” que el consejero Gonzalo Arguilé “ha venido machacando” en los últimos Consejos Consultivos de Agricultura. “No puede ser que los productos de terceros países tengan ventajas, desde el punto de vista de las exigencias de la calidad y seguridad alimentaria, mucho más flexibles que los productos de los países de la Unión [Europea]”, se ha quejado Arguilé.

Estas conclusiones ya habían sido adoptadas en el memorando que la delegación francesa presentó el pasado junio en Consejo de Ministros de la UE, sobre seguridad y cumplimiento de las normas comunitarias de las importaciones de alimentos y piensos animales y vegetales. Una propuesta que será debatida la semana próxima en Bruselas con el apoyo a la causa del Gobierno español y la Comunidad aragonesa, entre otras.

El libro verde

Entre otros asuntos, el Consejo de Política Agrícola para Asuntos Comunitarios ha debatido por vez primera acerca del Libro Verde de la Unión Europea sobre la calidad, “tanto comercial, como diferenciada” de los productos agrícolas europeos- presentado por la Comisión Europea el 15 de octubre-, con el que se pretende reforzar la competitividad de la agricultura europea con la calidad como bandera.

Con este Libro Verde se pretende abrir un proceso de reflexión para mejorar el marco político y normativo para la preservación de la calidad de los productos agrícolas. Según el consejero Arguilé, “el libro trata de ir más allá en cuanto a la homogeneización de las normas y a la flexibilización de las mismas, pero sobretodo a que todo el consumidor europeo identifique la calidad tanto de las limitaciones geográficas protegidas como de los productos ecológicos”.

Los contenidos del Libro Verde estarán abiertos a consulta pública, hasta el 31 de este mes, a través de una página web habilitada por la Comisión Europea (http://ec.europa.eu/yourvoice/ipm/forms/dispatch?form=gpagprodqual2&lang=es), en el que los interesados podrán dar su opinión acerca de distintas cuestiones. Entre ellas figura si debería indicarse obligatoriamente el lugar del cultivo de los productos primarios, si debe autorizarse la comercialización de productos que no cumplan las normas por razones estéticas o cómo puede funcionar mejor el mercado único de la Unión Europea de productos de la agricultura ecológica.

Fitosanitarios

Otro de los asuntos que se han tratado ha sido la propuesta del Reglamento Europeo sobre la utilización de sustancias antimicrobianas para la descontaminación en superficie; los conocidos como fitosanitarios. Arguilé ha defendido que la Comisión, el Paramento y el Consejo Europeo se pongan de acuerdo en si se permite o no la utilización de estos productos. De las más de 800 materias activas existentes en los últimos años, la UE ha reducido esta lista a 280 y la nueva propuesta del Parlamento Europeo era recortar en un 90% las licencias para productos fitosanitarios, aunque tras las últimas negociaciones podría quedarse en un 10%.

La postura de Aragón sobre este asunto es que la UE de un margen de tiempo suficiente para que los investigadores encuentren sustancias sustitutivas para que “sobretodo los vegetales no sufran plagas y enfermedades irreversibles que dañen el trabajo de los agricultores”.