La Asociación Regional de Agricultores y Ganaderos de Aragón (ARAGA) condena la postura adoptada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación frente a la reciente revisión, el pasado 8 de octubre, del acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Ucrania. Dicho acuerdo pretende prolongar las medidas comerciales autónomas y la eliminación de aranceles a la importación de cereales procedentes de Ucrania, lo que, a juicio de la asociación agrícola, supone un golpe directo a la agricultura española y la aragonesa.
Desde ARAGA se advierte de que la entrada masiva de cereal ucraniano a bajo coste está distorsionando gravemente el mercado nacional, afectando de forma especialmente intensa a los productores aragoneses. El sector cerealista español atraviesa ya un escenario crítico, marcado por la caída de precios, la volatilidad del mercado y el incremento de los costes de producción. "La prórroga de la supresión de aranceles no hace más que agravar esta crisis, comprometiendo la rentabilidad de miles de explotaciones agrícolas y poniendo en riesgo la soberanía alimentaria de España", han recogido desde ARAGA en un comunicado de prensa.
UNA POSICIÓN FIRME
ARAGA insta al Ministerio de Agricultura a adoptar una posición firme en el Consejo de la Unión Europea y a alinearse con otros Estados miembros —como Hungría y Eslovaquia— que ya han manifestado su oposición a este acuerdo. Asimismo, reclama al Gobierno de España que, al igual que países como Bulgaria, Polonia o Rumanía, exija la activación de fondos de compensación para paliar las pérdidas sufridas por el sector y establezca mecanismos de control eficaces que protejan la producción nacional.
“La agricultura española no puede seguir pagando el precio de decisiones políticas que no tienen en cuenta la realidad de nuestro campo. No permitiremos que el sector primario aragonés sea moneda de cambio en acuerdos que amenazan su supervivencia”, ha subrayado el presidente de ARAGA, Federico Lorente. En esta línea, desde la organización reiteran su compromiso de seguir defendiendo con firmeza los intereses de los agricultores y ganaderos de Aragón y de trabajar para que las políticas agrarias respondan a las necesidades reales del territorio y de quienes lo cultivan.