Zaragoza.- Aragón aloja al 2% de las desempleadas mayores de 45 años de España, es decir, de las 27.400 mujeres que buscan su primer empleo, unas 591 son de Aragón. Esta cifra, registrada en la EPA del cuatro trimestre de 2015, choca con el número de varones mayores de 45 años que pretenden conseguir su primer trabajo, que se reduce a 40 en Aragón.
En un estudio de la Fundación Adecco muestra que desde que comenzara la crisis en 2008 las mujeres mayores de 45 años están desempeñando un gran protagonismo a la hora de afrontar la recuperación económica en Aragón. Entre 2008 y 2015, 9.800 mujeres entre 45 y 64 años, que eran ajenas al mercado laboral, se han incorporado al mismo, en busca de un empleo que les permitiera contrarrestar la pérdida de ingresos en los hogares.
Al mismo tiempo, 600 mujeres menores de 25 años se han retirado del mercado laboral aragonés, probablemente ante la falta de expectativas profesionales; algunas prolongando su etapa académica; otras, marchándose al extranjero en busca de mejores condiciones, etc.
La oleada de incorporación de mujeres mayores de 45 años al mercado ha incluido a algunas que nunca antes habían trabajado, y que por ello se encuentran en mayor riesgo de exclusión social. A su edad y falta de experiencia, hay que añadir otros factores que a menudo presentan, como el bajo nivel formativo, los escasos recursos económicos, lo que provoca que estén doblemente expuestas a la exclusión social.
Concretamente, desde 2009 y a nivel nacional se contabilizan, cada año, más de 20.000 mujeres senior que buscan su primer empleo. Estas cifras contrastan con las 6.800 que se registraron en 2006, antes de la crisis económica. En 2014, con el inicio de la recuperación, se produjo el principal descenso en el número de paradas mayores de 45 años en busca de su primer trabajo, tendencia que ha continuado en 2015 con una caída moderada de 200 mujeres, hasta alcanzar las 27.400. Mientras, sólo 2.700 hombres de esta edad, en toda España, hacen lo propio.
Motivos de su incorporación al mercado de trabajo
Entre los motivos que llevan a las mujeres mayores de 45 años a incorporarse a su puesto de trabajo, se encuentran la necesidad de apoyar a una economía doméstica resentida, el aumento de las rupturas matrimoniales o el cambio en los valores culturales.
Con la crisis, muchos hombres perdieron su empleo o vieron reducido su poder adquisitivo. En este contexto, la figura de la mujer mayor de 45 años ha sido fundamental, puesto que todavía hay más de un 1,5 millones de hogares con todos sus miembros en paro, a pesar de la reactivación económica
También ha afectado, como se ha manifestado, el aumento de rupturas matrimoniales, ya que desde 2005, se han contabilizado en España más de un millón de divorcios, registrándose 100.746 en 2014, un 38% más que en 2005, cuando se documentaron 72.848. Algunas de estas mujeres nunca habían trabajado antes y otras acumulan largos periodos de inactividad, con lo que su acceso al empleo se complica, según Adecco.
Por otra parte, desde finales de los años 70, se ha ido reduciendo el estigma de la mujer dedicada al cuidado del hogar. La gran ruptura se produjo hace cuatro décadas, pero hoy en día continúa el viaje hacia la igualdad. Cada vez más mujeres mayores de 45 años, hasta entonces inactivas, deciden formarse.
En búsqueda de su primer empleo
Según el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, "las mujeres de más de 45 años que buscan su primer empleo destacan por su iniciativa y, una vez se incorporan al puesto, suelen demostrar un gran compromiso y fidelidad al proyecto empresarial". Sin embargo, ha explicado, "sus dificultades a la hora de encontrar empleo son mayúsculas, pues a la ausencia de experiencia hay que añadir la obsoleta discriminación que siguen experimentando por ser mujeres y tener más de 45 años, debido a prejuicios y estereotipos aún asentados en el imaginario social”.
Ante estas circunstancias, la mujer mayor de 45 años se sitúa en clara desventaja a la hora de encontrar trabajo, de modo que gran parte de las que se incorporan por primera vez al mercado laboral, lo hacen directamente al desempleo. Se trata de un desempleo, además, que tiende a ser estructural y no coyuntural, debido a que el paro de larga duración afecta mucho más a las mujeres mayores de 45 años (un 73% lleva más de un año en desempleo, frente al 60% de media femenina).
Dónde encuentran su primer empleo
Las mujeres mayores de 45 años que acuden a la Fundación Adecco se encuentran en riesgo de exclusión por diferentes motivos: escasos recursos económicos, poca o nula experiencia, desempleo de larga duración con nivel formativo bajo, etc. Todas ellas suelen encontrar empleo en el sector servicios, con una modalidad contractual eventual por circunstancias de la producción, como recepcionista (11%), personal de limpieza (10,2%) o camarera de pisos (9,4%). El nivel formativo más frecuente con el que cuentan es el de estudios elementales (60%).
Mujeres con discapacidad: ¿doble discriminación?
Las mujeres con discapacidad también corren el riesgo en experimentar doble discriminación en el mercado laboral. "No sólo hacen frente a estigmas propios de la mujer como la maternidad o la conciliación, sino que tienen que luchar contra prejuicios fuertemente asentados; por ejemplo, que incrementarán el absentismo o tendrán un rendimiento menor, todos ellos fruto del desconocimiento y la falta de experiencias previas”, tal y como ha transmitido Mesonero.
En efecto, las propias mujeres con discapacidad critican que se encuentran en desventaja con respecto al resto de las mujeres, debido a su condición, según declara el 65% de las encuestadas que están en ese margen de edad.
La mayoría atribuye esta discriminación al propio acceso al puesto de trabajo: un 80% cree que los reclutadores tienden a descartar a la mujer con discapacidad. Además, entre los motivos de la discriminación, también se encuentran la conciliación, con un 33%, y la política retributiva, con un 27%.
Esta discriminación se hace patente en el desempleo de larga duración: el 77% de las paradas con discapacidad lleva más de un año en paro, cifra considerablemente superior a la media femenina general, del 61%.