La reducción de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero ya casi es una realidad. El 84% de la energía producida en Aragón es renovable. Un dato que supone que, en cuestiones de sostenibilidad energética, la comunidad ya cumple con algunos de los objetivos marcados para 2030.
En concreto, los ratios sobre la producción energética fijados por la Directiva Europea en 2009 establecían que las renovables debían representar un 34,24% del total. La planificación Estatal lo hacía señalando el 32% y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNICEC), en la revisión de 2024, marca como meta sostenible el 48%. Por lo que, a día de hoy, “Aragón ya está cumpliendo con los objetivos para la reducción de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero”, ha asegurado este martes la directora general de Energía y Minas, Yolanda Vallés.
Frente a las buenas nuevas, Vallés ha recordado que todavía quedan retos por delante, tanto a nivel aragonés como nacional. Ha señalado dos puntos en la ruta hacia el futuro: por un lado, ha señalado la necesidad de mejorar la infrastructura de la red de transporte y su distribución, “para asegurar lo producido”; así como reducir la volatilidad de los precios del petrolio, ya que “pueden suponer una importante carga económica en materia energética”. Este dato supera con creces la media española, situada en el 50% de producción renovable.
Además, en el documento se indica que Aragón produce el 8% de la energía eléctrica total de España y un 12% de toda la renovables. En la comunidad aragonesa el 54,6% generado es energía eólica, frente al 12% de la media nacional y el 16,2% solar fotovoltaica, frente a un 14,% a nivel español.
El consumo de energía primaria (aquella que procede de todas las fuentes de la naturaleza, como renovables, gas natural o carbón) ha disminuido en Aragón un 1,71% respecto a lo cuantificado en el 2022. De entre todas estas formas de energía, las renovables representa el 45,6% (en 2022 era un 5% menos).
Sólo la generación de energía renovable cubre el 179,1% del consumo eléctrico de Aragón. Una cifra que se basa fundamentalmente en el crecimiento de la eólica y la solar fotovoltaica por la puesta en marcha de nuevas instalaciones. La comunidad cuenta con una potencia instalada de 11.043 MW, siendo de toda la potencia renovable un 72% sobre el total en España del 61,4%.
De echo, esta expansión en potencia de la energía renovable irá más allá en la comunidad. El Gobierno de Aragón tiene abierto el proceso de tramitación de más de 10.000 MG para 122 instalaciones eólicas (que generarán 3,457 MG) y 617 parques fotovoltaicos. Esto supone un 23% de las instalaciones con las que cuenta actualmente la comunidad.
Estas cifras son un indicativo de la “favorable” situación de Aragón. No solo por el hecho de que la comunidad supere la media nacional, ni por que situarse por encima de los hitos marcados por los planes energéticos ya expuestos. Para la directora general de Energía y Minas, los datos indican que la situación de Aragón es muy buena porque “los criterios del ministerio priman el consumo de proximidad y eso nos va a favorecer para seguir siendo atractivos para los inversores”.
Esta cuestión de posicionamiento, tanto en consumo de proximidad como a niveles de producción y autoconsumo tiene que ser, según Vallés, “un elemento competitivo” que juegue a favor de las empresas aragonesas en nuestra política energética. “Tenemos energía, territorio y una amplia capacidad que tenemos que aprovechar”, ha expuesto.
DATOS DE CONSUMO
Con respecto al consumo de energía, en 2023 se produjo una reducción en el territorio del 1,71%. Una caída auspiciada por el crecimiento de las instalaciones de autoconsumo fotovoltaico. Las instalaciones de este tipo se han duplicado en un año pasando de 6.216 (171.000 Kw) en 2022 a 12.318 (450.875) en 2023.
En total, el 45% de lo consumido en la comunidad llegó desde las energías renovables (4,7% más que en 2022), el 27,5% de productos petrolíferos (-2,6) y el 26,7% de gas natural (-3,6%). Por sectores empresariales, y una vez eliminado el consumo de industias energéticas, la industria supuso el 38,9% del total, el transporte el 31,3%, servicios el 20,17% y agricultura el 9,56%.