El Zaragoza alegará ante el juez que paralizar las obras de La Romareda sería “un perjuicio para el club”
Zaragoza.- El presidente del Real Zaragoza, Alfonso Soláns, instará al juez a no suspender cautelarmente las obras de remodelación del campo de La Romareda, cuya tramitación está recurrida ante el Juzgado Contencioso Administrativo de Zaragoza por los grupos municipales de PP y PAR en el Ayuntamiento. El magistrado ha citado a comparecencia al club aragonés para exponer su punto de vista acerca de esta posible suspensión cautelar, solicitada por ambos partidos en su recurso.
El presidente zaragocista ha avanzado el contenido de esta comparecencia, que debe llevarse a cabo el próximo martes a no más tardar. “La suspensión de los trámites” para la reconstrucción del campo “supondría un perjuicio para el club”, dice Soláns, que solicita permiso para que continúen los plazos, se inicien lo antes posible las obras y “terminen cuanto antes” también, de tal modo que no suceda como en la remodelación del campo de La Rosaleda, en Málaga, muy retrasada.
Reconoce Soláns que el proyecto de La Romareda impulsado por el equipo de Gobierno municipal PSOE-CHA es “la única alternativa” y que “no es nuestro proyecto” pero que, al tiempo, es “adecuado para los aficionados y para el club” pues, explica el presidente del Zaragoza, aumentará el confort y permitirá una vía continua de ingresos atípicos a través del zócalo comercial que se ubicará en los bajos del futuro estadio. Las obras, por cierto, deberían comenzar de inmediato con la sustitución de los primeros graderíos.
Emplaza el presidente zaragocista la firma del convenio con “los portavoces municipales” para fijar las condiciones de uso de este futuro estadio. Quiere que esta negociación se afronte “desde la colaboración” y asegura que “en cuestión de días” una vez esté preparado podrá ser aprobado por el club y ser firmado por todos los agentes implicados. Dice Soláns, en fin, que ese acuerdo será “sencillísimo”.
Aún con todo, el empresario aragonés tiene el pálpito de construir “nuestra casa”, esto es, un recinto deportivo en el que el Real Zaragoza deposite su patrimonio de manera continuada en el futuro. Lo ha llamado “Ciudad del fútbol, o del Deporte”, en la que el Zaragoza instale campos para fútbol base, instalaciones deportivas paralelas y zonas de servicios comerciales, culturales, expositivos, una ciudad deportiva moderna que sustituya las maltrechas instalaciones actuales, en la carretera de Teruel. “Es un sueño, no un proyecto; ya veremos cómo impulsarlo y financiarlo”.
Eso sí, no prevé Soláns la convivencia de dos grandes campos de fútbol en los que pueda jugar el primer equipo de la ciudad. “No puede haber dos campos en Zaragoza”, sentencia el presidente zaragocista para, eso sí, recordar que el futuro lejano deberá estar construido sobre esta ciudad del deporte y sobre un campo propio. “El Zaragoza cumplirá 75 años el año que viene, y espero que dure por lo menos 75 más. No lo veremos nosotros” pero, “en el futuro” cabrá otro proyecto.
Recalificación oficinas
En realidad, la comparecencia de Soláns tenía como objetivo “agradecer a los grupos políticos del Ayuntamiento de Zaragoza” la recalificación de las oficinas del club, situadas en la calle Eduardo Ibarra. Esta operación, aprobada este viernes en Pleno, servirá para convertir estas instalaciones en las que se ubican gimnasio, oficinas y tienda en bloques de pisos. La venta del suelo -“que no haremos mañana”- en una zona residencial de fuerte valor, permitirá ingresar al club un remanente no calculado pero, en todo caso, “importante”.
“Entendemos esta operación como una ayuda al club”, explica Soláns, “para su revitalización”. “El Zaragoza recibirá más de lo que da”, dice el presidente; a cambio, el equipo deberá implicarse más en la celebración de citas deportivas escolares y con la estructura del deporte base en Aragón. Esto es así porque “el Zaragoza está más necesitado”. “Es un saco sin fondo”, califica Soláns al club, “un bolsillo con agujero”, un déficit estructural que se paliará con esta recalificación pero que “no se solucionará”.
Será la combinación de los ingresos actuales, con el aporte de las televisiones y los taquillajes, más los “ingresos atípicos” los que mejoren el estado actual de un club con una deuda que se cuenta en millones de euros. Para ello, la explotación del zócalo comercial de la futura Romareda, pendiente del convenio antes mencionado, es una de las opciones. La otra, la explotación de esa “casa del zaragocismo”, esa Ciudad del Fútbol que, por ahora, aún no está en condiciones de afrontar el club de referencia en Zaragoza.