Una España imperial tumba a Francia en la consagración de Lamine
Con un fútbol imperial, sobreponiéndose al golpe de Francia y con un nombre propio que ya tiene abiertas las puertas del cielo. Una España de categoría ya está en la final de la Eurocopa tras tumbar a Francia a base de juego, fe, casta y furia, remontando el gol de Kolo Muani con una obra de arte de Lamine Yamal y un latigazo de Olmo. Los de De la Fuente no temblaron ante un Mbappé sin máscara y ya miran a la final de Berlín.
Estaba cantado el 11 que iba a disponer Luis de la Fuente. Con las bajas de Carvajal, Le Normand y Pedri, el técnico no inventaba y alineaba a Navas, Nacho y Olmo para mantener la esencia que había llevado a España hasta semifinales. Tampoco había dudas en el guion inicial, con España iniciando la posesión frente al bloque defensivo francés, y teniendo la primera gran ocasión con un remate de cabeza de Fabián, que, con todo a favor ante Maignan, no encontró portería.
No acertó Fabián, sí lo hizo justo después Kolo Muani, que aprovechó un gran centro de Mbappé a la espalda de Laporte para conectar un remate certero al fondo de la red y adelantar al conjunto galo. Y no fue un gol, pero un palo similar iba a ser la tarjeta amarilla a Jesús Navas, encargado de marcar a Mbappé, por una entrada a Rabiot en el centro del campo, providencial para cortar el contraataque.
El partido estaba idóneo para Francia, que mantenía su fuerte defensa con constantes y múltiples ayudas en el centro del campo, para lanzar inmediatamente la contra a la velocidad de Mbappé. Pero enfrente estaba Lamine Yamal, un niño de 16 años, un pedazo de futbolista de 16 años, que se iba a bautizar en la Eurocopa con una obra de arte en la cara de Rabiot a la escuadra de Maignan para poner el empate y reiniciar el partido a los 20 minutos.
Apareció un genio, e iba a aparecer un mago. Dani Olmo apeló a su 10 en la espalda para deshacerse de Tchouameni y fusilar a la casi imbatible defensa francesa, que en cinco minutos había visto lo que parecía imposible, que le remontaran el partido. Porque Francia tendrá mucho físico en el centro del campo, pero España tiró de fútbol para ponerse por delante cuando todo parecía cuesta arriba.
Los pupilos de De la Fuente quisieron adueñarse del ritmo del partido y mover a una Francia que ya no le valía, ni le había servido, encerrarse en su área. Un par de arrancadas de Dembélé y Theo Hernández obligaron a España a intensificar el repliegue, sin renunciar a crecer con balón, basándose en la imperial jerarquía de Rodri y Fabián en el centro del campo, y a dejar dudas ante los pocos espacios que Francia se veía obligada a dejar en defensa, más conforme pasen los minutos. Y cuando no llegaban, aparecía Cucurella, una locura de partido el suyo, para cortar cualquier agujero.
SEGUNDA PARTE
Francia quiso resarcirse del fútbol de España con una alta presión en el inicio de la segunda parte, aunque esta selección también tiene armas para salir a la velocidad, y cerca estuvo Nico Williams de sorprender con un balón de Fabián a la espalda de Koundé que obligó a Maignan a salir a tres cuartos de campo. Tchouaméni respondió con un cabezazo en un córner que salió a las manos de Unai Simón.
De la Fuente se vio obligado a hacer el primer cambio en el minuto 56 por lesión de Navas, que había resistido con amarilla a Mbappé, dando entrada a Vivían para pasar a Nacho al lateral ante el astro francés. También Deschamps movía el árbol con tres tenores como Camavinga, Barcola y Griezmann. Upamecano amenazó la portería de Unai Simón con un remate en un córner al segundo palo que no cogió portería.
Media hora por delante con una Francia envalentonada hacia el campo francés, mientras Fabián y Rodri se agigantaban para crecer con balón. Pero conforme pasaban los minutos, España se encerraba más en su área y se resignaba a achicar agua, por lo que el técnico buscó aire en el centro con Merino y Oyarzábal por Olmo y Morata, dejando, esta vez, a Nico y Lamine en el campo. Justo antes de los cambios, Theo tuvo la oportunidad de empatar con un balón suelto en el área que no consiguió enviar a portería.
Se avecinaban diez minutos finales de infarto, que inició Lamine intentando replicar su primer gol, pero esta vez salió por encima del larguero. El partido se paró tres minutos por un golpe de Giroud a Laporte que dejó al central sangrando. Mbappé asustó con una carrera ante Vivián que también finalizó alta. Pero no fue a más. Porque esta España también tiene la madurez necesaria para saber sufrir, amarrar el balón, y finiquitar el partido en un descuento que se hizo eterno, pero que llevó a España a la final de Berlín.