El CAI Balonmano Aragón afronta con ilusión y esperanzas de triunfo la vuelta de la final de la Copa EHF
Zaragoza.- El CAI Balonmano Aragón tiene este domingo en Magdeburgo (14.15 horas, Aragón Televisión) una cita histórica y muy complicada: el encuentro de vuelta de la final de la Copa EHF. El bloque naranja deberá superar el empate a 30 de la ida para hacerse con el entorchado europeo en su primera incursión internacional. Los de Kosovac, por tanto, están obligados a vencer o a empatar a más de 30 goles para conquistar el trofeo.
Deberán hacerlo con la moral tocada por la lesión, esta misma semana, de su gran estrella. Hussein Zaky se perderá el partido, pero los de Kosovac no le pierden la cara al encuentro. Juan Basmalis y Antonio Sánchez han viajado con el equipo y, uno de ellos, tendrá la oportunidad de completar la convocatoria, aunque su presencia en las rotaciones acabe siendo testimonial. También se ha desplazado a tierras alemanas Pierre Hammarstrand, lesionado desde diciembre, que animará desde la grada.
Veroljub Kosovac ha impregnado esta semana a sus jugadores de espíritu ganador. Sabe que el CAI Balonmano Aragón no tiene nada que perder en Magdeburgo. Su prestigio, por haber llegado a la final en su primera intentona, es ya máximo. Caer derrotado no lo mermaría un ápice, pero conseguir la victoria elevaría las miras del proyecto del club a cotas insospechadas.
Defensa y contragolpe
El CAI Balonmano Aragón tratará de mejorar su defensa, especialmente en la zona de tres cuartos de cancha, desde donde el Magdeburg le hizo mucho daño en el primer encuentro con potentes lanzamientos desde larga distancia. Kosovac ha diseñado el partido para que la defensa se cierre y los extremos naranjas sean capaces de salir al contragolpe con solvencia. En ese terreno el Magdeburg, como demostró en el encuentro de ida, sufre.
El bloque aragonés consiguió la mitad de sus tantos en el partido de ida gracias a la labor de los extremos; especialmente de Amadeo Sorli, Alfredo Sorrentino y Antonio Cartón. Pero si el Magdeburg aumenta la presión sobre los extremos, Kosovac cuenta con que su defensa se abrirá. Es ahí donde entraría la segunda línea de ataque del CAI Balonmano Aragón, intentando provocar lanzamientos desde los siete metros y exclusiones para el cuadro germano. Robert Arrhenius y Carlos Prendes deberían asumir la responsabilidad del juego en esta tesitura, aunque no será fácil superar al guardameta Bitter.
Para conseguir la victoria el CAI Balonmano Aragón tendrá que superar, además, un ambiente infernal en el Bordelandhalle. Allí le esperarán alrededor de 8.000 aficionados alemanes que, no obstante, no parece que igualen el nivel de decibelios que se alcanzó el pasado sábado en el Príncipe Felipe.
El bloque alemán llega al encuentro en mejores condiciones físicas que al primer envite y afronta el partido definitivo seguro de sí mismo. Para ambos es el partido del año. Para el CAI, además, el más importante de una historia, la suya, que se agranda cada semana.