Toni Acosta, actúa en Zaragoza: "El humor es mi arma de destrucción masiva de problemas"

La actriz estará en el Teatro de las Esquinas con "Una madre de película" hasta este domingo 
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photo_camera Es la segunda vez que "Una madre de película" llega a Zaragoza. Foto: Pentación Espectáculos

Toni Acosta (La Laguna, 1972) ha vivido ese momento en el que el nido se queda vacío y los hijos deciden volar para construir uno propio. Es precisamente por ello por lo que no le costó nada ponerse en el papel de Eva María, la protagonista de "Una madre de película" y que es exactamente lo que dice el título de la obra: una madre de película. Eva María es tan Toni Acosta que la actriz ya siente que el personaje está "atado y bien atado". Ahora, es la segunda vez que se sube con el monólogo a las tablas del Teatro de las Esquinas, un lugar "maravilloso", igual que el "público zaragozano".

La actriz estará en el coliseo hasta el domingo con la obra de Juan Carlos Rubio en la que todo empieza con un audio de Nicolás, el único hijo de Eva María. Este le pide a su madre entrar a su habitación y buscar en una carpeta roja para encontrar un documento que necesita con urgencia. Sin embargo, ante las advertencias de su hijo de que no caiga en la "humana y especialmente maternal" tentación de hurgar en sus enseres, ella no puede hacer nada por evitarlo.

PREGUNTA.- Segunda vez en Zaragoza con "Una madre de película". Se han doblado las funciones respecto al año pasado y agotado la mayor parte de las entradas. ¿Cómo lo llevas?
RESPUESTA.- Es maravilloso, maravilloso. Una fantasía, el público es maravilloso y es muy particular estar en el Teatro de las Esquinas porque es tan directo el contacto con el público...En el monólogo yo hablo directamente al público y los tienes tan cerquita... que, una vez más, está siendo súper especial. Además tengo tres funciones más todavía para gozármelas que hay muchas veces que vienes, haces una y te vas. Y aquí han sido cuatro en total, una maravilla, un sueño.

P.- ¿Cuánto de Eva María hay en ti? Ella es una madre que se enfrenta a la marcha de un hijo, a ese síndrome del nido vacío...
R.- Hombre es que básicamente, aunque lo hemos disfrazado con la profesión, hemos puesto que ella tiene un hijo y yo tengo dos...Ella soy yo en estado puro y me gusta mucho porque ataca todas las emociones de otra manera. Saber de lo que hablas y recorrerlas es muy bonito. Estoy muy contenta.

P.- Estamos ante una comedia. ¿Ayuda el humor a sobrellevarlo todo?
R.- A mi sí. Absolutamente. Creo que reírme de las situaciones en mi vida me ha ayudado muchísimo a quitarles peso, a ser consciente de la importancia que tienen y a no sobrepensar. El humor es, sin duda, mi arma de destrucción masiva de problemas. Me gusta vivir la vida con sentido del humor porque luego desactivas algunos problemas que no son tan importantes.

P.- La obra apela directamente al espectador y a sus emociones. ¿Cómo se aborda para no caer en el dramatismo excesivo y a la vez no hacer una comedia superficial?
R.- Eso es gracias a un buen director, que además también es el dramaturgo y que no me permite a mí salirme de todo lo marcadísima que está la función. Hay gente que repite, que vuelve a ver la función y entiende que está todo súper bien medido. Juan Carlos Rubio desde el principio se subió a este barco de hablar del nido vacío y él trajo una idea muy, muy bonita que es mirar hacia nuestras madres. O sea, cómo nos fuimos nosotros del nido, mi generación, que somos ahora a los que se nos está vaciando el nido.

Bueno, te digo una cosa, a mí se me ha vuelto a llenar porque mi hijo se fue a estudiar fuera, pero ha vuelto. Entonces, yo creo que mi hijo hace las cosas en la vida para darme a mis ideas y que yo siga teniendo contenido. Ahora tengo que hablar del nido que se vació y se volvió a llenar.

P.- Con "Una madre de película" te embarcaste en tu primer monólogo. ¿Cuál fue el mayor reto al que te enfrentaste?
R.- Ahora lo tengo muy atado, muy controlado pero al principio yo no sabía si sería capaz de mantener la atención del público yo sola en un escenario durante casi una hora y media. Al final es mucho tiempo para que la gente no desconecte, no se ponga a pensar en sus cosas. Creo que ese fue el mayor reto. Pensar si yo sería capaz de que me prestasen la atención que merece el monólogo durante todo el tiempo. Ahora me he dado cuenta de que sí y el monólogo funciona "per se". O sea, yo creo que si lo hiciera otra actriz funcionaría también. Ahora lo que pasa es que me lo "gozo" cada vez que hago la función y no me canso de repetirlo para nada.

P.- ¿Cómo ha evolucionado esa Eva María desde la primera vez que te pusiste en su piel?
R.-Pues mira, el monólogo está intacto. El que yo estrené en Madrid y el que traigo a Zaragoza es que es el mismo. Y eso me gusta. Me gusta mi manera de trabajar que es muy disciplinada y el personaje que creamos en la sala de ensayos tiene que seguir siendo el mismo para que se entiendan las emociones. Yo, Toni, la actriz, lo hago más fácil, más fluido. Me canso menos. Acabó matada...pero ya no tanto. Recuerdo las emociones más fluidas.

P.- Al final, la obra conecta mucho con el público porque todos hemos sido hijos y podemos recordar ese momento en que nos vamos de nuestro "nido".
R.- Totalmente. Al final lo mejor es la empatía. Empatizan madres y padres con la obra y eso es algo muy especial. A día de hoy, claro, los cuidados se han compartido y está la corresponsabilidad. Hay padres que también sufren ese síndrome del nido vacío y que lo viven en el monólogo. Estoy feliz de ser parte de él y de que la gente se identifique totalmente con Eva María en el escenario.
 

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