Shuarma: "Aragón es rico en inquietud artística y un terreno fértil para la música"
Zaragoza.- Se distanciaron durante ocho años pero en el año 2014 decidieron retomar su profesión y su pasión. El grupo de música rock-indie Elefantes vuelve a tener alma, y aunque la gira se inició el año pasado e hicieron una parada en la Sala Oasis de Zaragoza, este viernes 20 de marzo vuelven a traer su álbum “El Rinoceronte” a la capital aragonesa, esta vez en el Teatro de Las Esquinas.
El vocalista de Elefantes, Juan Manuel Álvarez, más conocido como Shuarma, ha desvelado a ARAGÓN PRESS los aspectos más profundos que sostienen al grupo y que le dan una identidad única. Además, revela aspectos más personales, como el sentimiento que le une estrechamente con la capital aragonesa.
Shuarma señala que el nombre del grupo surge de pensar que este animal es sagrado en países como India, relacionado con la parte más espiritual, y reconoce que después de preguntarles en varias entrevistas sobre el origen, terminaron por darle el sentido que les define hoy en día. “Nos sonaba bien, y para nosotros la música es sanadora de alguna manera. Tiene una conexión con todo eso”, explica.
Además, declara que el grupo, formado también por Jordi Ramiro, Julio Cascán y Hugo Toscano, está fuera de toda etiqueta musical porque componen sus canciones basándose en la forma en que se sienten y “buscando el equilibrio”.
El concierto de este viernes será sin duda una ocasión especial, que pondrá el punto final a su paso por Aragón tras el reencuentro del grupo y que dará paso, dentro de muy poco tiempo, a la grabación de un nuevo disco del que Shuarma sólo desvela que está todo escrito en Zaragoza y que versa sobre el amor.
Pregunta.- ¿Cómo está siendo la vuelta de Elefantes? ¿Vuelve a ser un grupo “con alma”?
Respuesta.- La verdad es que hemos vuelto porque hemos recuperado aquello que perdimos cuando nos separamos. Éramos un grupo que trabajamos mucho con la energía de los cuatro, un grupo de rock. El rock es energía, y en algún momento se nos diluyó, la perdimos… Fuimos consecuentes con ello, decidimos parar. Fue una decisión muy difícil porque Elefantes era muy importante para nosotros, pero faltaba la espina dorsal, algo que para nosotros era imprescindible.
Pasaron ocho años en los que nuestro grupo estuvo inactivo. Cada uno hicimos nuestras cosas en solitario. Después de estos años nos juntamos un día por primera vez los cuatro a cenar, y nos dimos cuenta enseguida de que volvíamos a vibrar en la misma frecuencia, de que las cosas que se habían descolocado, o que la niebla que había aparecido, se había disipado y que, de alguna forma, volvía a haber lo que había en los buenos tiempos del grupo.
Cuando hablo de buenos tiempos no me refiero al éxito, me refiero a la relación entre nosotros, que era quizá la parte más importante. Y eso había vuelto y nos daba la única opción, que era la de volver a tocar juntos. Con lo cual, ¿si vuelve a tener alma el grupo? Sí. Siempre la ha tenido, porque cuando la ha dejado de tener hemos dejado de estar dentro del grupo.
P.- ¿Cuál es esa espina dorsal a la que te refieres?
R.- Es algo que es muy difícil de definir… Es la química, en definitiva, esas tensiones que a veces hay entre miembros del grupo. Eso que no sabes lo que es, pero da el carácter al grupo. Eso se nos diluyó, se nos perdió, y ahora vuelve a estar ahí. También con los años hemos aprendido a valorar cosas. Cuando pierdes cosas también aprendes a valorar cosas que antes no valorabas. Nosotros tuvimos un periodo al final de grupo de mucho éxito y no lo supimos disfrutar porque no estábamos bien. Ahora podemos disfrutar muchas cosas y eso es una parte muy importante también, más que buscar un objetivo, se trata de disfrutar del camino. Es algo muy tópico, pero es así. Y nosotros, por fortuna, estamos pudiendo disfrutar, y eso que es un momento difícil para la música y no sólo para la música. Es un momento delicado pero puedo decir que estamos disfrutándolo mucho.
P.- ¿Cuáles son las fronteras entre tu música en solitario y tus composiciones con Elefantes?
R.- Pues la verdad es que no hay muchas, porque tanto en Elefantes como en mi carrera en solitario yo siempre he escrito desde mi experiencia personal. Empecé en Elefantes, con lo cual fue mi escuela, es lo que yo aprendí. Y en mi carrera en solitario, lo que cambia es que no tienes que negociar con nadie, por decirlo de alguna manera. Puedes llevar más a un extremo lo que pretendes hacer. En un grupo, si hay alguien a quien no le guste una canción hay que hablarlo, y si en esa canción no todo el mundo está de acuerdo pues a lo mejor es una canción que es mejor que no esté.
Todo tiene partes buenas y partes malas. Yo, por suerte, puedo disfrutar ahora de las dos, y eso creo que está bien. Pero a la hora de escribir no hay muchas diferencias para mí, entre escribir en dirección en Elefantes o en mi carrera en solitario.
P.- ¿Qué lazos te unen con Zaragoza?
R.- Con Zaragoza tengo una relación estrecha desde hace años. Todo empezó gracias a Enrique Bunbury, con el cual tengo una amistad muy fuerte y con el que empezó mucho trabajo a nivel profesional y a nivel personal. He pasado temporadas en la ciudad. Tengo muchos amigos, mucha gente conocida a la que quiero muchísimo.
También es cierto que el público de Zaragoza nos ha acogido siempre con muchísimo cariño y es un sitio donde siempre nos hemos sentido muy cómodos, también donde nos hemos sentido muy queridos. Yo creo que también la gente ha notado que sentimos algo hacia Zaragoza. Queremos mucho a todo nuestro público, evidentemente, pero sí es cierto que, por la conexión inicial con Enrique y porque hemos venido muchas veces, Zaragoza es de alguna forma especial para nosotros.
P.- ¿Y de los músicos aragoneses qué destacarías?
R.- En Aragón hay un movimiento artístico, no sólo musical. Siempre ha sido una cuna de grupos. Pero veo que no es únicamente a nivel musical, sino que también hay muchos otros aspectos culturales donde Aragón es rico y fuerte. Hay mucha inquietud artística. A nivel musical es una suerte que haya muchos espacios donde tocar que permiten que haya muchos conciertos. Hay una cantidad de conciertos por semana que es brutal. Eso hace que sea un terreno fértil y que haya muchas posibilidades. Por eso creo que haya también tantos grupos y tantas opciones musicales distintas en la ciudad.
P.- ¿Qué proyectos tenéis en mente a corto y largo plazo?
R.- De momento estamos acabando la gira, porque en breve entramos en estudio a grabar nuevo disco. Ahora hay que plantear este nuevo disco. Nos apetece grabarlo, además, con su gira, con viajes a México donde tenemos también que presentar el disco… En definitiva, recuperando estos años que de alguna manera hemos perdido. Las cosas pasan muy rápido, y nosotros tenemos que volver a decirle a la gente que estamos aquí, a enseñarles nuestra propuesta, y a transmitir lo que nosotros hacemos, que, en definitiva, la música son puntos de vista de la persona que los emite, y lo bonito es la conexión con el que lo recibe. Y nosotros estamos ahí enseñando nuestra propuesta.
P.- ¿Hay algo diferente entre esta gira que iniciasteis en 2014 y las anteriores?
R.- Sí, claro. Hacía ocho años que no tocábamos juntos. Y eso lo hace diferente, creo que para nosotros y para el público. Los conciertos de presentación de vuelta del grupo fueron muy emocionantes. Gente que tenía ganas de vernos, para nosotros encontrarnos con un público que sabes que te quiere y que tiene ganas de escuchar tus canciones… Vemos que durante este tiempo nuestras canciones han permanecido en la gente, y eso es un motivo de alegría y orgullo muy grande. Para nosotros está siendo una gira muy emocionante. Afortunadamente está yendo todo bien, teniendo en cuenta que el panorama está complejo. Nos están saliendo bien las cosas, pero luchando mucho, trabajando mucho porque la música no es fácil, como en cualquier otra profesión hay trabajar y luchar para que las cosas salgan adelante.
P.- ¿Cómo resumirías la trayectoria del grupo desde el tema “Azul”?
R.- Creo que hemos sido un grupo que de alguna manera siempre ha estado fuera de las etiquetas. Eso ha jugado a favor y en contra. No somos un grupo comercial, no somos un grupo indie, estamos entre medio… A mi me parece muy interesante estar en ese punto. Nosotros hacemos lo que sentimos, de la manera que sentimos, cuando sentimos que tenemos que beber de una parte más comercial lo hacemos sin ningún tipo de apuro… Buscamos nuestro equilibrio, ser honestos con nuestra forma de entender la música. De alguna manera nuestra paleta de colores es amplia e intentamos no negarnos a nada, siempre y cuando creamos que nos suma a nivel musical.
Creo que somos un grupo de rock emocional, lo que nos gustar es transmitir algo a la gente, porque a nivel personal, cuando escucho algo y realmente me emociona, para mí eso es lo bonito del arte, que me remuevan y que me permita llorar, o me permita reír, o que me permita conectarme con una parte de mí que quizás no pueda hacerla si no es a través del arte. Creo que al arte tiene esa capacidad y es lo que a nosotros nos gustaría conseguir.
P.- ¿Qué opinas del panorama musical en España en la actualidad?
R.- Musicalmente tenemos la suerte de que somos un país muy fuerte culturalmente hablando, y con unas propuestas artísticas tremendas, de mucha personalidad. A veces echo en falta, quizás, que se defina más el carácter español y que no intentemos sonar tanto a grupo de fuera. Pero también creo que hay mucha gente buscando su sonido y creando un sonido ubicable, geográficamente hablando.
Pero también es cierto que ahora mismo la situación económica y el Gobierno que tenemos no permite que haya más espacio para la cultura. A nuestros gobernantes no les conviene mucho que culturalmente estemos despiertos porque la cultura nos pone en contacto con nosotros mismos, y les interesa que seamos un rebaño fácil de manejar. Entonces, por un lado creo que artísticamente somos muy fuertes pero que no nos dan los altavoces suficientes para que esa parte tan interesante nos llegue a todos y que nos podamos nutrir de esa parte fundamental que es la cultura, una parte del contacto con nosotros mismos. O sea que tengo ahí sentimientos encontrados a ese nivel.
P.- ¿En qué ha cambiado Juan Manuel Álvarez en estos años de carrera musical?
R.- Imagino que en todo. Las personas estamos en una constante transformación. Creo que hay una parte esencial de nosotros que se mantiene, pero hay otra que va mutando, se va transformando, con todo lo que nos rodea, con las personas que conocemos, con las situaciones que pone la vida por delante…
Yo siempre he intentado de alguna manera bucear hacia dentro para conocerme mejor, y en eso también he centrado mi trabajo, porque la música también es eso. Y, ¿en qué he cambiado? Imagino que en todo y en nada.