Sara Barquinero: "Hay una erótica en el conocimiento y en la conversación en el mundo de la universidad"

La escritora zaragozana ha presentado "La chica más lista que conozco", una novela que cuenta la historia de Alicia, una joven universitaria que se obsesiona con su profesor, que le dobla la edad
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photo_camera Sara Barquinero hoy en Zaragoza. Foto: Pilar Álvarez

Nada de lo que escribe Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) es tan sencillo como aparenta ser. Lo hizo con "Los Escorpiones", donde escribió una novela colosal tan aclamada por la crítica que se convirtió en el "Mejor libro del año" en 2024. Y ahora vuelve a hacerlo en "La chica más lista que conozco", una historia en la que para hablar de una joven que se muda a Madrid para estudiar Filosofía en la universidad y se obsesiona con un profesor (que le dobla la edad) menciona a Kant, a Platón, a Sartre y a todos esos filósofos que ella también estudió en la carrera y en su posterior doctorado. Fue allí cuando se cabreó tanto con la burocracia y la parte fea de la universidad que comenzó a tomar notas y notas que ahora derivan en un libro que se convierte también en una crítica afilada al sistema educativo.

Haciendo gala de su carácter "millenial" lo mismo menciona a "Pequeñas mentirosas" que habla de Heidegger y la "Indicación formal" de la que habla en el parágrafo noveno de "Ser y tiempo". Una novela que ha presentado en el "Martes de Libros" de Fundación Ibercaja.

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Sara Barquinero hoy en Zaragoza. Foto: Pilar Álvarez

PREGUNTA.- Sí que estabas enfadada con la universidad para hacer una novela como esta...
RESPUESTA.- La verdad es que cuando empecé a escribirla estuve realmente muy enfadada. Pero tener que redactar el libro me ha hecho reconciliarme con algunas cosas porque obviamente no todo fue malo. Algunas de las cosas de mis mejores momentos, al ser en la universidad, está bien poder reencantarse con ella.

P.- Supongo que una novela así no se hace con miedo.
R.- (Ríe). No, además las universidades no me querían antes tampoco, así que no hemos perdido nada.

P.- El exceso y la interminable burocracia, el elitismo pero, sobre todo, la precariedad. Gente preparadísima peleándose por una beca de doctorado de sueldo irrisorio. Esa es una de las principales críticas del libro. ¿Qué es lo que falla?
R.- Creo que la universidad pública está infrafinanciada y debería tener más financiación. Y creo que los procesos para trabajar en ella deberían ser más limpios, yo haría una oposición como la Secundaria para poder acceder, sin duda.

P.- Aparece Kant, aparece Platón, Sartre...y la novela se estructura también como tratado filosófico. No es un tema ligero, más bien lo contrario. ¿Te daba algo de miedo aburrir al lector?
R.- No, no, para nada, porque lo rebajé mucho para que se entendiera todo bien. Y porque también tengo confianza en mis lectores. Creo que a veces tratamos a la gente como si fuera siempre tonta y todo el mundo puede seguir cualquier argumento que yo haga. Si lo hago yo, lo pueden seguir.

P.- Después de esa "obra colosal" que fue "Los Escorpiones", ¿cómo te enfrentaste a este nuevo trabajo?
R.- Tenía alguna cosa escrita, entonces en ese sentido no era como empezar de cero. Pero no suelo dejar que me afecten las cosas para escribir. Tengo mi horario y mis días con la escritura y lo mantengo siempre, me vaya bien, mal o regular. Entonces no me he influenciado mucho por mí misma.

P.- Alicia se autodenomina a sí misma "pick me", un término que se puede ver mucho ahora en las redes sociales. ¿Es tan malo serlo?
R.- Yo supongo que sí que lo es. Creo que todas las personas que nos dedicamos al mundo de los libros y la cultura o lo somos o lo hemos sido un poco. Entonces quizás somos más benévolos. Se supone que una "pick me" sería aquella que construye su personalidad criticando a otras mujeres y deberíamos luchar contra eso.

P.- La protagonista se encapricha de su profesor, que le dobla literalmente la edad. Ha pasado en "Pequeñas mentirosas", pasa en "Tell me lies"... Pero, ¿pasa tanto en la vida real?
R.- Uy, yo creo que sí. He estado en tres universidades y en las tres lo he visto y en varias más de una vez. Como dices, hay mucha ficción sobre este tema, que si no fuera real no sería tan importante. La película de Guadagnino, la última ("Caza de brujas") ha hablado de esto. Además es que creo que a nadie le sorprende. Si yo le cuento a alguien que me he liado con mi médico o que ha habido un lío de profesor y alumna en el instituto, es como escandaloso, pero en la universidad la gente lo asume como que ha pasado toda la vida.

P.- Alicia es inteligentísima y sabe perfectamente identificar estas relaciones de poder, pero aún así se mete en una. ¿Te parece más honesta esa contradicción que la coherencia?
R.- Sí. Quería que el personaje de Alicia no representase a una chica súper buena y tontita que la engañan, sino que tuviera su propia agencia . Además, no me parece bien penalizar el deseo ni femenino ni masculino, pero especialmente el femenino. Es normal que a una chical le pueda gustar su profesor, lo que no es normal es que él acceda.

P.- Juan, el profesor de 36 años, también tiene sus grises. Siente miedo cuando se le acusa de ello y en un primer momento ni siquiera es él el que se fija en ella.
R.- Sí, justo. Quería hacer una persona compleja. Una persona que a lo mejor podría ser un amigo mío. De hecho, no me resultaría impensable que alguno, no de mis mejores amigos pero sí de mis conocidos, me dijese que se había liado con una alumna. Probablemente no lo odiaría, me enfadaría con él y diría: "¿Pero qué haces?". Por eso quería que fuese un personaje poliédrico, humano.

P.- ¿Y qué tiene entonces la universidad para que se den estas situaciones?
R.- Pues creo que porque hay una estructura de poder "soft" dentro. No solo eso, sino en otros mundos como la cultura, la política...Por la cual un hombre resulta atractivo, una querría ser la chica que ese hombre escogiera. Hay una erótica en el conocimiento y en la conversación. Y por otro lado son personas mayores de edad que se ven todos los días. A un médico lo ves de vez en cuando, a no ser que estés muy malo, claro.

Y este tipo de relación es que no es ilegal, ¿no? Ese es el tema del consentimiento de profesores y alumnas, que en realidad si ya no les evalúan, ilegal no es. En todo caso es una legalidad interna que tenga la universidad, como tienen algunas universidades americanas.

P.- Y de ahí ese "Eres la chica más lista que conozco" porque a una universitaria a la que se le presupone cierto intelecto no le valdría que solo la llamasen guapa, ¿no?
R.- Justo es eso. Además, es ese tipo de chicas que se parecen a Alicia, que son empollonas o que tienen ese rol. Si les dicen: "Eres la chica más guapa que conozco" saben perfectamente que no, pero lo de lista van y se lo creen. Y de verdad se creen que este hombre de 40 años no ha visto nunca a una chica tan lista. Como yo a mis 19 que digo que mi película favorita es "Mullholland Drive" y es como: "¡Oh qué lista eres!" Y es como a ver...Pero nos lo creemos. Yo creo que las mujeres nos lo creemos.

P.- Alicia se considera una "provinciana" cuando va a la universidad e intenta adentrarse en esa élite cultural de Cristina, Daniel, Rodrigo...Son, a veces pedantes, quejicas, contradictorios...
R.- Es verdad que me dicen mucho que mis personajes suelen caer mal. En esta ocasión intenté hacer a Alicia más simpática de lo que solía ser. También me esforcé un poco con Daniel, que es un chico que de entrada debería ser un contrapunto del profesor, pero me empecé a acercar a él y decidí dejar de serlo. Lo intente un poquito eso es verdad, pero no sé si lo he conseguido por no es para nada mi fuerte.

P.- La relación de Alicia y Cristina no es precisamente la que dos chicas querrían tener. ¿Se tiende a romantizar las relaciones entre amigas en la ficción?
R.- Se romantiza sí,. Pero en entornos artísticos, culturales, académicos y supongo que en todos puede darse. Yo he visto muchas de estas relaciones entre amigas, entre la competitividad y la envidia, que a una le sucede algo bueno y la otra parece que se alegre pero en el fondo no se alegra nada. Creo que es algo más común de lo que parece y me apetecía, no tanto por criticar a las amistades femeninas, sino por hablar de esas amistades femeninas en entornos de competitividad académica.

P.- Tenemos un narrador en tercera persona y luego un tratado filosófico con observaciones, hipótesis, demostraciones. ¿Qué te permitía esto en una novela de campus?
R.- Sí, porque si vamos con Alicia que es una chica de 19 años cuando empieza la novela, es muy difícil que pudiera decir según qué cosas que yo sí quería observar en el libro, entonces lo partí en dos y así fue más fácil. Era muy liberador he de decir porque cada vez que a lo mejor se me estaba muriendo la trama cambiaba y se me ocurrían solo las observaciones, la verdad es que estaba un poco envenenada.

P.- Se habla de la vergüenza casi como motor vital. ¿Condiciona más que la culpa?
R.- Qué buena pregunta. Creo que para la gente insegura es más importante la vergüenza porque te impide hacer cosas. La culpa es ya para los que tienen el arrojo de haberlas hecho.

P.- Hay mucha diferencia entre Alicia, una "provinciana" como dice ella sin tantos recursos, y el resto de su grupo de la universidad. ¿El conocimiento y la cultura sirven también como distinción?
R.- Claro. Es una manera de distinguirse. Es una manera de que gente con un capital cultural moderado ascienda de alguna manera a clases sociales gracias a la cultura. Y no sé por qué no se habla más de esto, porque yo creo que en todos los entornos se da. No es lo mismo venir de buena familia que de una familia regular, incluso, o más que en otros, en los intelectuales. Porque para tener conocimiento no hace falta tener dinero, entonces es una herramienta muy cruel de distinción que algunas familias tienen y otras no.

P.- ¿Hay mucho de ti en Alicia?
R.- Alguna cosa supongo que hay pero no te creas que tanto porque quería que fuese simpática y yo no lo soy. Quería esa historia de chica que se lía con su profesor y eso a mí no me ha pasado, o sea me lo tuve que inventar del todo. Sí que he tenido mis propias historias con hombres atormentados, pero no con un profesor. Tenía amigas que sí y me han contado pero biográficamente sí que me he tenido que inventar todo vamos.

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