Con Juan de Dios Cortés, o Jotadé como todo el mundo lo conoce, Santiago Díaz (Madrid, 1971) solo tiene en común el segundo apellido y que es muy malhablado. Ni es gitano, ni es policía, ni tiene una dudosa moralidad. Lo que sí que tiene Santiago Díaz es que sin él y sin esa forma de escribir "taquicárdica", Jotadé jamás hubiese existido. Tras la trilogía de esa inspectora con TOC que era Indira Ramos, ahora Jotadé toma el protagonismo en la nueva entrega del escritor madrileño que arranca con dos hombres rajados de arriba abajo con las tripas fuera y unas vísceras cayendo en un descapotable en la M-30. Y es que Díaz es fiel creyente de que un buen thriller te debe dejar "siempre arriba".
PREGUNTA.- El comienzo de "Jotadé" ya se las trae. No es apto para todos los estómagos. ¿En qué contexto se le ocurre a uno un inicio así?
RESPUESTA.- Sobre todo en los thriller cada vez los lectores tienen más bagaje y hay que ofrecer cosas diferentes para llamar la atención. Lo importante de eso es que sea un ajuste de cuentas entre clanes, que hay una víctima colateral que es la chica que pasa por debajo en el descapotable y que esta resulta ser la hija del comisario, ¿no? Y eso compromete personalmente a Jotadé y a todo su equipo para la investigación del crimen. Lo importante es el suceso, lo que pasa es que en un thriller hay que decorarlo un poquito, por así decirlo, para que llame la atención y tengas ganas de saber cómo se ha llegado hasta eso. Es algo que sucede habitualmente con los clanes o los narcos colombianos o mexicanos. Es una forma de decir cuidado con esta gente que es mucho peor de lo que ya conocemos.
P.- Se habla de que tu thriller es "taquicárdico". ¿Sientes taquicardia también cuando escribes?
R.- (Ríe) Este tipo de escritura a mí me encanta. Me divierto mucho escribiendo y eso de taquicardia lo dicen por la rapidez de las tramas, por cómo pasa todo. Esto es herencia de mi trabajo como guionista. En los guiones no puedes enrollarte en hacer nada que no haga avanzar la historia, que no aporte a lo que tú quieres contar a la trama. Todo eso hay que recortarlo. En mis novelas hay mucho diálogo porque creo que con ellos se revela a los personajes y sus características y es más sencillo y más directo. Todo lo aprendido en la tele lo aplico aquí. Capítulos cortos, terminar siempre en alto. Conseguir que la gente diga voy a leer diez minutos antes de dormir y al final sea una hora.
P.- Hay vísceras, hay tripas. ¿Cuándo es demasiada violencia?
R.- Es una línea en la que si te pasas puedes crear rechazo en algunos vectores. Tiene que estar en su justa medida. La violencia, el sexo, la acción. Hay que medirlo mucho y no pasarte de ahí, pero tampoco puedes quedarte corto porque entonces hay gente que dice que no ha habido chicha. Ahí está la clave, en saber sorprender pero sin pasarte.
"La violencia, el sexo, la acción tienen que ser en su justa medida porque también pueden provocar rechazo"
P.-En lo que sí que se pasa Jotadé es en ser malhablado. Hay que admitir que te saca una sonrisa entre tanta muerte...
R.- Jotadé es un personaje que se ha criado en la calle y que podía haber tomado dos caminos: o hacerse traficante, como muchos a su alrededor, o hacerse policía que era realmente su verdadera vocación. Él no se hace policía para ser payo, qué va, el está muy orgulloso. Él está orgulloso de sus raíces, de quién es, pero tiene una vocación extraña para un gitano. Esa forma de expresarse me sale directamente al pensar en él. Sí que es cierto que igual que Indira (la protagonista de la trilogía anterior) tenía un TOC que ponía de los nervios a todos los de su alrededor pero que a ti como lectora te hace gracia por sus rarezas, con Jotadé ocurre lo mismo. Rodeados de tanta dureza, de tanta crueldad y de asesinatos, hace que los lectores consigan relajarse un poquito y respirar para volver a la trama.
P.- Jotadé es muchas cosas, también un policía gitano. ¿Te preocupaba caer en prejuicios y estereotipos?
R.- A mí me encanta el mundo gitano, siempre me ha atraído mucho. Hace años hice una serie que nunca salió sobre el clan de la Paca, un clan gitano que operaba en Mallorca y ahí es donde me di cuenta de que el mundo gitano me gustaba mucho. Tiene muchas cosas que están obsoletas y que las están cambiando pero otras que son muy atractivas como ese respeto que tienen por los ancianos. Lo que más me atrajo es que convivimos, estamos cerca, pero nunca nos relacionamos con ellos ni ellos con nosotros.
Tú puedes decir que tienes amigos y amigas de todo tipo, pero seguramente no tengas una amiga gitana, pero es que ella va a decir lo mismo de ti. Es como, ¡ostras!, cómo es posible que conviviendo juntos no tengamos relación. Eso me llevó a meter adentro. Siempre tienes miedo a caer en lugares comunes y cosas así, pero lo he tratado con mucho respeto. Lo que más ilusión me ha hecho es que desde que apareció Jotadé en la trilogía de Indira me escribiendo muchísimos gitanos para darme las gracias por hacer protagonista a uno de los suyos y que me tanto payos como gitanos lo querían.
P.- ¿Qué te ha aportado Jotadé respecto a Indira?
R.- Jotadé existe gracias a Indira. A lo mejor él crece de otra manera y me gusta más, pero por el momento me quedo con Indira. Son dos inadaptados, pero hay una diferencia muy grande entre ellos. A Indira nadie la comprendía, todo el mundo se reía de ella por sus rarezas y Jotadé no encaja ni en la comisaria por ser gitano ni en su comunidad por ser poli. Ella es verdad que caía mal a sus compañeros y él cae bien porque es gracioso. En el fondo, lo que me gusta de estos personajes es meterles todos esos matices que en el fondo me desafía de un lado y otro. Eso hace que como persona, como individuo, pase un momento complicado de vida, no del que que de repente se pare, diga, es que nadie se fía de niña allí ni aquí. Entonces me gusta mucho jugar con esas cosas, que no sean solo buenos, malos, sino que haya una serie de matices por medio.
P.- Cada vez hay más y más lectores de thriller y autores que desembarcan en este mundo.
R.- Exacto. Y creo que el thriller funciona muy bien por una simple cosa. Hace unos años cada género era individual, iba dirigido a un público muy especial. Estaba la novela de enigma de Agatha Christie, con un muerto y seis sospechosos, el thriller con acción pura por todos los lados, la novela negra pura, que era la que se desarrollaba en un ambiente donde habitualmente pasan cosas malas, en los bajos fondos, la policial en una comisaría...Todas iban dirigidas a un público particular. Desde hace un tiempo todas se han unido y han creado un género mucho mayor en el que cabe todo eso y también romántica, ciencia ficción como hace Manel Loureiro...Cabe todo.
Después, tiene otra particularidad. Si es romántica pura, tú puedes ver una historia de amor entre dos personas pero no participas de ella. En este género si estás en una investigación, tienes tus propias teorías, descubres las pistas a la vez que los detectives, con los inspectores y encima puedes presenciar cosas que en tu vida normal no presenciarías de primera mano. Puedes asistir a un tiroteo, un asesinato, un descuartizamiento, entrar en los bajos fondos más horribles de tu ciudad o lo que te dé la gana.
"En el thriller puedes asistir a un tiroteo, a un asesinato o un descuartizamiento"
P.- Compartes profesión (y género) con tu hermano, Jorge Díaz (uno de los tres integrantes de Carmen Mola). ¿Habláis de vuestras respectivas historias o hay algo de pique?
R.- Mi hermano y yo compartimos una historia muy bonita y es que yo nací el día de su noveno cumpleaños. Toda nuestra vida se ha separado por 9 años en todo. Su primera novela la publicó en 2009 y yo en 2018, la segunda en 2011 y yo en 2020... Cuando el publicó "La novia gitana" con Carmen Mola esa misma semana publiqué yo Talión. Ahí sí que había un poco de pique lo que pasa que me adelantaron por la escuadra (ríe). Pero yo en él siempre he encontrado apoyo, cada vez que he necesitado algo o he tenido dudas le he preguntado a él, le he mandado mis cosas, él también me manda las suyas para ver qué nos parece y de él solo he tenido buenos consejos y tal. Ahora bien, él ahora sale con una nueva novela en solitario, dentro de unos días y un poquito de pique sí que hay, pero el pique sano, fraternal.
P.- ¿Hay Jotadé para rato?
R.- Esa es la intención, hacer tres Jotadés, igual que con Indira. Creo que los personajes tienen un recorrido, no hay que abusar de ellos, entonces pienso que con tres es el tiempo suficiente para exprimir al personaje sin guardarte nada para el futuro. Eso no quiere decir que no pueda haber un cuarto porque quizás crea que se le puede sacar más. Con la segunda seguro que os explota la cabeza porque me lo estoy pasando genial y, si todo va bien, saldrá dentro de un año. A partir de ahí, la tercera. Entonces volveremos a hablar y ya te respondo.