El Pilar vibra con una espléndida Orquesta del Teatro Real en un concierto histórico (y pasado por agua)

1.500 personas han podido asistir al un concierto histórico como celebración del 225 aniversario del Teatro Principal aunque la lluvia ha deslucido la retransmisión en el exterior
photo_camera La orquesta se ha situado en el Altar Mayor. Foto: Pilar Álvarez

Dentro, el Altar Mayor del Pilar iluminado y, lejos del culto habitual, con la "Lamentatione" (sinfonía nº26) de Haydn sobrecogiendo a los 1.500 pares de ojos que asistían a un concierto histórico. Fuera, bastantes menos pares de ojos, pero igualmente emocionados, veían como en la plaza del Pilar esas 2.500 sillas eran en un primer momento escasas y 20 minutos después casi demasiadas. No porque el concierto de la Orquesta del Teatro Real de Madrid no lo mereciera, que lo ha hecho, sino porque el clima de Zaragoza ha hecho de las suyas y una tormenta casi veraniega a juzgar por el calor, ha hecho que solo los valientes permanecieran sentados, paraguas en mano atentos a las pantallas que retransmitían lo que sucedía en el interior del templo.

La Orquesta del Teatro Real, excepcional, subía al altar mayor con puntualidad casi suiza una vez hechos los saludos y agradecimientos pertinentes por parte del director del coliseo madrileño, Ignacio García-Belenguer, y de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca. Entonces, el sepulcral silencio ha dado paso a la música. Un programa, decían, diseñado especialmente para Zaragoza y muy especialmente para el Teatro Principal que, sumido en la celebración de su 225 aniversario, era el causante de que este concierto único y especial haya tenido lugar este viernes.

1.500 eran las localidades que se repartieron como invitaciones gratuitas para asistir al concierto (con larguísimas filas para conseguirlas incluidas) y entre el público que las había conseguido convivían la emoción por vivir un hecho en tal joya patrimonial como es el Pilar y una pizca de enfado por la ubicación. Y es que, la mayoría de los bancos centrales que tenían la vista directa al Altar Mayor estaban reservados, por lo que ha hecho que muchos ciudadanos tuvieran que ponerse en los laterales del templo. Por suerte, se habían instalado pantallas para poder ver a esos músicos interpretando algunas de las piezas más conocidas de la música clásica.

Entre tanta solemnidad, un momento cómico, pues al acabar el primer movimiento de la sinfonía 26 de Haydn unos tímidos aplausos se escuchaban por la parte final del templo. El efecto imitación ha hecho que estos fueran cada vez más y más fuertes provocando la sonrisa de los músicos, las autoridades y el propio director de la orquesta. Y es que, ya se sabe, el protocolo dice que en los conciertos no se debe aplaudir entre movimientos, sino cuando la pieza haya finalizado.

Finalizada, ahora sí, la 26 de Haydn ha llegado el turno de un jovencísimo Mozart y su "Exultate jubilate". Allí es cuando ha tenido lugar uno de los momentos más esperados por el público, la aparición de Ruth Iniesta, soprano zaragozana que recibió la Medalla al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Zaragoza en este 2024. A ella se han unido la mezzosoprano Lucía Caihuela, el tenor David Alegret y el bajo, Manuel Fuentes.

El concierto acababa con una de las obras más importantes de la música sacra firmada también por Mozart. Una pieza que no podía haber sonado mejor que en un espacio como el Pilar: "La misa de la Coronación". Los aplausos en ese momento han sonado por cada uno de los rincones del templo con el público en pie.

"Queríamos hacer un acto especial por este 225 aniversario de nuestro Teatro Principal y por eso queríamos estar con los mejores. Por eso ya hace un año desde que empezamos a preparar este concierto con el Teatro Real al que agradecemos que se nos hayan puesto todas las facilidades del mundo. De esta manera hemos podido acercar lo mejor de la música clásica con una orquesta de tanto prestigio internacional", ha expresado la alcaldesa, Natalia Chueca.

De hecho, la Orquesta del Teatro Real viajará en cuatro días a Nueva York para dar un concierto que nada tiene que ver con el de Zaragoza pero que refleja la calidad de la formación. "Este concierto lo hemos hecho por y para Zaragoza. Una ciudad que refleja la cultura, potencia la cultura. El Teatro Real cumple 208 años y el Principal 225 y somos conscientes del peso de la historia. Ambos compartimos eso", ha declarado el director del Teatro Real.

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