Pablo Rivero: "Los temas sobre los que no tengo respuestas me parecen inquietantes"
"Mira, ese es Toni Alcántara" Es la frase que más veces ha escuchado Pablo Rivero desde que alcanzó la fama. Él se muestra agradecido con lo que le dio la serie "Cuéntame cómo pasó", pero hace ya tiempo que trabaja para que su imagen ya no solo sea vista como el segundo de los hijos de Antonio y Merche. Quizá por ello, la literatura ocupa mucho mayor tiempo que la interpretación en su vida actual. Con nueve novelas en siete años, ya se ha consagrado como un autor superventas del género que a él mismo le gusta leer: el "thriller". Con "La canguro" regresa el Rivero más psicológico para regalarnos una historia donde lo cotidiano se vuelve pesadilla. Ha sido este martes cuando ha presentado su nueva novela en Zaragoza
PREGUNTA: Un nuevo "thriller" y parece que un nuevo éxito.
RESPUESTA: Otro "thriller", cierto (ríe). Aquí el punto de arranque es una madre que ha abandonado su vida profesional y en parte personal por la crianza de sus hijos. Al recibir una oferta, se plantea contratar una canguro, pero el tema es que hay una serie de condicionantes relacionados con su pasado que le hace estar muy en guardia cuando mete a alguien en casa. Ella oculta algo y no quiere que nadie se entere. A partir de ahí empieza una historia que se centra en cómo la convivencia puede ser mortal y en cómo esa extraña que aparece en la casa puede ser un peligro. Y que suceda algo como pasa en los crímenes reales, algo muy terrible.
P: Dices que las cosas que te inquietan tiendes a transformarlas en terroríficas. ¿La cotidianeidad también te inquieta?
R: Para mí es indispensable a la hora de buscar un tema y decidirme por una novela que su tema sea algo que crea que es posible, que el lector pueda reconocer y que retrate de alguna manera nuestra sociedad. Los temas sobre los que no tengo respuestas me parecen inquietantes. A partir de ahí muchas veces lo que construyo tiene que ver mucho con alguna noticia que haya leído y con algo que me inquiete a mí. De alguna manera, busco reivindicar también el costumbrismo y los temas sociales dentro de la novela negra y que no todo sean "americanadas".
P: La protagonista de la novela pretende guardar secretos incluso a su propia familia. Pero es difícil guardar secretos en tu propia casa.
R: Pues yo creo que se pueden llegar a guardar. De lo que habla el libro es cómo cada uno tenemos nuestra verdad y cómo nos mentimos, y en consecuencia, mentimos al resto. Si tú esos secretos los transformas y los justificas, probablemente puedas convivir con ellos. Al final todos ocultamos algo, nunca somos claros completamente porque hay cosas que son inconfesables o en las que nos descubrimos de repente. De eso va el libro. De cómo hasta la gente más cercana pueden llegar a ser desconocidos.
"El libro habla de cómo cada uno tenemos nuestra verdad y cómo nos mentimos"
P: Probablemente hayas metido miedo a mucha gente a la hora de meter un desconocido en casa. R: No era exactamente la idea (ríe), pero la historia era jugar con eso rompiendo un poco las reglas. El desconocido puede ser un peligro, pero ese desconocido también es un riesgo entrando en una casa desconocida para él. La casa es la metáfora del mundo laboral. Tú entras a una empresa que te está dando una oportunidad, pero te pide algo a cambio. He querido representar la fusión de la convivencia y de los conflictos laborales y de los profesionales porque creo que cada vez pasamos más tiempo trabajando en nuestra vida profesional. Este "thriller" psicológico gira en torno a esas pequeñas rencillas y conflictos que surgen a veces con un compañero de trabajo o tu jefe, pero trasladado a alguien que encima trabaja en tu casa.
P: La salud mental juega un papel importante en "La canguro".
R: La salud mental, por suerte o por desgracia, parece que es algo muy extremo y yo creo que hoy está más que nunca a la orden del día. Todos trabajamos muchas horas, no tenemos tiempo para la crianza, no tenemos tiempo de ocio y vivimos un poco sobrepasados e insatisfechos con todo lo que hay que tener, abarcar y poseer en un momento en el que cada vez estamos peor económicamente. Esto afecta sobre todo a las madres, porque son mujeres que tiene que ser las número uno en el trabajo y en casa y sobre las que recae muchas veces toda la responsabilidad. Quería dejar claro que muchas veces los hechos sangrientos no están cometidos por psicópatas sino por gente normal.
P: La mayoría del público te conoció al verte actuar tanto en televisión como en teatro. En estos casos, tienes que ceñirte a un guion, sin embargo, en la literatura eres tú el encargado de poner la creatividad.
R: Sin duda, siento más libertad. Lo que pasa es que también me gusta ser un mandado como actor. Me gusta mejorar o ampliar los personajes, pero también me encanta que el director me lleve de la mano. A veces, si tú eres el autor todo el tiempo, te pierdes. Lo bonito de trabajar en equipo en las novelas es que luego entran correctores y de repente ves dos puntos de vista. Y como actor a mí me gusta mucho pensar una cosa y que de repente alguien me ponga en un sitio completamente diferente. Y eso me ha servido como novelista para desarrollar los personajes para no ir siempre a lo evidente o al tópico, sino de repente ir un poco a la contra.
P: Acumulas nueve libros en siete años. Parece que las ideas no se agotan en tu cabeza.
R. Tengo ideas continuas. De hecho, hoy he pillado a mi editora un ratito y le he dicho que a ver cuando tengo tiempo que quiero ponerme ya a escribir.
P: Más allá del "thriller", en "La canguro" se puede entrever un mensaje.
R: La verdad tiene muchos puntos de vista. Esa es la frase con la que me quedaría de esta novela. Según quien te cuente unos hechos, los culpables son unos u otros. En general creo que está bien escuchar todas las versiones. Fíjate ahora mismo en la política. Hay que tener todas las versiones porque si escuchas solo una parte, probablemente te estés perdiendo algo.