Pablo Rivero (Madrid, 1980) es capaz de ver el terror en las cosas más mundanas, desde un chat de padres enloquecidos que hablan sin parar sobre sus pequeños en edad escolar hasta un bloque de edificios aparentemente normal o una inocente fiesta de Halloween. Situaciones simples que casi sin pestañear (igual que se leen sus novelas) se vuelven turbias, oscuras y le dejan a uno con un desasosiego que Rivero es experto en crear. "El rebaño" es su último thriller, la séptima novela en la que el también actor (conocidísimo por su papel de Toni Alcantara en Cuéntame) pone el foco en lo que uno estaría dispuesto a hacer por su hijo con un crimen más. Una desaparición, Sweet Bunny y un ritmo vertiginoso. Y no necesita nada más.
PREGUNTA.- La novela parte de una experiencia personal...
RESPUESTA.- Exacto. Surge de una serie de conflictos que vivo en el colegio de mi hijo. Conflictos menores en los que me doy cuenta de que ese ansia de sobreprotección que tenemos los padres de hacerlo todo bien y de estar pendientes de nuestros hijos nos lleva muchas veces a entrar en pánico y a trasladarlo al resto. Y cómo de una cosa pequeña se puede crear un verdadero problema, muchas veces sugestionado también por toda la información que tenemos del exterior, de todas las cosas que pasan en los colegios o que pasan fuera con los chavales. Los padres al final por los hijos hacemos de todo y en cuanto vemos que puede haber una amenaza sacamos las garras. Entonces me interesó mucho cómo una buena comunidad se puede transformar por un detalle muy tonto. Yo me lo llevé a la novela negra y al extremo.
"Los padres hacemos todo por los hijos y en cuanto vemos una amenaza sacamos las garras"
P.- Tenemos a un niño que desaparece, de nuevo, por culpa de Sweet Bunny, un enorme y enigmático conejo blanco que se lleva a los niños...
R.- Sí, pero realmente los niños no son los protagonistas aquí. Son los padres. Lo que me interesaba contar es cómo la vida de los que somos padres se puede transformar en terror por todas las cosas que nos preocupan y nos dan miedo, todo lo que hay fuera, la información. Los niños son el hilo conductor porque al final ellos son el reflejo de los adultos. Me interesaba mucho tener esos dos mundos. Me centro en los padres porque las tramas de este estilo casi nunca se centran en ellos respecto al bullying, por ejemplo. Qué pasa cuando tu hijo sufre bullying pero también qué pasa cuando tu hijo es el que lo hace, ¿no? Quién tiene la responsabilidad entonces... Las familias piensan que muchas veces que los profesores, los profesores muchas veces pierden autoridad... Al final el planteamiento que hago es que tú lo intentas hacer lo mejor que podemos, pero el 70% del tiempo lo pasan fuera de casa y es ahí donde me interesaba.
P.- Es algo recurrente en tus novelas que partan de algo muy cotidiano
R.- Sí, porque a mí lo que me da miedo es lo que puede pasar. En la mayoría de los casos de violencia o de crímenes tanto hacia menores como adultos, el culpable está en el entorno. Y son familiares, parejas, parejas de los padres, profesores en los colegios, los amigos, los padres de un amigo. El círculo es muy cercano. Intento conjugar las cosas que me dan miedo para crear el thriller. No llegamos a nunca a conocer, ni siquiera a nuestros propios hijos de lo que son capaces de hacer ni de lo que somos capaces de hacer nosotros por ellos.
A nivel sociedad, hay muchas cosas que me dan miedo. Lo pongo como ejemplo en los grupos de chat de padres, que son un reflejo de lo que pasa en las redes sociales, por ejemplo, y lo que pasa en general. En la sociedad solo buscamos encajar y entonces se crea una opinión sobre algo y nadie la cuestiona y se lapida a alguien, hay un lado y otro, los buenos y los malos, entonces queda muy poco margen para la realidad. Esto pasa mucho en los crímenes, incluso se culpa a las familias de las víctimas. Se cuestiona a las víctimas. Se habla mucho de que parecía que se lo merecían porque llevaba una minifalda. Y muchas veces eso se hace socialmente y nadie lo cuestiona. Y a mí eso me da miedo.
P.- ¿Son tan terroríficos los chats de padres?
R.- En la mayoría de los chats de padres nos enfrentan a la situación en la que se enfrentan los padres de "El Rebaño". Lo que pasa es que a mí lo que me interesaba es que esto sucediera en una comunidad pequeña, de un grupo de gente que se conoce, que sus hijos son amigos. El chat de padres es verdad que es un poco de humor negro. Es un reflejo al final de la sociedad. Cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre, nunca mejor dicho, y estamos conviviendo para llevar a cabo lo mejor que podemos un bien común, que es la educación de nuestros hijos. Y muchas veces nos dejamos influenciar por alguien que a lo mejor no tiene nada que ver con nosotros y se condena y por eso hablaba del bullying. El hecho de que afecte a los niños, que sea en el colegio y que tenga que ver con la educación, hace que salten las alarmas y que sea al extremo y hace que el lector se sienta identificado.
P.- ¿Todo el mundo quiere estar dentro de un rebaño? ¿Somos conscientes de que lo estamos?
R.- Indudablemente estamos dentro uno. Este mundo cada vez se parece más en todos los lados. Y nos gustan las mismas cosas y nos dice lo que tenemos que escuchar y los actores de moda, los grupos de moda, el libro de moda y es todo así y entonces no se trata de ir a la contra pero sí que a lo mejor también de cuestionarte o tener tu propia opinión. También en política se ve mucho es como ser de un bando o de otro. No puedes estar en medias tintas. Por no generar problemas, por no estar en el punto de mira, se comportan como un rebaño.
"Indudablemente estamos dentro de un rebaño. Este mundo cada vez se parece más en todos los lados"
P.- En el libro tenemos a Pilu, una de las madres que, podemos decir, dirigen en cierta manera al rebaño y también a Carmen, una de las más criticadas, juzgadas y que, además, pierde a su hijo. ¿Cuánto hay de Pablo Rivero en cada uno de los personajes?
R.- Hay mucho de mí, mucho de gente que conozco, o sea, yo al final los escribo como los interpretaría. Intento, en primer lugar, saber el rol que juegan en el libro, para qué son, qué tienen que contar, qué tienen que transmitir y, sobre todo, el debate que pueden crear en el libro que es lo que a mi me gusta. Intento dar una de cal y otra de arena y si hay un personaje que está en una situación determinada pues que aparezca otro que está en la contraria. A partir de ahí intento entenderlos, no justificarlos, pero sí entenderlos.
P.- Vuelve a aparecer Sweet Bunny, el terrorífico conejo gigante que secuestra niños... ¿Lo hará también en la próxima novela?
R.- No está muy buscado, lo que pasa es que a la gente le encantó en "La cría". Intento no forzarlo, no pensar que es una segunda o tercera parte porque todas mis novelas son autoconclusivas e independientes. Sweet Bunny nació de esa perversión, de la violencia contra los menores, la pederastia... El hecho de que siempre aparezca es un modo de decir que por mucho que no queramos el mal existe.
P.- Del thriller en la literatura al thriller en la pantalla. Hace unos días se estrenó "La huella del mal" en la que participas junto a Blanca Suárez, entre otros. ¿La manera de actuar te influye en la escritura o viceversa?
R.- Me ayuda a entenderlo. Creo que como actor el hecho de conocer las historias y saber qué papel juega cada personaje me ayuda a darle mas verosimilitud y enriquecer al personaje. Ahora hago un papel muy pequeño que es la pareja de Blanca Suárez y mi personaje está en función de Blanca para contar cosas sobre ella. Creo que tiene que ver con el análisis de texto y cuando escribes al final desmenuzas mucho las historias y tienes que entender eso.
Por otro lado, me encanta ponerme en las manos de alguien, me encanta pensar que he hecho el trabajo que esperaba el director y los productores, incluso mejor de lo que esperaban. Pero en cambio, en literatura esa autoría la tengo, entonces disfruto, disfruto creando y haciendo un poco lo que no me dejan hacer tampoco como actor. Y utilizando lo que aprendo también como actor de los guiones que leo y de cómo se trabaja. y de los y de cómo se trabaja, a cómo, a cómo desarrollar esos personajes.
P.- "Adolescencia", la popular serie de Netflix, se estrenó pocos días antes de que "El Rebaño" viese la luz. Hay muchas coincidencias entre ambas...
R.- Me han preguntado mucho por ello y menudo piropazo. Hay algo en la serie que responde también a lo que se dice de mis novelas y es que te provoca desazón e inquietud porque son realistas y son secas, no tienen artificios. El thriller está en las cosas reales, en los personajes que tú conoces y en lo que se te va de las manos y esa es la base de la serie y también un poco de El Rebaño. Tú te esfuerzas por criar a dos hijos pero no te salen igual y...¿Dónde está la responsabilidad?