“Una obra no está acabada hasta que no la llegas a asumir como propia”

Una joven artista con muchas ganas de mostrar su arte. Así es Maite Ramírez Elcano, una pamplonesa que desde 1998 ha expuesto sus obras por varias partes del mundo, como Méjico o París, y que ahora llega a Zaragoza con su muestra “Espacios y recorridos”. Una colección compuesta por 16 obras de arte donde el lila es el color predominante.

Zaragoza.- Siempre le ha gustado la pintura, siempre ha disfrutado con ella y espera seguir haciéndolo por muchos años más. A la joven Maite Ramírez Elcano se le ilumina la cara y esboza una sonrisa cuando se le pregunta por su arte, por su hobby, en definitiva, por su vida: la pintura.

Comenzó a pintar desde que era niña; enseguida entendió que se quería dedicar a ello y se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca en el año 2000. Desde entonces, ha viajado por varias partes del mundo, ha expuesto en distintas galerías y festivales y ha obtenido numerosos premios y menciones, el último, el premio Urroz Villa en Navarra. La joven pamplonesa ha elegido Zaragoza para enseñar su nueva exposición “Espacios y recorridos”. Una muestra compuesta por 16 obras de arte donde la artista estudia las relaciones espacio-tiempo en la pintura.

Maite muestra de esta manera en sus cuadros una revisión de la tradición pictórica a través del concepto “kitsch” tal y como lo define Milan Kundera en "La insoportable levedad del ser". Un concepto que ha querido resaltar la artista en el folleto de su exposición y en el que se destaca que el “kitsch” es el lugar de paso entre el ser y el olvido.

Combina sus cuadros con elementos tan comunes como unos cordones de zapato

Pregunta.- ¿Cuál es el motivo de que haya elegido Zaragoza para exponer su obra?
Respuesta.- Me gusta mucho esta ciudad y su ambiente. Zaragoza es muy abierta y cosmopolita, creo que culturalmente es una ciudad que se está moviendo. Vengo de Pamplona que, en ese sentido, es bastante desierto (dicen entre risas) y es importante moverse.

P.- ¿Cómo definiría su estilo?
R.- Es un estilo algo ecléctico. Intento acercar cosas de otros lugares, todo se ve filtrado un poco por la imagen que tomo desde Internet o desde una cámara. Me gusta elaborar las imágenes o trabajar con un proyector, aunque luego cuando la obra se ve no sea una imagen proyectada, pero si creo ese tipo de imágenes a la vez un poco icónicas y perfiladas.

P.- ¿Su estilo se basa en algún artista conocido?
R.- Por supuesto. Compositivamente ha habido gente tan buena que creo que retomar sus experiencias siempre está bien, ya que es algo de lo que aprendes. Es bueno leer las cosas desde hoy, qué es lo interesante. Cuando la gente dice que le encanta Velázquez, mi pregunta siempre es: ¿qué te gusta exactamente de Velázquez? Porque es muy difícil entenderlo ya que su concepto del tiempo en Velázquez no tiene nada que ver con el que podemos tener ahora. Una de las grandes preocupaciones de la historia de la pintura es, precisamente, el tiempo, por lo que analizarlo a través de diferente épocas y autores da mucho juego.

Una de las obras que más llama la atención es "Perfiles frente a frente y absolutitos azules"

P.- ¿Qué quiere transmitir con esta exposición?
R.- Intento retratar el mundo en el que vivimos. Un mundo que está hecho de pequeños trocitos, como una especie de puzzle lleno de imágenes y fragmentos que los hace suyos, pero que, a la vez, lo representa de forma muy plana. Es como si existieran unos valores antiguos que están un poco muertos, pero que intentamos mantener. Por eso hablo de lo “kitsch” que es esa fuerza que tiene la atracción y la repulsión que nos produce algo que está cerca de la muerte.

P.- ¿Cuál es el elemento que está presente en todas sus obras?
R.- Hay una cierta banalización o vulgarización de los grandes temas. Intento que se vean desde un cierto sentido del humor y de la ligereza, mucho más acorde a nuestra época. No pretendo hacer críticas de ningún tipo sino tan sólo entender cómo vemos las cosas. Necesitamos tomárnoslo a la ligera, de una manera más edulcorada y en esa forma de entenderlo hay una gravedad.

P.- ¿Cuál es el color predominante en sus obras?
R.- El violeta, los magentas, toda la gama de lilas, los verdes chirriantes, etc. Son colores muy compuestos y muy elaborados. En definitiva, muy artificiales y muy poco naturales. No va a haber un rojo o una tierra que recuerde a la naturaleza. Hay mucho tubo (sonríe).

P.- ¿Cuánto tiempo le lleva hacer una obra de arte?
R.- Varía mucho. Hay obras que apenas se tarda en hacerlas dos semanas y, otras, varios meses. A mí me cuesta decidir realmente cuándo está acabada. Trabajo varias al mismo tiempo y las pongo a dormir, las dejo de ver un rato y luego las reviso. En muchas ocasiones, no llego a añadir ninguna pincelada más, pero es entonces cuando esa obra la asumes como propia y ya consideras que está acaba.

El color lila resalta a lo largo de toda la exposición

P.- ¿Cuándo cree usted que dejará de pintar?
R.- Espero que nunca (comenta entre risas). Hace años hice una tesis sobre Jorge Oteiza que es uno de los últimos constructivistas y él llegaba a la conclusión de que jamás se acaba con el arte. Sólo espero que no me deje de gustar y que nunca deje de hacerlo, ni de verle sentido.

P.- ¿A dónde le gustaría llegar con su arte?
R.- A pintar muy bien, me gustaría que la pintura me acompañara siempre. Nuestro mundo, nuestras experiencias y nuestro entorno no se acaba nunca, tan sólo se acabará cuando yo me acabe. Sólo quiero acompañar mi vida con la pintura o la pintura con mi vida.

P.- ¿Un lugar en el que le gustaría exponer?
R.- No conozco Nueva York, me han hablado muchísimo de esa ciudad y me gustaría exponer allí, aunque realmente no tengo ninguna predilección. 

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