Zaragoza.- Hace 175 años, el Museo de Zaragoza declaraba en sus inventarios que tenía 121 piezas, entre las que se encontraba el primer donativo que recibió este centro histórico y cultural. Hoy, en 2012, esas 121 obras se han convertido en 3.380.000 más una: la Venus del Baviera, última adquisición del museo y escultura que completa el recorrido artístico de Honorio García Condoy en este edificio, que cuenta con una veintena de sus obras. Creada en 1931, es el legado testamentario de su último propietario, Joaquín Maza Ruba. El autor se inspiró en el Cubismo y el Art Déco para crear a esta mujer de curvas con aspecto de bronce, que estuvo viviendo en una cervecería con su mismo nombre, en el Paseo de la Independencia, durante 30 años.
De ojos geométricos e imitando una pose de baile, Condoy dio forma a esta figura bajo influencia probablemente alemana, siendo ésta la más grande de sus obras junto con la Venus del Ebro (1927), con la que mantiene muchas similitudes como el giro de cabeza, el aspecto de sus ropas o la pierna adelantada. “Estamos ante una obra de concepción escultórica cerrada, que pertenece a una serie que él hizo entre 1927 y 1932. La primera de estas piezas que se conoce es la Venus del Ebro, que se perdió y sólo se ha visto en una fotografía”, ha explicado el catedrático de Historia del Arte Manuel García Guatas, añadiendo que “ambas Venus pertenecen a la etapa de Condoy en la que experimentaba con una renovación formal, rompiendo con los modelos clásico y adelantando formas cubistas y Art Déco”.
“No sabemos por qué le pusieron este nombre ni por qué Condoy la dio a los que abrieron la cervecería Baviera”, ha comentado García Guatas. “Debemos de alegrarnos los aragoneses por esta pieza, que es muy importante, tiene algo más de dos metros y completa ese conjunto de esculturas de Condoy que tiene el museo, unas ocho, que además han sido todas donadas por su viuda y su hermano pintor, y ahora también por la familia Maza Ruba”.
Esta Venus, ha apuntado el director del Museo de Zaragoza, Miguel Beltrán, parece una figura “en actitud de danza”, en unos años en que la danza individual de bailarinas y bailaoras estaba “muy en auge en todos los espectáculos”.
Por su parte, el director general de Patrimonio Cultural, Javier Callizo, ha señalado que “es un ejemplo muy interesante de lo que fue Honorio García Condoy y de las fuentes que bebió” y ha asegurado que “siempre es una gran satisfacción que los escultores aragoneses puedan ser exhibidos en el museo de referencia de Aragón, pero que además lo sea gracias a una donación permite que el interés que tuvo un coleccionista por hacerse con esa pieza pueda ser compartido por todos los aragoneses”. “Cuando entra en un museo una nueva pieza es motivo de celebración”, ha concluido.
Honorio García Condoy nació en 1900 y estuvo en España hasta 1934, cuando se trasladó a Roma para irse después a Bruselas y París. Murió en Madrid, en 1953, dejando un legado histórico-cultural que está entre los mejores de la escultura española.