Las mujeres que dieron vida a los libros entre los siglos XVI y XVIII se reivindican en el Paraninfo

Se trata de una exposición que reúne gran contenido biográfico y profesional de muchas mujeres
La exposición "Artesanas del libro" se podrá ver en la sala Jorge Coci del Paraninfo hasta el 8 de junio

Un homenaje a las mujeres que, a lo largo de la Historia participaron activamente en la producción, venta y edición del libro, particularmente entre los siglos XVI y XVIII. Eso es es lo que se puede ver desde este martes y hasta el 8 de julio en una nueva exposición en la sala Jorge Coci del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. "Artesanas del libro" es una "cuestión de justicia y no de moda" para sacar a la luz la actividad femenina en el negocio de la producción y el comercio del libro.

Este martes, la vicerrectora en funciones de Política Científica, Rosa Bolea; la directora de la Biblioteca General Histórica, Cruz Joven; la directora de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, Cristina Seguí; y la autora de la tesis en la que se inspira la exposición, Sandra Establés, han compartido detalles de la exposición en una rueda de prensa.

El contenido de los textos de la exposición proceden en gran parte de la tesis doctoral de Sandra Establés, publicada en 2018 por el sello Prensas de la Universidad de Zaragoza, con el título Diccionario de mujeres impresoras y libreras de España e Iberoamérica entre los siglos XV y XVIII. Este trabajo reúne valiosa información biográfica y profesional de muchas mujeres que han pasado así del olvido al reconocimiento. Ha sido un reto para la Biblioteca Universitaria investigar la presencia femenina en las obras impresas procedentes de la colección de Fondo Antiguo. La muestra exhibe una selección, con representación de impresoras, editoras, mercaderas y grabadoras.

Desde la invención de la imprenta a mediados del siglo XV, el impreso fue un producto cultural, pero también un instrumento utilizado por los poderes públicos y religiosos para difundir ideología y apoyar tareas administrativas o jurídicas. Su fabricación y comercialización constituía un negocio familiar que dinamizó la economía local y nacional. Las imprentas manuales, previas a la mecanización que traería la Revolución Industrial, formaban parte de esos oficios artesanales y comerciales urbanos en los que se requería la presencia de toda la familia para su buen funcionamiento.

Las mujeres colaboraron en las abundantes tareas que implicaba el oficio, aunque fueron escasamente visibilizadas en el ámbito público, en un calculado esfuerzo por infravalorar su participación. Este es el principal motivo por el que su huella en las fuentes documentales no abunda, y su nombre en los ejemplares impresos a menudo queda oculto en favor de una figura masculina.

La exposición está estructurada en cinco secciones. Comienza con un breve repaso a la consideración que la historiografía ha otorgado al papel de la mujer en el negocio del libro. Continúa con la percepción de la mujer en el contexto social, educativo y económico. Posteriormente, se indagaba en los nombres femeninos documentados, para pasar a descubrir las diversas fórmulas que se usaron en las portadas y colofones de los libros, unas enmascarando y otras evidenciando la identidad personal. Por último, se ponen de relieve algunas figuras cuya trayectoria fue especialmente relevante en su tiempo.

"Queda todavía mucho por investigar, muchos nombres por sacar a la luz, muchas biografías pendientes de completar para aclarar aspectos que permitan definir con más exactitud el impacto real que tuvo la actividad profesional de estas mujeres en la economía familiar y local durante la Edad Moderna, contribuyendo así a reescribir la historia del mundo del libro impreso desde una perspectiva más aproximada a la realidad", han relatado.