Más de 300 moros y cristianos protagonizan la tradición más especial de Aínsa

La villa de Aínsa ya lo tiene todo a punto para vivir su tradición más arraigada. Se trata de la Morisma, un espectáculo popular dramatizado y bianual que rememora una legendaria batalla entre moros y cristianos. La fiesta se celebrará este fin de semana en la plaza Mayor de la localidad oscense.

Zaragoza.- El Patio de Santa Isabel del Palacio de la Aljafería ha servido como marco incomparable para presentar, este jueves, la Morisma de Aínsa, una arraigada tradición de esta villa oscense, que tendrá lugar a las 17.30 horas de este domingo, 31 de agosto, en la plaza Mayor de la localidad.

La Morisma, o “El triunfo de la Cruz en Aínsa”, es una representación teatral popular, que se celebra cada dos años desde 1.678, en la que se conmemora la aparición de la Santa Cruz de Sobrarbe sobre una carrasca hacia el año 724.

Se funda en la leyenda de Sobrarbe, que narra la victoria de Garci Ximénez sobre los moros, ante los muros de la ciudad, ayudados por la aparición de una cruz sobre el árbol; una serie de luchas en las afueras del pueblo y en la plaza se alternan con diálogos, mientras los moros hacen burla de los actos religiosos y el diablo prorrumpe en voces aterradoras.

“Esto supone para el ainsetano la esencia de su ser. Para las niñas y toda la gente que se viste para la Morisma, ésta es como para un oscense bailar como danzante por el Coso el día de San Lorenzo. Y sólo eso ya justificaría toda la representación”, ha subrayado el presidente de la Asociación Cultural La Morisma, Pedro Escartín.

Más de 300 actores

En la obra aparecen numerosos personajes, incluido García Ximénez y, tras la victoria, se bautizan los moros; hay también un diálogo entre el pecado y el diablo; interviene un embajador cristiano que llama al moro Abderramán, y representantes de las villas del contorno, e incluso de Montpellier.

El alcalde de Aínsa, José Miguel Cheliz, ha enumerado las novedades de este año. “La Morisma es el marco idóneo para introducir cosas nuevas, nuevos papeles o efectos. Este año, por ejemplo, aparece por primera vez un grupo de gitanos, a los que les sacuden moros y cristianos por igual”, ha descrito Cheliz.

El alcalde de Aínsa junto a la secretaria primera de la Mesa de las Cortes de Aragón

La representación se realiza en la plaza Mayor y se trata de un drama histórico de gran valor etnográfico y popular, ya que es representado por los propios vecinos del pueblo, más de 300 actores en total.

El texto, de verso irregular, ha sido transmitido oralmente de generación en generación. El interés etnológico de La Morisma está fuera de dudas, así como el histórico -pues está documentada ya en 1.676, cuando las Cortes de Aragón subvencionan el festejo con 10 libras jaquesas-.

“Aínsa, por sí misma, ya merece una visita, con su variada y rica oferta turística, de hostelería y gastronómica. Pero además, montamos un mercado medieval durante todo el fin de semana de la Morisma, con lo que el esfuerzo de venir vale la pena”, ha apuntado Pedro Escartín.

“El pueblo se vuelca por entero con la Morisma y vibran por igual niños y ancianos. Y eso es lo que nosotros procuramos mantener vivo por todos los medios”, concluye el alcalde de Aínsa.

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