Más de 1.000 alumnos de 27 centros de Zaragoza volverán a ser jueces del Premio Criticón de literatura juvenil

Presentación del Premio Criticón, este lunes
“Prisión seis”, de Andrea Tomé; “Los rebeldes de Camden Town”, de Álvaro Nuñez; y “La casa del árbol”, de Rui Diaz, son las tres obras finalistas

La salud de la literatura juvenil en Aragón vive uno de los mejores momentos de su historia. En una era dominada por las pantallas, cada vez son más los jóvenes que encuentran en los libros una distracción y una vía para fomentar su imaginación. En Zaragoza, una parte importante de culpa detrás de este apogeo de la lectura lo tiene el Premio Criticón de literatura juvenil.

Esta iniciativa surgió en 2020 con el objetivo de fomentar la lectura desde el aula y el espíritu crítico de los jóvenes. Más de 1.000 alumnos de 27 centros de secundaria de la capital aragonesa jugarán un papel mucho más significativo que el meramente lector y se vestirán de jueces para elegir la novela ganadora del Premio Criticón. De nuevo, tres importantes autores compiten por “ganarse” a este duro jurado. 

Sara Fernández, consejera de Educación, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza; Paloma Espinosa, concejal de Educación; y David Lozano, escritor y coordinador del galardón, han sido los encargados de revelar las tres obras finalistas: “Prisión seis”, de Andrea Tomé; “Los rebeldes de Camden Town”, de Álvaro Nuñez; y “La casa del árbol”, de Rui Diaz. “Queremos recordar lo difícil que es la selección de estos títulos. El jurado que propone realiza un tremendo esfuerzo a la hora de elegir cuáles son los finalistas”, ha remarcado Lozano.

El Premio Criticón ha ido creciendo y evolucionando de forma muy rápida. “Este no es un certamen literario al uso. Es una reivindicación de que la literatura juvenil no es un género menor sino un puente hacia la imaginación, la reflexión y el descubrimiento personal de unos alumnos que están en una edad tan importante”, ha asegurado Fernández. 

Por su parte, Espinosa ha querido señalar el poder de los libros como vehículo de conocimiento, creatividad y encuentro. “Desde su nacimiento, más de 4.000 estudiantes y casi un centenar de centros han participado en el Premio Criticón convirtiéndose en una cita muy esperada por alumnos y autores”, ha añadido. Lozano se ha mostrado orgulloso de que este galardón este calando como “un proyecto de ciudad” que va más allá de lo meramente escolar.

LAS OBRAS FINALISTAS

“Prisión seis”, de Andrea Tomé: Shoshannah Peretz está a punto de cumplir dieciocho años y, como todos los jóvenes de Israel, ha recibido un llamamiento para cumplir el servicio militar obligatorio. En su país, casi nadie se cuestiona la obligación de servir y negarse implica el ostracismo social y la pena de cárcel. Todo empieza con una carta. Con una condena. Con la Prisión Seis, donde Shoshannah es enviada junto al resto de refuseniks. Allí conocerá a un grupo muy diverso de adolescentes y aprenderá a usar su voz. Cuando el anonimato de Shoshannah se termina, empiezan los problemas de verdad… 

“Los rebeldes de Camden Town”, de Álvaro Nuñez: Tras la muerte de sus padres, Shane tiene que abandonar su Cork natal, en Irlanda, para ir a vivir con su tío Scott, un hombre al que apenas conoce y al que detesta por ignorar a su familia durante años. Que este lo matricule en el colegio de élite en el que trabaja, donde el chico es despreciado por sus compañeros, no ayuda demasiado a su relación ni a su estado de ánimo. Por suerte, el chico hallará un refugio en Camden Town, el barrio de Londres que a principio de los 80 estaba al frente de la vanguardia y la contracultura punk. Será allí donde forje una amistad con Ana, una española que trabaja de limpiadora en un hotel, y con Jim, el hijo de una familia aristocrática cuyo padre, ministro de Thatcher, está metido en un turbio asunto de corrupción y muertes en el que terminarán involucrados. 

“La casa del árbol”, de Rui Diaz: Lara, la protagonista de esta novela de misterio, y sus dos mejores amigas, Karen y Marta, tienen que realizar un trabajo en el instituto para Halloween. Cuando deciden hacerlo sobre la casa del árbol, un lugar abandonado y maldito, en las afueras del pueblo donde viven, en Extremadura, y sobre el que se cuentan historias escalofriantes, no son plenamente conscientes de las duras circunstancias a las que tendrán que enfrentarse.