La magia de “Don Juan Tenorio” revive en el Cementerio de Torrero

Esta iniciativa, que comenzó en 2008, tendrá lugar el jueves 31 de octubre, a las 19.00 horas.
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photo_camera La lectura dramatizada de “Don Juan Tenorio” en el Cementerio de Torrero no es solo una tradición

En un evento que ya se ha convertido en una tradición zaragozana, en la víspera de Todos los Santos, en el cementerio de Torrero se lleva a cabo la lectura dramatizada de “Don Juan Tenorio”, interpretada por los alumnos de segundo curso de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza bajo la dirección de Blanca Resano. Esta iniciativa, que comenzó en 2008, tendrá lugar el jueves 31 de octubre, a las 19.00 horas.

La historia de esta tradición no es casual. Blanca Resano recuerda cómo el evento original se realizaba en el Teatro Principal de Zaragoza, con la participación de figuras culturales e intelectuales de la ciudad, así como de la ciudadanía. Sin embargo, en 2008, Resano propuso trasladarlo al cementerio y enfocarse en los jóvenes, buscando acercarles el teatro clásico en un formato atractivo. “Descubrí que el público joven se sentía poco atraído por la obra, y pensé que el cementerio podría añadir un elemento interesante para ellos”, afirma Resano. Desde entonces, la lectura dramatizada de “Don Juan Tenorio” se celebra anualmente en este escenario.

“La sorpresa fue que que funcionó muy bien a nivel de público”, relata la profesora de interpretación. Esta iniciativa atrae tanto a jóvenes como a mayores, “el público acude incluso con mantas para aguantar el frío de la noche con tal de vivir la magia de esta obra clásica”, asegura Resano.

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El Cementerio también es objeto de visitas nocturnas

La historia de “Don Juan Tenorio”, escrita por José Zorrilla en 1844, relata a historia de un joven noble, famoso por su vida de excesos y conquistas amorosas. La historia de este “burlador de mujeres” comienza en los días de Carnaval y acaba en el Día de los Difuntos. La obra es un referente en la cultura teatral española, especialmente representada durante la festividad de Todos los Santos. “Desde que comenzamos en el cementerio, la obra ha cobrado un nuevo sentido”, explica Resano, que asegura que “al trasladar la obra a un entorno como este, se consigue una atmósfera que intensifica su mensaje y su efecto en el público”.

UN FORMATO "LIMITADO"

Los ensayos, que han sustituido temporalmente las asignaturas regulares, se han intensificado esta semana, “este tipo de actividades requiere que los estudiantes se enfoquen plenamente, y por eso suspendemos otras clases”, comenta Resano. Bajo la supervisión de Resano y con la colaboración de profesores como Marisa Noya en voz y Miguel Ángel Mañas en dramaturgia. Los estudiantes se preparan para dar vida a los personajes, enfrentándose al reto de transmitir la esencia de la obra, incluso en un formato "limitado” como la lectura dramatizada.

Cada actor aporta su granito de arena al proceso. Eva, quien interpreta a Doña Inés junto con otra compañera, da vida a uno de los personajes más icónicos de la obra sin recurrir a una interpretación corporal completa y comparte que “aunque no se puede expresar tanto a nivel corporal, sí que se pueden utilizar todos los recursos de la voz que vas descubriendo para hacer los distintos matices de cada personaje”. Esta es una parte fundamental de la lectura dramatizada, ya que el formato exige que los actores encuentren otras maneras de expresar los sentimientos de sus personajes.

EL TEATRO, UN REFUGIO

Los jóvenes actores ven en el teatro una vía de crecimiento y una pasión que llena sus vidas. Izarbe, que interpreta a Brígida, un personaje cómico de la obra, comenta que, para ella, el teatro es una especie de refugio: “Es mi escape. Cuando estoy mal, entro al teatro y me río. Quiero ser esa persona que haga reír a los demás cuando también están pasando por algo difícil”. Su personaje en la obra, le permite explorar esa faceta y dar humor a una historia que trata temas “profundos y oscuros”.

No todos los estudiantes descubrieron el teatro en una primera instancia. Mónica, por ejemplo, explica cómo su vocación nació de su amor por la escritura: “De pequeña no me gustaba nada el teatro, pero sí me encantaba escribir. Un día me pregunté si quería seguir escribiendo o interpretar lo que yo escribía. Con el tiempo, descubrí en la interpretación una forma de darle vida a mis propias historias”.

Para Raúl, otro de los estudiantes que participa en la lectura dramatizada, este proceso es “fascinante”. “El teatro es un mundo en el que puedes sentir y hacer sentir a los demás. Cada papel te lleva a experimentar emociones, y luego, el reto es transmitirlas al público desde el escenario”, explica el joven.

La lectura dramatizada de “Don Juan Tenorio” en el Cementerio de Torrero no es solo una tradición para recordar el clásico de Zorrilla, sino también un espacio donde los actores encuentran un escenario para crecer profesionalmente. Este año, mientras el público se abriga para resistir el frío de la noche zaragozana, los estudiantes de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza pondrán en escena una de las obras más emblemáticas del teatro español.
 

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