El mudéjar es una de las señas de identidad más poderosas de Aragón. Nacido de la fusión de elementos y técnicas de construcción islámicas y cristianas, este estilo ha dejado en la Comunidad auténticas joyas que hablan de una época de mestizaje cultural y esplendor artístico. En la Comarca Comunidad de Calatayud, las torres y templos de ladrillo, madera, yeso y cerámica vidriada se alzan como testigos de ese legado que, desde 2001, forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco por su valor excepcional.
Iniciamos esta ruta en Calatayud, donde la pervivencia de los musulmanes hizo posible la proliferación de numerosos monumentos mudéjares, con predominio de iglesias y torres, pero sin olvidar un nada despreciable catálogo de obras civiles. La capital bilbilitana será nuestra base para recorrer las comarcas de Calatayud y del Aranda en cinco jornadas intensas pero muy gratificantes, dado el buen estado de conservación de los 'tesoros' mudéjares de este territorio.
En nuestro paseo por la ciudad, nos detendremos a contemplar los elementos mudéjares de cinco monumentos: el ábside, el claustro y la torre de la Colegiata de Santa María, la torre y la iglesia de San Andrés, la torre y la iglesia de San Pedro de los Francos, el santuario de Nuestra Señora de la Peña y el claustro de la Real Basílica - Colegiata del Santo Sepulcro. Por cierto, el topónimo de Calatayud es árabe y deriva del nombre de su fundador, Ayyub, y del prefijo qala, que significa castillo.
- COLEGIATA DE SANTA MARÍA DE CALATAYUD
- SAN ANDRÉS DE CALATAYUD
- SAN PEDRO DE LOS FRANCOS DE CALATAYUD
- YESERÍAS DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA DE CALATAYUD
- VALLES DE LOS RÍOS RIBOTA Y PEREJILES
COLEGIATA DE SANTA MARÍA DE CALATAYUD
Por su claustro mudéjar y su torre de planta octogonal, la Colegiata de Santa María de Calatayud está considerada una de las obras arquitectónicas más importantes del arte mudéjar aragonés, declarado por la Unesco Patrimonio Mundial. La colegiata combina en su construcción elementos mudéjares, renacentistas y barrocos, resultado de una dilatada historia que se remonta a los años de la Reconquista de la ciudad por Alfonso I.
Declarada también Monumento Nacional, la colegiata fue construida, parece ser, junto al solar en el que se emplazaba la antigua mezquita. Enseguida te llamará la atención su torre, de más de 70 metros de altura y principal elemento identificativo de la localidad. Es una de las más altas de Aragón y sigue la estructura de las torres alminar. Su monumental portada-retablo renacentista tampoco te dejará indiferente. El interior del templo, de gran amplitud espacial, predomina la arquitectura barroca, aunque en la ornamentación y en los retablos se da una gran variedad de estilos.
La iglesia de estilo mudéjar, perteneció a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, situada en la localidad desde el siglo XII. De aquella iglesia solamente queda parte del claustro, construido en el siglo XIV, así como restos de algunas estancias. Cuenta con una galería superior con alfarjes y esgrafiados pintados en las inferiores. En el claustro podrás visitar el Museo de la Colegiata.
SAN ANDRÉS DE CALATAYUD
Si prestas atención podrás comprobar que la iglesia de San Andrés conserva algunas características que te recordarán a la mezquita anterior y es que su torre octogonal, de estilo mudéjar, se parece a la vecina torre de la Colegiata de Santa María. Verás que tiene la estructura de tipo de torre alminar y está decorada con los motivos habituales del mudéjar: bandas de esquinillas, tacos, celosías y ajedrezado.
SAN PEDRO DE LOS FRANCOS DE CALATAYUD
La actual iglesia de San Pedro, del siglo XIV, destaca no sólo por su estilo artístico sino también por los hechos históricos que en ella tuvieron lugar. Y es que fue el recinto donde las Cortes de 1461 proclamaron heredero de Juan II al príncipe Fernando y en su interior se constituyó el primer gobierno de la Comunidad Autónoma de Aragón en 1978.
El templo cuenta con una interesante portada gótica y una torre mudéjar, que te sorprenderá por su inclinación. La torre tiene una estructura del tipo de alminar almohade. La parte superior de la torre, donde era más evidente el estilo mudéjar, fue demolida en el siglo XIX debido a su inclinación.
La iglesia cuenta con tres ábsides poligonales, en los cuales hay celosías de motivos geométricos y frisos de rombos. En el interior verás la decoración de yeserías caladas.
YESERÍAS DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA DE CALATAYUD
Construido sobre un antiguo castillo islámico, el santuario de Nuestra Señora de la Peña es otra de las paradas de nuestra ruta. El edificio actual corresponde a las reformas del siglo XIX, aunque conserva restos de la antigua iglesia de estilo mudéjar, como la cabecera, las capillas laterales y la tribuna.
Además, otro de sus grandes atractivos son las yeserías talladas en una de las capillas laterales.
VALLES DE LOS RÍOS RIBOTA Y PEREJILES
Siguiendo el curso de los ríos Ribota y Perejiles, la segunda jornada nos llevará por algunos de los edificios mudéjares más sobresalientes de la comarca.
Comenzaremos la mañana en Torralba de Ribota, situada a un cuarto de hora de Calatayud. Su templo de San Félix es una iglesia-fortaleza con torres contrafuerte y una torre-campanario construida en el contexto de la Guerra de los Dos Pedros. En Aniñón veremos la torre y el hastial occidental de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Castillo y en Cervera de la Cañada la iglesia de Santa Tecla, otra obra declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.
En Villarroya de la Sierra te sorprenderá la iglesia de San Pedro Apóstol y en Clarés de Ribota no nos podemos perder las yeserías de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo.
La tarde la dedicaremos al valle del río Perejiles y nuestra primera parada será Belmonte de Gracián, donde llegaremos en poco más de un cuarto de hora desde Calatayud tomando la A-1504. Además de ser el lugar de origen del escritor jesuita Baltasar Gracián, conserva muy bien la torre de la ermita de la Virgen del Castillo y sobre todo, el ábside y la torre de la iglesia de San Miguel. En Mara hay que ver la torre de la iglesia de San Andrés, decorada con rombos y arcos doblados, en Orera la torre de la iglesia de Santiago el Mayor y en Ruesca la torre barroca con decoración mudéjar de Santo Domingo de Silos. En Tobed nos detendremos a contemplar su magnífica iglesia de Santa María, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco .
IGLESIA DE SAN FÉLIX MÁRTIR DE TORRALBA DE RIBOTA
La iglesia de San Félix Mártir es una auténtica joya del estilo mudéjar aragonés escondida en una pequeña localidad de menos de 200 habitantes. Su decoración te sorprenderá por la variedad de colores utilizados, simulando ladrillos, lacerías y arcos.
En el interior podrás ver la inscripción realizada sobre el yeso: “Dí: No hay más Dios que Allah…”. Además, la decoración exterior está realizada a base de frisos de esquinillas y paños de lacerías, un rosetón calado y un arco apuntado con yeserías.
IGLESIA Y TORRE DE LA VIRGEN DEL CASTILLO DE ANIÑÓN
La siguiente parada es Aniñón, localidad que cuenta con la iglesia y torre de la Virgen del Castillo como un bello ejemplo del mudéjar aragonés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La torre y el hastial son los únicos restos conservados de estilo mudéjar. El hastial está decorado con bandas de esquinillas y dientes de sierra y decoración cerámica en punta de flecha. La torre es cuadrada y está decorada con rombos, cruces y arcos.
IGLESIA DE SANTA TECLA DE CERVERA DE LA CAÑADA
La pequeña iglesia de Cervera de la Cañada es uno de los grandes ejemplos de iglesia fortaleza de estilo mudéjar que se conservan en Aragón, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 2001. Verás que en su interior posee un coro sobre un alfarje decorado con motivos heráldicos y geométricos.
El interior del templo te sorprenderá con su magnífica decoración, en contraste con su sobriedad exterior.
IGLESIA DE SAN PEDRO DE VILLARROYA DE LA SIERRA
Otro de los ejemplos del mudéjar aragonés que llama la atención se encuentra en la pequeña localidad de Villarroya de la Sierra. Esta iglesia está realizada en estilo mudéjar, aunque fue modificada en el siglo XVII, sobre todo en el interior. La decoración mudéjar es, sobre todo, visible en su perímetro exterior.
MARA
Dedicadas a la antigua ciudad de Segeda, se celebran cada año dos jornadas celtíberas: los Idus de Marzo –a través de diversas actividades los vecinos de Mara recuerdan que desde el siglo II a.C. el año empieza en enero por el poder que tuvo el ahora yacimiento de Segeda- y la Vulcanalia –representación de la batalla que libraron los segedenses y numantinos contra el ejército romano en el año 153 a.C-.
Ya en el núcleo urbano de Mara, fíjate en la bella torre mudéjar de la iglesia de San Andrés, decorada a base de rombos y arcos doblados. También son mudéjares, y muy bellas, las iglesias de las cercanas localidades de Belmonte de Gracián, Tobed o Ateca.
ORERA
La iglesia parroquial de Santiago el Mayor sobresale en medio del casco urbano con su hermosa torre mudéjar. El templo es del siglo XVI y conserva el ábside poligonal de estilo mudéjar de cinco lados y la torre de planta cuadrada y remate octogonal. Sus dos primeros cuerpos son casi lisos, concentrándose la decoración en los superiores.
Rodeando el templo, las apretadas casas conforman un pintoresco caserío de tejados rojos.
RUESCA
En la silueta de Ruesca sobresale La iglesia de Santo Domingo de Silos, de origen mudéjar aunque muy reformada en siglos posteriores. Hay además una ermita dedicada a San Ramón y un castillo que corona el conjunto.
El templo es uno de tantos edificios religiosos de la comarca donde el paso de los siglos ha ido dejando la huella de diferentes estilos artísticos. El elemento más antiguo de este conjunto es el ábside, que en forma y modo se ajusta al canon románico. De una sola nave, muy reformada en el siglo XVII, todavía muestra rasgos góticos en los arcos de diafragma que soportan la bóveda de lunetos. La portada se abre a los pies del muro sur y presenta tres arquivoltas correspondientes a tres arcos túmidos de ladrillo.
La torre, del siglo XVIII, se construyó en ladrillo sobre un primer cuerpo de piedra de sillería. Presenta una decoración mudéjar en ladrillo resaltado, rombos, esquinillas, etc. junto con elementos de un diseño mucho más acorde con la voluptuosidad del barroco.
TOBED
Esta localidad, situada en la ribera del río Grío y rodeada de una fértil vega rica en frutales, almendros y olivos, cuenta con uno de los ejemplos más destacados del mudéjar aragonés, la iglesia de Santa María de Tobed.
Construida en ladrillo entre los siglos XIV y XV, fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2001. No pierdas detalle de la impresionante decoración de su fachada y su torre. El interior es también una verdadera maravilla. Arquitectura y decoración mudéjar forman un conjunto unitario excepcional.
La iglesia de Santa María fue construida por la Orden del Santo Sepulcro, de ahí que se concibiera como una iglesia-fortaleza. Destaca su hastial occidental decorado con paños de entrelazo, arcos mixtilíneos y esquinillas enmarcados con bandas de cerámica en espiga. La profusión decorativa del exterior continúa en el interior con agramilados policromados en blanco, negro y rojo en muros y bóvedas, celosías de yeso y un bello alfarje de madera en el sotocoro con las armas del Papa Luna.
La iglesia mudéjar, el palacio de los Canónigos y la iglesia de San Pedro conforman la fisonomía más característica de la villa, que se ha conservado hasta la actualidad realzada por una arquitectura local de austera belleza y elementos de gran interés como el castillo, la ermita de San Valentín y la Lonja.
Si eres amante del senderismo, también podrás disfrutar de agradables rutas en el entorno de las sierras ibéricas de Vicor y Algairén.
En la villa hay dos espacios expositivos dedicados a la promoción y difusión de su patrimonio: el Espacio Mudéjar Mahoma Calahorri, ubicado en los bajos del palacio, y el Museo Parroquial, en el antiguo claustro de la iglesia mudéjar, ambos gestionados desde el Centro de Estudios Mahoma Calahorri.

