Javier Castillo: "Cada vez que escribo una novela tengo la sensación de que no la va a leer nadie"
A Javier Castillo (Málaga, 1987) se le escapa un: "Ah, ¿que esta no es la última?" al término de esta entrevista en el Hotel Palafox en Zaragoza, donde todavía le quedaba recibir a un periodista más. Lo hace con una sonrisa amable, a medio camino entre quien disfruta de lo que hace pero no puede evitar estar algo cansado ante una gira frenética. El superventas acaba de publicar "El susurro del fuego", su octava novela, y lo hace todavía con esa sensación de un primerizo que se sentó al frente del ordenador pensando que nadie le leería. Ese nadie se convirtió al final en 2,5 millones de lectores solo en España, otros tantos en hasta 90 países y traducciones a 24 idiomas. Por salir salió hasta en las pantallas de Times Square en Nueva York con "La chica de nieve". También en Netflix donde suma ya tres adaptaciones (la tercera, "El cuco de cristal", sale este viernes). Siendo superventas pero casi sin creerse la vorágine, Castillo sigue escribiendo como lo hacía con la única intención de cada novela sea un salto al vacío.
PREGUNTA.- "El susurro del fuego". Octava novela, una carrera meteórica y también frenética. ¿Hay presión también para Javier Castillo?
RESPUESTA.- Fíjate, no es tanto presión como responsabilidad. Se siente como ganas de crear algo que esté a la altura de la gente y querer que esa gente lo disfrute, lo lea. Que cada historia sea única, que no te repitas y que cuando alguien compre un libro mío tenga la sensación de que le va a sorprender, que no ha leído nada igual. Que sea un salto al vacío. Lo de esta octava novela está siendo precioso, lo que está suponiendo para muchísima gente. Estoy muy abrumado con esta acogida que está teniendo. Es alucinante.
P.- De nuevo un thriller, tu género estrella. En este da la sensación de que no importa tanto ese misterio por resolver sino entender a esos personajes y por qué actúan como actúan.
R.- Sí. Es mi novela más emocional, creo. El misterio te hace leer, el thriller, el acertijo, por así decirlo está construido de un modo que te obligar a leer, pero al mismo tiempo lo importante es lo que sucede dentro de ti cuando lo vas leyendo y las lecciones que te llegan. Y los golpes que va recibiendo el personaje se acaban sintiendo muy dentro de ti porque los estás sintiendo en primera persona. Prácticamente vas cambiando tu manera de ver la vida conforme vas leyendo.
P.- Puede que también sea la novela menos macabra...
R.- Puede (ríe). Es la más luminosa. Es verdad que empieza muy impactante narrando ese momento en el que Mario se monta en el coche y llega al lugar donde cree que está su hermana pero luego la novela se convierte en ese viaje de descubrimiento de lo que significa la pérdida, ese perder a un hermano tan cercano que prácticamente es la mitad de tu vida y de tus recuerdos. Es de repente asimilar que parte de tu vida se va con esa persona porque ya nadie estará ahí para recordar lo que tu recuerdas. No solo pierdes el futuro sino también parte de tu pasado. Luego la novela se convierte en ese viaje para comprender lo que es vivir, que es saborear la comida, el reírte, el enamorarte, estar presente. El tener claro que cuando se te presenta una hoguera delante, tienes que saltar.
"La novela se convierte en ese viaje para comprender lo que es vivir"
P.- Tus lectores siempre han salido de España en las siete novelas anteriores, pero en este caso se quedan en territorio nacional. ¿Cómo surge eso de convertir las Canarias en escenario?
R.- Fíjate es que estaba entremezclado todo. Surgió de un viaje que yo hice y de un deseo de contar una historia sobre ese fuego interior que todos tenemos y que poco a poco se va apagando. Vamos cada vez más apagados por la vida, tenemos la sensación de ir como de puntillas. Si estamos con nuestros amigos, estamos en diagonal mirando el móvil, si estamos en el trabajo estamos pensando en irnos y luego estamos fuera intentando disfrutar pero pensando en las cosas que tendríamos que hacer de trabajo. No estamos presentes nunca y quería una novela que nos hiciese incendiarnos por dentro y decir: "ostras, tío, aprovecha cada segundo porque lo tienes todo y al siguiente nada. De repente se te apaga la luz, se te apaga la función y todo termina".
"Vamos cada vez más apagados por la vida, tenemos la sensación de ir como de puntillas"
No es un mensaje de "carpe diem", sino uno de vivir la vida experimentándola, con sus momentos alegres, sus momentos tristes, todo. Abrazando esa idea. Con esto en mente busqué una historia que me ayudase. Entonces surge el viaje que hice a Canarias, vimos una pareja de alemanes, un chico y una chica, y de repente el chico tuvo una bajada de azúcar. Le ayudamos y empecé a pensar qué pasaría si en vez de pareja fuesen hermanos, y si fuesen a celebrar algo, como la cura de un cáncer. Empecé a pensar en esa historia del fuego interior y qué mejor lugar que Canarias que es todo fuego debajo de la superficie. Lo mires como lo mires la naturaleza lo envuelve todo y te hace sentir conectado al mundo.
P.- Laura, una de las protagonistas, estudió astrofísica y tiene entre manos un proyecto real. ¿Te interesa lo que pasa allí arriba?
R.- Me fascina la astrofísica, me fascinan las estrellas porque siempre me siento diminuto. Me hace sentir que la vida es una fracción de segundo en una mota de polvo, en todo lo que es el universo y eso hace que la valores mucho más. Con la astrofísica ves la magnitud de todo y hace que te sientas pequeñísimo. También comprender de dónde vinimos y alcanzar a pensar qué sentido tiene algo cuando es monstruosamente gigante. Deja una lección de aprovechar esta oportunidad que tenemos que no dura nada.
P.- Es una novela cargada de dolor. El dolor funciona incluso en el thriller...
R.- Tengo la certeza de que hay dos emociones primarias que son las que nos unen, el amor por un lado, a seres queridos, familiares, amigos, el amor romántico y luego el dolor, y creo que nos une mucho más el dolor incluso que el amor porque hay gente que no experimenta todo este tipo de amor, solo alguno durante un tiempo muy pequeño de la vida. En cambio, el dolor todo lo sufrimos con la misma intensidad, todos perdemos a alguien, a todos nos pasan desgracias. Me fascinaba como tema de un thriller, porque le da un realismo distinto, te hace conectarte de un modo muy único con los personajes.
"Creo que nos une mucho más el dolor que el amor porque hay gente que no experimenta todos los tipos de amor"
P.- Firmas en la Librería General y, como en todas tus firmas, además de ser masivas, la gente joven es protagonista. No se aplica en tu caso eso de que los jóvenes no leen...
R.- Es que no es cierto, los jóvenes leen muchísimo lo que pasa es que no leen lo que la gente que dice que no leen quieren que lean. Es decir, leen libros de fantasía, romántica, juvenil...Creo que se lee más que nunca. Hay muy pocos perfiles en redes sociales, en Instagram, en Facebook, en Tik Tok... de gente mayor leyendo o comentando la lectura mientras que de jóvenes leyendo, te metes y están todos comentando su última lectura en las cuentas de "booktoks". Estoy convencido de que las estadísticas no reflejan la realidad.
P.- En tu caso, has creado una relación muy especial con los que te leen, incluso les compras cena en alguna de tus firmas. ¿Qué es lo que más te emociona?
R.- Me emociona muchísimo el volver a ver a la gente después de cada firma. En Zaragoza, por ejemplo, suelo venir cada año y me encanta ese momento en el que ves a alguien que vino con tu libro hace ocho años y estaba en la universidad, y de repente se ha casado, y de repente tiene hijos y se ha comprado una cosa. Y mientras tanto te va acompañando en cada libro. Llevamos tantos años juntos leyéndonos que me emociona mucho. Y luego hay gente que te lee en momentos muy transformadores de su vida y el conocerlos es un regalo.
P.- Empezaste hace 8 años autopublicándote y ahora acumulas 2,5 millones de lectores solo en España, traducciones a 24 idiomas, publicas en 90 países...y hasta sales en las pantallas de Times Square. ¿Hubo algún momento en que la cordura se perdiese? ¿Ha cambiado algo en el proceso de escritura?
R.- Uf, bueno en realidad lo que es la escritura hago lo mismo, escribo en el mismo procesador de texto, me planifico de la misma manera...Lo que ha cambiado es evidentemente lo que ocurre después, que no lo controlas ni sabes dónde va a llegar. Cada libro es una aventura y cada vez que escribo tengo la sensación de que ese libro no lo va a leer nadie. Lo que sí que hago es escribir pensando en un único tipo de lector, me imagino a una chica concreta y digo vale, se lo escribo a esa única persona que va a leerme. Entonces luego sí que cruzo los dedos esperando que haya más como ella ahí fuera y llegue a la máxima gente posible, pero no puedes contar con eso cuando escribes.
P.- También has dado el salto a Netflix y este viernes sale la tercera de tus adaptaciones, "El cuco de cristal". ¿Cómo lleva un escritor ver su libro convertido en serie?
R.- Es un sueño y un regalo, cuando te dedicas a crear historias es una manera de llegar mucho más lejos, de que lo que creas de repente se vea en Tailandia, en Corea, en Turquía, en Estados Unidos...Es una cosa que te da fuerzas para colarte en las casas de la gente y que de repente la gente diga: "Oye, me gusta lo que hace el Javier Castillo este". Participo de manera activa en el proceso de adaptación y lo vivo con mucho entusiasmo porque es una ventana alucinante.
Evidentemente tiene que haber cambios entre novela y serie porque son lenguajes distintos, simplemente hay un cambio que tenemos que hacer en cada novela porque las que están ambientadas en Estados Unidos tenemos que adaptarlas a España. El FBI ya tiene que ser la Guardia Civil, la emotividad de los personajes ya es distinta allí que aquí...Pero lo que intentamos es que aunque la historia, lo que pasa no sea exactamente lo mismo, pero sí que los sentimientos lo sean.