Irene Vallejo (Premio de las Letras Aragonesas): "La imaginación es el primer lugar donde edificamos el porvenir"

La escritora ha recibido este viernes en una gala en el Iaacc Pablo Serrano el Premio de las Letras Aragonesas que ha dedicado a su profesora en el IES Goya, Carmen Romeo
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photo_camera La escritora ha recibido el galardón en el Iaacc Pablo Serrano. Foto: Pilar Álvarez

Siempre se sintió (porque se encargaron de que así fuera) como un bicho raro y quizás por eso en su pandilla favorita, esa con la que Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) pasaba las horas en su más tierna infancia estaban todos muertos. No porque ella tuviese algún interés especial en la necrofilia sino porque eran Cervantes, Galdós, Bécquer y otras tantas grandes plumas de la literatura universal las que hacían su soledad un poquito menos sola a través de historias y relatos apasionantes que, sin saberlo pero deseándolo mucho, años más tarde acabaría escribiendo. Lo haría con ingenio, tino y delicadeza. Los mismos con los que este viernes pronunciaba su discurso después de recibir el Premio de las Letras Aragonesas 2023, la máxima distinción que un escritor puede lograr en la Comunidad.

En la sala más bonita del Iaacc Pablo Serrano y ante autoridades, familia y amigos, ella sostenía un galardón que no era suyo del todo. "Quiero dedicarle este reconocimiento a ella, a Carmen Romeo, mi profesora de Lengua y Literatura en el IES Goya. Mi maestra en el verbo y en el adverbio. Llegué a sus clases sintiéndome inadaptada y torpe. Me había acostumbrado a esconderme, había aprendido a las bravas que más valía esconderme a ser acosada. Con sus clases vibrantes, con su palabra solar, su inteligencia audaz, abrió pétalo a pétalo mi secreto y me ofreció un ejemplo de mujer listísima, libre y satisfecha de saber, al que sin dudarlo quise parecerme", reconocía una emocionada Irene mientras miraba a una todavía más emocionada Carmen con la que al término de su discurso se fundiría en abrazo en el que sobraban las palabras.

A Irene Vallejo su abuela siempre le decía cuando dos personas empezaban a enamorarse que "ya se hablaban". Y por eso, hablar es sinónimo de amar. Filóloga nata desde su nacimiento, desde que aprendió a hablar ya se preguntaba por las metáforas del lenguaje. "¿En la droguería vendían, en realidad, drogas? ¿Coger un capazo? ¿Es que acaso cuando hablamos cogemos algo?". Y así, una por una, la escritora, filóloga y Doctora en Clásicas enumeraba aquellos ingenios de una pequeña Irene que ya apuntaba maneras.

Los pitidos de las máquinas, la frialdad del hospital en el que Irene Vallejo pasaba las horas eternas con su hijo Pedro, la soledad, el miedo. Sin todo eso nunca hubiese podido escribir "El infinito en un junco", el ensayo de más de 500 páginas que la catapultó a lo más alto, aunque ella no se sienta del todo allí. Al final sí que fue infinito y se puede leer en chino, alemán, inglés y así hasta en 40 idiomas más, además de haberse publicado en más de 60 países, otras tantas ediciones en España y haber recibido el Premio Nacional de Ensayo o el Wenjing Award de la Biblioteca Nacional de China.

"Irene es cálida en sus miradas, en sus abrazos, se gana a todos allá donde va. También tiene bondad, que es revolucionaria porque desarma al enemigo, es generosa con los más humildes, es cercana y es de esas a las que el éxito y la fama no le han cambiado, pues sigue siendo ella, conocemos a unos cuantos a los que la fama siempre vuelve peores". Así con una glosa personal a cargo de José Luis Melero que ha arrancado alguna que otra carcajada y otra académica a cargo de María Ángeles Naval discurría un acto en el que Irene Vallejo pasa a esa lista compuesta por nombres como Félix Teira, Manuel Vilas, Magdalena Lasala o José Luis Corral.

LA MEJOR EXPONENTE DEL ESPLENDOR DE LAS LETRAS ARAGONESAS

En el acto, presentado por el director general de Cultura, Pedro Olloqui, también ha habido lugar para la música, concretamente y como no podía ser de otra manera, de esa jota que "pronto será reconocida como Patrimonio Mundial de la Humanidad", tal como aseguraba Olloqui.

Ha sido el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, el encargado de entregar a Vallejo su reconocimiento. "Es un auténtico orgullo compartir tierra y tiempo con personas como Irene Vallejo, con su arte y su talento, y más aún entregarle este galardón”, ha dicho el jefe del Ejecutivo aragonés, quien además ha asegurado que ella es "el mejor exponente de ese gran momento que viven las letras aragonesas, un fenómeno del que es fiel representante"

"Son numerosos los autores que han iniciado en esta tierra sus andaduras y que están siendo publicados por sellos nacionales, sus obras traducidas e otros idiomas y premiadas de forma constante", ha dicho Azcón durante su intervención en el acto.