Entre las piezas que componen su patrimonio monumental, las iglesias de Zaragoza son un eje importante del orgullo que Zaragoza siente hacia su cultura. Asimismo, son un factor clave en la atracción de turistas a la ciudad, por lo que la capital aragonesa trata de aprovechar cualquier ocasión para contar su historia y reivindicar el legado que poseen.
- LA HISTORIA DE SAN MIGUEL DE LOS NAVARROS DE ZARAGOZA
- CLAVES ARQUITECTÓNICAS DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE LOS NAVARROS
- HORARIOS DE VISITA
- CÓMO LLEGAR A SAN MIGUEL
En el abanico que componen las más de 15 iglesias que hay en Zaragoza, existe una que destaca con gran particularidad. Esa es la iglesia de San Miguel de los Navarros, ubicada en la plaza de San Miguel, muy próxima a la calle del Coso y la plaza de los Sitios. Nada más llegar a su fachada, destaca su ábside decorado con motivos heráldicos y sus torres mudéjares. Ejemplos de la herencia multicultural que ha pasado por la capital aragonesa.
Sin embargo, existe más de lo que salta a la vista. Por ello, en este artículo, pretendemos poner en valor todos los elementos que componen la totalidad de la Iglesia de San Miguel de Zaragoza, profundizando sobre todo en la historia que le atañe, tanto en la perspectiva cultural como artística.
LA HISTORIA DE SAN MIGUEL DE LOS NAVARROS DE ZARAGOZA
La Iglesia de San Miguel de Zaragoza supone una de las grandes piezas icónicas del arte mudéjar en España. Su origen se remonta en el año 1118, cuando Alfonso I mandó construir una serie de ermitas por toda la ciudad. La ermita de San Miguel estaría realizada en adoración al santo homónimo, quien según los rumores habría hecho posible la victoria de los cristianos frente a los musulmanes en la Reconquista de Zaragoza.
Sería en el siglo XVI cuando se produciría la reforma de la ermita para convertirse en iglesia, y en el siglo XVII se realizaría una ampliación y reforma barroca. Entre sus elementos fundamentales, destacan el uso del ladrillo para condicionar el grueso de los muros, el yeso como sistema decorativo exterior y la madera, tanto en las bóvedas como en las techumbres, para desarrollar formas geométricas de lazo y vegetales que combinan aspectos cristianos con musulmanes.
CLAVES ARQUITECTÓNICAS DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE LOS NAVARROS
Junto al ábside poligonal, la iglesia de San Miguel de los Navarros también destaca por su torre cuadrada, y por los planos de las capillas laterales y de la nave de la torre, construida en 1396 por los maestros arquitectos Esteban y Pascual Freís. No obstante, el proyecto no finalizaría hasta 1583 de la mano de Juan de Lizarraga.
Al principio, en el interior de la iglesia, constaría una nave de cuatro tramos cubierta con una bóveda de crucería sencilla. Sin embargo, con la reforma barroca, el maestro Jerónimo de Gastón construiría en 1604 el trasagrario, ocupando el espacio entre el retablo mayor y el ábside, cuya decoración corresponde a Felices de Cáceres.
Sin embargo, si hay dos elementos que destacan particularmente en la iglesia de San Miguel de Zaragoza, esos son la capilla de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja y el retablo de Damián Forment. La primera cuenta con una planta cuadrada cubierta con cúpula sobre pechinas. Y sería en el siglo XIX cuando recibiría el añadido del chapitel de estilo modernista por parte de Ricardo Magdalena para coronar la torre.
Por otro lado, el retablo mayor atrae la atención de todos los visitantes que entran en la iglesia. Y es que concede una visión espectacular similar a una escenografía teatral del propio San Miguel. El retablo data del 18 de enero de 1519, y está realizado en madera y con mazonería renacentista. Este cuenta con una serie de escenas de la Pasión de Cristo, presididas por el Santo titular mientras se representan distintas apariciones del arcángel.
La Campana de los Perdidos
La cúspide de la iglesia de San Miguel en Zaragoza la corona la Campana de los Perdidos, la más famosa de las campanas de la Parroquia y que coloca el broche final a la historia de este monumento eclesiástico. La Campana se origina en el siglo XVI, cuando en el área agrícola que era la plaza de San Miguel existían malezas abundantes y árboles que tapaban la vista.
Los trabajadores del campo estaban acostumbrados a salir temprano a cortar leña y regresar con esta casi al anochecer o, prácticamente, avanzada la noche. Junto al frío y la niebla que despertaba en invierno, algunos de los leñadores se perdían en el camino de vuelta. Y sería en 1529 cuando las grandes heladas, nieblas y lluvias del mes de enero inundaron los alrededores de Zaragoza y acabó con la vida de varias personas, quienes murieron congelados al haberse perdido.
Para evitar que estas desgracias ocurrieran de nuevo, el clero de San Miguel colocaba todas las noches en la parte alta del campanario una gran linterna, que permitiese a la torre actuar como faro guía para los trabajadores. Sin embargo, una tormenta en febrero de 1529 arrancó la linterna de la torre y, por ello, los sacerdotes decidieron tocar la campana de media hora en media hora desde el crepúsculo hasta las doce de la madrugada.
Con el tiempo, la Campana de los Perdidos se tocaría a las diez de la noche y a las nueve durante otoño e invierno, después de los Sitios de Zaragoza. En la actualidad, la Campana de los Perdidos sigue repicando durante las diez de la noche, resonando durante 33 veces como motivo de homenaje al ritual.
HORARIOS DE VISITA
En el caso de que la historia y patrimonio de la iglesia de San Miguel de Zaragoza haya llamado tu atención y quieras visitarla, te presentamos los horarios de visita de los que dispone para que puedas acudir y maravillarte ante todos sus elementos.
Hay que destacar que las visitas a la iglesia solo se encuentran disponibles en horario de misas y de cultos. Asimismo, este horario cambia dependiendo de si es horario de verano o no:
- Celebraciones de misas de septiembre a junio.
• Días laborales: 08.30, 09.30, 19.00 y 20.00 horas
• Sábados y vísperas de fiesta: 09.30, 18.00, 19.00 y 20.00 horas
• Domingos y festivos: 09.00, 11.00, 12.00, 13.00, 18.00, 19.00 y 20.00 horas
- Celebraciones de misa en julio y agosto
• Días laborales: 08.30 y 20.00 horas
• Sábados y vísperas de fiesta: 09.30, 19.00 y 20.00 horas
• Domingos y festivos: 09.00, 11.00, 12.00, 19.00 y 20.00 horas
CÓMO LLEGAR A SAN MIGUEL
Como hemos mencionado anteriormente, la iglesia de San Miguel de los Navarros se encuentra en la plaza de San Miguel, cerca de la calle del Coso y de la plaza de los Sitios. Por ello, dada la ubicación bastante concurrida en la que se localiza, recomendamos el autobús como el medio de transporte más adecuado.
En este caso, los trasbordos de las líneas 29, 30, 38 y 39 son los más adecuados. Estos cuatro buses te dejan en las dos paradas que figuran en la plaza de San Miguel, con las que tendrás la propia iglesia justo enfrente.
Desde Huesca y Teruel
En cambio, si provienes de fuera, te contamos cómo llegar desde las ciudades de Huesca y Teruel:
- En el caso de la capital oscense, puedes recorrer la A-23 con el coche; abordar un trasbordo de Grupo Avanza desde la Estación de Autobuses, a un precio promedio de siete euros; o contratar un efectivo de Renfe desde la estación, a un precio medio de once euros. Las tres opciones ofrecen un recorrido accesible con una duración aproximada de una hora.
- En el caso de la ciudad turolense, puedes recorrer la A-23 con el coche; abordar un trasbordo de Jiménez Movilidad, a un precio promedio de diez euros; o contratar un efectivo de Renfe desde la estación, a un precio promedio de 18 euros. Las tres opciones cuentan con un trayecto un poco más exhaustivo que Huesca, con una duración aproximada de dos horas.
Cuando llegues a la capital aragonesa, puedes hacer uso del trasbordo urbano en las paradas mencionadas anteriormente para llegar hasta San Miguel. Es necesario recordar que, en el caso de los buses y los trenes, tanto los horarios como los precios pueden estar sujetos a cambio, así que recomendamos revisar las webs de sus cooperativas a la hora de planificar el viaje apropiadamente.
La iglesia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza no es solo un testimonio del esplendor mudéjar y barroco que enriquece el patrimonio de Zaragoza, sino que es un puente entre la historia, la fe y el arte que nos conecta con la esencia misma de la ciudad. Su presencia es un canto a la diversidad y la resiliencia de un pueblo que honra su pasado mientras abraza su futuro. Visitarla es adentrarse en un relato que vibra con cada ladrillo y repique de su campana, invitándonos a formar parte de una historia eterna.

