La IA amenaza con reemplazar a los actores de doblaje, los grandes olvidados del cine

Una profesión algo oculta, poco reconocida y, a veces, olvidada por las estrellas del mundo cinematográfico.
Una profesión algo oculta en el mundo cinematográfico, pero con millones de usuarios en todo el mundo.

Hace tan solo unos días se produjo un hecho poco habitual en el mundo del cine. En la gala de los Goya, la actriz estadounidense Sigourney Weaver, al recibir el ansiado cabezón Internacional, quiso reconocer la labor que hace su dobladora en español, María Luisa Solà, quien la ha doblado en más de 30 películas: “Te lo agradezco desde el fondo de mi corazón”. Además, añadió que el también actor Bill Murray “siempre dice que mi interpretación es mucho mejor doblada en español”.

Una profesión algo oculta, poco reconocida y, a veces, olvidada por las estrellas del mundo cinematográfico. Algo que conoce muy bien Estudios Roma, empresa zaragozana dedicada desde hace 27 años al doblaje. “Es un hecho poco frecuente que conozcan a sus dobladores”, ha expresado su director, Adolfo García. “Resulta agradable que, de vez en cuando, haya ecos de que estamos ahí, de que esta industria existe y que además tiene un grandísimo número de usuarios por todo el mundo”, ha manifestado que se trata, además, de un oficio “entre bambalinas” y detrás del “glamour” del cine.

A lo largo de su existencia, la industria del doblaje ha tenido que observar cómo surgen debates y se pone en peligro su trabajo. En los últimos años, la disputa se centraba en aquellos que estaban a favor o en contra de doblar las películas, pues a algunos no les “encaja bien el papel de las voces dobladas y prefieren la versión original”, ha indicado García. Actualmente, es una limitación que no existe, cuenta, dado que ahora todos los dispositivos y plataformas tienen la posibilidad de elegir entre las dos modalidades, dejando “sin discusión posible”.

LA CIENCIA FICCIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Escuchar una canción de otro cantante con la voz de Taylor Swift o que se haga viral una canción nueva utilizando la voz de Bad Bunny son tan solo algunos de los ejemplos de lo que ha conseguido la Inteligencia Artificial en los últimos meses y que ha provocado más de una polémica. Esta herramienta también ha llegado al mundo del cine y del doblaje, en los últimos días se han difundido en redes sociales la posibilidad de escuchar a diversos actores de habla inglesa hablando en un perfecto español con su mismo tono y color de voz. Un instrumento por el que pagará “un precio muy caro la industria del doblaje”, ha asegurado Adolfo García, aunque reconoce que “hay que aceptarlo”.

Este avance tecnológico ha conseguido lo que hasta ahora era considerado “ciencia ficción”. Según el director de Estudios Roma, “todavía no es una tecnología con suficiente entidad como para decir que va a desplazar la labor de los actores de doblaje”, pero no duda de que, con la rapidez con la que avanza, en poco tiempo “empezaremos a ver resultados”. La implantación de este sistema de doblaje será una cuestión de costes: “Seguramente las grandes producciones o los grandes personajes se empezarán a hacer con IA y los actores secundarios o series que no sean de primera índole quedarán todavía para la industria del doblaje”, ha vaticinado.

Sentimientos, emociones y matices son propios de los seres humanos y son esenciales para poder hacer un buen doblaje. Entre idiomas tan distintos como los asiáticos o los latinos “las entonaciones y las construcciones gramaticales cambian”, sin embargo, si los estudios de doblaje son capaces de conseguirlo, el director tiene claro que la Inteligencia Artificial hará “creíbles las interpretaciones”.

UNA CUESTIÓN DE ÉTICA

Actualmente, la inteligencia artificial usa la voz y las declaraciones de una persona o actor de doblaje sin su consentimiento para crear nuevos sonidos. Una realidad que García considera una “barbaridad éticamente” y ha expresado que ya se está trabajando para “limitar y controlar el uso indebido de estas grabaciones”. Por otra parte, si la Inteligencia Artificial comienza a generar voces a partir de “nada”, desde las voces originales de los actores “se desplaza el tablero de juego a los dueños de estas voces para acordar su uso y regenerarlas en otro idioma” con contratos. Un juego en el que los actores de doblaje se quedarían al margen, pero que el director de Estudios Roma considera “una evolución natural”.