“He nacido en este mundo y por eso estoy donde estoy”
Zaragoza.- Tiene 20 años y afronta 2008 sabiéndose ganadora del certamen de jóvenes diseñadores de Aragón. Prada, Marc Jacobs o Lanvin son algunos de sus diseñadores favoritos, además de Dior o Balenciaga, aunque insiste en que no tiene ningún referente. Su afición por la moda le viene de familia. Nieta del fundador de la peletería Saga Ibáñez, Tatiana Ibáñez incluso ha trabajado como modelo en campañas de publicidad de la empresa familiar y de Ibercaja. Ahora, quiere ser ella misma, mezclando materiales, buscando su estilo y trabajando para hacer su camino, de momento, sola y lejos de Zaragoza.
Pregunta.- ¡Enhorabuena! ¿Qué ha cambiado en su vida con el premio?
Respuesta.- El premio me ha ayudado a cerciorarme de que realmente éste es el mundo que yo he elegido y probablemente sea el de mi futuro.
P.- ¿Cómo se lo imagina?
R.- Cuando termine de estudiar lo primero será conseguir trabajo de diseñadora o de patronista. Y currar todo el tiempo que haga falta. Y si algún día tengo dinero y suficiente experiencia, pero sobre todo dinero, me gustaría sacar mi propia línea, mi propia marca. Soy consciente de que no voy a terminar de estudiar y empezar a sacar mis prendas. Hay que ser realista y necesitas una infraestructura detrás bastante grande para sacar una colección mínima por temporada.
P.- Algo más deberá tener un diseñador para triunfar.
R.- Para mí un diseñador debe saber llevar todo el proceso que implica hacer una prenda para poder dirigir. Si algún día puedes llegar a dirigir a otras personas, debes saberlo todo.
P.- ¿Cómo empezó usted ese aprendizaje?
R.- Después del colegio, estudié en la Escuela de Artes y luego me matriculé en el estudio de diseño de moda y patronaje de Ángeles Quero. Estuve año y medio con ella y fue entonces cuando me introduje en este mundo. Ella me lo enseñó tal cual es, con la realidad de todo lo que hay en el mundo de la moda y con sus cosas buenas y malas. Ángeles Quero me ha enseñado todo lo que sé hasta ahora, que para mí es muchísimo.
P.- Pero decidió seguir estudiando en Barcelona.
R.- En Aragón no veo futuro en la moda y no hay ayudas para los jóvenes. Y en Barcelona veo más arte, la gente es más abierta, hay más posibilidades de trabajo, hay más competitividad… y la competitividad me ayuda a trabajar y a esforzarme más. Y la vida allí es mejor que nunca.
P.- ¿Por qué?
R.- Allí estoy en la Universidad y hay un montón de gente estudiando lo mismo. Aunque no es igual estar estudiando en la Escuela Superior de Diseño y Moda que en el estudio de Ángeles Quero. Con Ángeles tienes una atención personalizada y aprendes más en un sentido práctico. Por ejemplo, en la Escuela de Barcelona tienes que hacer muchos trabajos de un montón de asignaturas, pero con Ángeles haces prendas y es entonces cuando te das cuenta de todo el proceso que hay que seguir. En ese proceso es donde más errores cometes y por tanto, donde más aprendes.
Certamen de jóvenes diseñadores
P.- Durante su estancia en el estudio es cuando decide presentarse al certamen.
R.- Sí. Es la primera oportunidad que veo de sacar una colección. Aunque la Federación Textil te da a elegir entre dos temas (medio ambiente o culturas) y eso te cierra un montón de puertas. Yo elegí medio ambiente porque considero que culturas me obligaba a marcar demasiado un estilo y a dejar de lado el diseño.
P.- Y empezó a diseñar.
R.- La época de inspiración es de las más complicadas. Trabajas con fechas porque para tal día tienes que entregar todas las ilustraciones con las fichas técnicas. Tienes un tiempo límite, pero la vida es así y si algún día trabajo como diseñadora también tendré fechas de entrega. Así que estuve varias semanas dibujando, mezclando cosas y diseñé seis modelos con quince prendas inspirándome en un medio ambiente bucólico con flores, materiales sutiles, volúmenes exagerados... Y luego, una vez que te admiten, empiezas a hacer patrones y a confeccionarlo todo.
P.- ¿Qué pretendía transmitir con su colección?
R.- Quería transmitir que eran prendas muy trabajadas. No eran sencillas. Quizá el diseño, el corte y el patronaje no eran lo más trabajado, pero sí los tejidos. Muchas de ellas estaban hechas sobre el maniquí. Hacía un vestido base con su patrón y tal tejido y luego lo colocaba en el maniquí. Con otro tejido iba haciendo recogidos punto por punto, sujetándolo todo con alfileres y después cosiéndolo todo a mano. Por eso son prendas un poco exclusivas y nada comerciales. Estas prendas no podrían venderse porque económicamente saldría desorbitado.
P.- ¿Son las mismas prendas que mostrará en febrero durante la Semana de la Moda de Madrid?
R.- Sí. Al principio pensé en hacer otra colección con el dinero del premio para el stand de jóvenes diseñadores de la SIMM, pero con la Escuela tengo muchísimo trabajo y no me queda tiempo. Pensaba diseñar una línea no tanto de pasarela, sólo de partes de arriba y mezclando piel, punto y algún estampado japonés. Me puse a diseñar, pero no me daba tiempo para hacer patrones y luego confeccionar. Era imposible.
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Ibáñez crea su estilo mezclando tejidos |
La anhelada inspiración
P.- Por cierto, ¿cómo se plantea el momento creativo?
R.- Haces una colección con tu estilo, pero antes de hacerla piensas para qué la estás enfocando: para un certamen de jóvenes diseñadores puedo hacer lo qué me dé la gana, la locura que quiera… pero para un stand de SIMM planteas una línea más llevable.
P.- Y más comercial.
R.- Creo que cada uno tiene que empezar con su origen, con su estilo personal… por eso no tengo referentes. Pero este mundo al final te obliga a comercializarte mucho. Si no vendes, no comes… si no haces prendas comerciales, no comes.
P.- ¿Significa eso que la creatividad se acaba perdiendo?
R.- Lo que hacen las grandes marcas para pasarela no es lo que luego llega a la calle. Ésa es una línea que presentan y que permite ver la inspiración que han tenido esos diseñadores en su mayor auge, pero luego todo se simplifica a líneas más básicas para poderlo comercializar. Pero sigue siendo igual de creativo. Ha evolucionado porque todo evoluciona, pero la creatividad sigue vigente.
P.- ¿Hay más creatividad en la pasarela o en la calle?
R.- Depende de la calle, porque te vas a Tokio y flipas. La creatividad de la pasarela es la de un diseñador; y la de la calle es la de nosotros, la del día a día. Y cada uno va como más cómodo se siente. No es lo mismo encontrarse a un ejecutivo que a una mujer con ropa vintage, mezclada con la de mercadillo y un poquito de Zara o HM. Te puedes encontrar de todo.
P.- ¿Ése es su estilo?
R.- Quizá sí, el saber mezclar. Mezclar estilos de una época y de otra, cosas baratas con otras caras, prendas de mercadillo con otras de marcas buenas… Eso es lo mejor que puedes hacer.
De casta le viene al galgo
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Esta joven diseñadora confía en el trabajo constante como clave del éxito |
P.- Y usted mezcla también mucha piel, ¿por qué?
R.- Porque mi familia lleva dedicándose a la piel desde 1953 (Saga Ibáñez). He nacido en este mundo y por eso creo que ahora estoy donde estoy.
P.- Entonces, ya tendrá el trabajo asegurado.
R.- Mucha gente lo podría pensar: “Ésta lo tiene súper fácil. Termina de estudiar en Barcelona y se mete en el área de diseño de la empresa de su familia y todo genial”. No. Todo hay que currárselo. Primero tengo que demostrar que valgo. Primero quiero lo mío, quiero mi camino. Y mi camino no va dirigido a trabajar exclusivamente con la piel porque me encantan los tejidos. Me gustan las dos cosas, por eso hago siempre esas mezclas…
P.- Así que el gusanillo por la moda le viene de familia.
R.- Siempre he tenido claro que éste era el mundo al que me quería dedicar. Primero pensé hacer estilismo porque mi tía se dedicó muchos años, yo iba con ella y me llamaba la atención. Pero luego me di cuenta de que no quería utilizar las prendas de otras personas, sino que quería hacer las mías. Y por eso decido estudiar diseño…
P.- ¿Para llegar a la gente con sus creaciones?
R.- Para llegar a la gente, para que se conozcan tus prendas, para que se reconozca tu estilo…
P.- Pero sólo lo logran los grandes o los que dan un buen golpe de efecto, como David Delfín.
R.- Depende de cómo quieras llamar la atención… o como puedas. Si quieres llamar la atención con el tipo de cosas que hace David Delfín, llegarás al público con eso. Pero, ¿cómo quieres llegar al público? ¿Por ese tipo de cosas o por tus prendas? Y, ¿cómo puedes? Hoy por hoy, yo elijo el camino de trabajar para otros porque creo que ésa es la base del aprendizaje: el trabajo constante.
P.- ¿Y su sueño del mañana?
R.- Poder vivir de esto. No son necesarios los excesos, pero poder vivir decentemente del mundo de la moda, de lo que me gusta… algún día.
P.- ¿Cuántos de sus compañeros de clase cree que podrán vivir de la moda?
R.- Espero que todos… espero que todos. Pero todos tenemos que trabajar mucho y al final todos tenemos que competir con todos. Este mundo es así. Aunque se puede competir sanamente. Así es como hay que hacerlo.