Grisel rememora la expulsión de los moriscos el día en que se cumplen 400 años
Grisel.- Tal día como hoy, lunes 16 de agosto, pero hace 400 años, los moriscos de Grisel fueron expulsados de este pequeño municipio de la comarca de Tarazona y el Moncayo. Se trasladaron al extinto poblado vecino de Samangos, un hecho determinante en la historia de Grisel.
Y, por este motivo, han celebrado una feria en la que no ha faltado el mercado y la ambientación morisca por todo el pueblo y especialmente en el entorno de la iglesia. En este lugar, cientos de personas han disfrutado de pequeñas historias moras, danzas moras y cristianas y música árabe. Además, muchos vecinos se han vestido con ropajes medievales para la ocasión.
“El acto más destacado es la recreación de la expulsión de los moriscos de Grisel y Samangos a cargo de un grupo de teatro”, ha comentado el teniente de alcalde del Consistorio griselero, Javier Martínez Durán.
Pero dentro de esta feria –organizada por la Comarca de Tarazona, el Ayuntamiento de Grisel y la Asociación Cultural ‘La Diezma’- también se han organizado una charla con introducción a la historia de los musulmanes y moriscos de la zona del Moncayo y Grisel, a cargo de Javier Bona; así como la proyección del documental ‘Abengali’, sobre la historia de los moriscos en Aragón.
En manos de un cristiano
Tras la conquista de toda la comarca, excepto en Tarazona, Los Fayos y Malón, en los demás pueblos del Queiles predominó la población musulmana. Grisel y Samangos –con 210 mudéjares- pasaron a depender de un noble cristiano, primero por tenencia y luego en propiedad, siendo éste seguramente el único cristiano que había en el pueblo. Por tanto la mayor parte de los moros quedaron bajo su dominio.
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También ha habido un mercado medieval |
En el año 1526 llegaron a ser 300 los moros que había en ambos pueblos, siendo obligados en toda España por el rey Carlos I a elegir entre el bautismo o el destierro. Sin apenas adoctrinamiento pasaron de musulmanes a cristianos y los problemas no tardaron en aparecer. Los convertidos fueron llamados moriscos y pretendieron equipararse con los cristianos formando una única comunidad.
Perseguidos por la inquisición
Los señores laicos o eclesiásticos les hicieron saber que debían soportar las mismas cargas que cuando eran moros y formar un concejo aparte, transformando la ‘aljama’. A partir de entonces fueron perseguidos por la Inquisición y, tras varios años de enfrentamientos, el rey Felipe III dispone la expulsión de los moriscos de España.
Para Aragón se firmó la orden en abril de 1610. Hasta septiembre de ese año, más de 60.000 moriscos abandonaron las tierras aragonesas. De Vierlas y Novallas comenzaron a salir en junio, mientras que de Grisel y Samangos lo hicieron un lunes, el 16 de agosto.