No estaba entre sus sueños protagonizar un musical, quizás porque nunca se lo había planteado, y de repente Gina Gonfaus es esa Sophie Sheridan que un buen día decide mandar tres cartas a sus tres posibles padres para que la acompañen al altar en una idílica isla griega. El resto, es historia. Al menos para todos esos que han reído, llorado y soñado con Mamma Mia! una y otra vez. Al Palacio de Congresos de Zaragoza acuden estos días en manada esas madres, hijas, grupos de amigas (desde veinteañeras hasta aquellas que ya han soplado las 60 velas) y matrimonios que quieren gritar a pleno pulmón ese "Dancing queen", bailar a ritmo de "Waterloo" y desmelenarse con "Gimme, gimme, gimme" o "Voulez-vous". Porque el musical de Mamma Mia es, más bien, una fiesta y un karaoke colectivo que lleva emocionando a generación tras generación.
A sus 25, Gina Gonfaus es una de esas jóvenes que recurren una y otra vez a la historia de amor y amistad por excelencia para los amantes de los musicales. Ahora, se sube cada día a las tablas (desde hace unos tres años) para convertirse en esa Sophie que, sin parecerse demasiado a ella, ya ha hecho suya.
PREGUNTA.- De repente eres una niña a la que le gustan los musicales, pasan los años y protagonizas uno de los más conocidos y vistos a nivel mundial. ¿Cómo fue eso?
RESPUESTA.- Hice el casting hace más o menos tres años mientras estaba estudiando en una escuela de Barcelona teatro musical. Estaba terminando mi cuarto año de formación y salió este casting y yo me presenté. Hubo tres fases de canto, danza e interpretación y cada una de ellas había que ir pasándolas. Entonces a partir de allí ya tuve la suerte de que me cogieron.
P.- Entiendo que Mamma Mia! ya había formado parte de tu vida...
R.- Totalmente. Yo soy la típica persona que había visto la peli millones de veces, yo creo que como la mayoría de la gente. Es la típica peli un poco confort que te pones para estar bien y pasártelo bien. Soy de esas. Es verdad que nunca me lo había planteado como un sueño activo de decir: "¡Quiero hacer este musical!" pero de repente se pone todo recto, sale la oportunidad y sale todo sin un previo aviso.
"Es la típica historia confort que te pones para estar y pasártelo bien"
P. ¿Hasta qué punto construyes el personaje de Sophie sin tener en mente a Amanda Seyfried (la actriz que le da vida en la película)? La mayoría de gente que vaya a ver el musical también ha visto la película...
R.- Al final es inevitable tener el referente de Amanda Seyfried porque todos la hemos visto muchísimas veces, entonces hay algo de la energía que ya lleva el personaje en sí que es muy difícil de despegar. Aún así creo que ha habido muchísimas actrices que han pasado por estos personajes y que estoy segura de que cada una le ha dado su toque y su personalidad. También depende mucho de tu persona profesional y de actriz y también de la dirección, al final también se te propone un trabajo, unas cosas y entonces tú vas construyendo eso a raíz de los compañeros, lo que se genera con los vínculos. Es imposible creo despegar esa imagen de ella porque es el referente más grande que hay pero a la vez nunca estoy focalizada en lo que hace ella, sino que sigo la intuición y a lo que me lleva el texto.
P.- ¿Hay mucho de Sophie en ti? ¿O de ti en Sophie?
R.- Pues mira ahora llevo ya varios años interpretando este personaje y hay una cosa que nos representa a ambas que es que somos dos personas jóvenes, con energía y con ganas de vivir. Pero desde que empecé hasta ahora siento que yo he cambiado y que el personaje ha cambiado también de alguna manera conmigo, aunque es cierto que ahora me veo más alejada de ella. Al final ella es muy impulsiva, quiere conseguir algo y va hasta el extremo. La historia se desarrolla así porque se le mete en la cabeza que necesita encontrar a su padre pero no piensa en las consecuencias que puede tener. A medida que yo voy creciendo me voy alejando un poco de esta impulsividad y voy pensando la importancia de ser consciente de lo que te rodea.
P.- Hacéis temporada en el Teatro Rialto de Madrid, pero también habéis estado en Pamplona, Bilbao o Málaga. Ahora Zaragoza. ¿Es diferente el público zaragozano al resto?
R.- Es verdad que el público zaragozano es de esos que al principio le cuesta un poquito más pero que al final lo da todo. Hemos estado en Málaga por ejemplo y ahí desde el primer momento es súper efusivo. Al final todos los públicos lo agradecen y lo dan todo y eso es muy chulo.
P.- ¿Es Mamma Mia! un sello que se vende solo?
R.- Nosotros cada función, aunque llevemos muchas a nuestras espaldas, tenemos que hacer que sea única. Al final lo hacemos todos los días pero el público solo viene un día a verlo. Muchas veces pasan cosas de estar cansada, encontrarte mal...Pero quizás hay una niña que es su cumpleaños y que le han regalado venir a ver el musical y dices es que es muy importante que cada función sea única y que esté al 100%.
"Es importante que cada función que hagamos sea única. Nosotros lo hacemos todos los días pero el público solo viene uno a verlo"
P. Llama la atención, sobre todo en "Slipping through my fingers" la gran conexión que hay entre Verónica Ronda (da vida a Donna) y tú. Parecéis realmente madre e hija.
R.- Es muy importante generar el vínculo para que eso traspase y le llegue a la gente. Con Vero desde el minuto cero fue muy fácil porque es una gran actriz. Es verdad que al final una relación madre-hija es una relación muy única y especial entonces para mí es muy importante que eso llegue a los espectadores, que se transmita que realmente nos queremos como si tuviésemos ese vinculo. Siento que gran parte de nuestro trabajo es escuchar lo que la otra actriz te propone y tú como jugar a partir de ese input. Somos un equipo de muchos actores, bailarines, cantantes, incluso detrás hay muchos técnicos y mucha gente que trabaja para que este espectáculo siga adelante.
P.- Precisamente son muchas las madres e hijas que van a disfrutar del musical, pero el público es de lo más variado.
R.- Es verdad. Las canciones de ABBA y la propia historia en sí es algo que llega muy fácilmente a mucha gente y a gente muy diferente. Vemos a gente muy mayor pasándoselo genial pero también a niños muy pequeños que se quedan atrapados y embobados con la historia. Aparte de por las canciones que las conoce mucha gente, este musical habla del amor romántico, pero también del amor entre familia, entre una madre y una hija, pero también con amigas. Ese reencuentro de Donna con sus amigas hace que el público conecte mucho. Vemos muchos grupos de mujeres de 40 o 50 años que vienen juntas al espectáculo y ese tipo de público a mi me encanta.
P.- ¿Algún número favorito entre esas canciones tan pegadizas?
R.- Con el primero, "Honey, honey" me lo paso muy bien, es un muy buen arranque porque la energía está muy arriba, es fresca, divertida...Son tres chicas jóvenes pasándoselo bien, riéndose un poco de la situación pero también están esos nervios y esa emoción de empezar la historia. Luego, evidentemente, "Slipping through my fingers" es especial porque se crea una atmósfera que conecta mucho con nosotras y eso al final se nota y se agradece. Se genera una atmósfera muy íntima y eso a mí me gusta mucho.
Y luego a nivel reto, un número muy complicado es "Voulez-vous" que Iker Carrera coreografió con mucho gusto. Hay mucha gente en el escenario, mucho movimiento y está construida un poco con esa sensación de que ansiedad, estrés de cosas que pasan muy rápido por la propia situación de Sophie. Creo que se transmite muy bien y me gusta mucho también.