Gemma Blasco: "Decidimos hacer la escena de la violación sin imágenes, solo con sonido"
Ganadora de tres Biznagas de Plata en el Festival de Málaga y rodada en la localidad turolense de Torrevelilla, “La furia” ha llegado a la Universidad de Zaragoza de la mano del ciclo “La buena estrella”. En la presentación han estado presentes la directora del largometraje, Gemma Blasco, y los protagonistas, Álex Monner, como Adrián, y Ángela Cervantes en el papel de Alex.
Alex, una joven actriz, es violada en la fiesta de Nochevieja y no reconoce a su agresor. Cuando acude a su hermano Adrián en busca de comprensión, él reacciona de una manera violenta y, poco a poco, se va sumergiendo en un camino cada vez más oscuro. Su reacción los aleja y ella encuentra en la interpretación una forma de canalizar el dolor y la ira.
Bajo esta sinopsis, la película está recibiendo grandes halagos por la interpretación de sus actores, por la brillante dirección de Blasco y por la crudeza con la que se trata el tema. De hecho, una de las escenas más impactantes es el momento de la violación, cuando la pantalla se funde a negro y solo queda el sonido desgarrador que se queda grabado en la mente. “Todo parte de una decisión política e ideológica para tratar con el mayor respeto a las víctimas”. “De ahí se quedó el sonido, la posibilidad de contar con sonidos y sin imagen”. “Luego también la experiencia colectiva de vivir esa escena en el cine, en una sala a oscuras rodeado de gente y cada uno se imagina lo que quiere”, ha explicado Blasco sobre la escena.
Para crear una película tan cruda, había que trabajar desde la confianza y la complicidad. La amistad entre Cervantes y Blasco se remonta al instituto y a la proximidad entre sus pueblos. Y sigue latente, pues solo hace falta escuchar cómo hablan la una de la otra para ver la complicidad materializada. “Como actriz, se agradece tener el tiempo, la confianza y estar trabajando casi mano a mano con la directora que es tu amiga”, ha expresado Cervantes mientras ambas se miraban orgullosas.
Pero esta no ha sido la clave para hacer una película de esta calidad. Cervantes ha asegurado que “todo el equipo era muy profesional y remábamos todos a favor del proyecto”. “Hubo muchas capas y, al principio, era un trato muy grande porque se abrían muchos frentes. Entonces empezamos a abordarlo de poco a poco, conectando mucho, sobre todo con Gemma”.
Sin hacer casting, Gemma ya contaba con que Ángela Cervantes iba a encarnar a la protagonista del filme. El que sí que hizo la prueba fue Álex Monner, quien luego encarnaría a Adrián y toda su ira, y “culpa porque el personaje se siente así por no haber podido hacer nada el día que ocurrió la violación”, ha señalado el actor.
LA INTERPRETACIÓN PARA CANALIZAR LA FURIA
La protagonista es una joven actriz y esto no es casualidad, pues utiliza su profesión como “un canal artístico para refugiarse, para paralizar ese dolor y para transitar esa furia”. “Pienso que el teatro y en la interpretación se trabaja desde el cuerpo y era un camino de conexión entre cuerpo y mente”, ha explicado la cineasta.
“En cierta forma, yo también hago lo que hace ella con el teatro”. Con esta frase ha hecho referencia la directora a una violación que sufrió y que la llevó a buscar en la dirección cinematográfica una vía de escape.
EL RODAJE EN TORREVELILLA
Con ilusión y cariño ha sido como ha descrito Blasco el rodaje en su pueblo. “Era hacer un homenaje a mi pueblo y es bonito ver cómo los vecinos participaban en el proceso de creación”. Fue la última semana de rodaje, “y el cansancio se notaba, pero fue un buen final, muy bonito y surrealista”, ha mencionado Blasco.
La película se estrenó el pasado 28 de marzo y actualmente se puede disfrutar en la gran pantalla. De momento, está teniendo una buena acogida y es un largometraje con sello aragonés, merecedor de los reconocimientos con los que se le está dotando.