Aguaviva reúne este martes a los mayores genios de la música de todos los tiempos en su Fiesta de las Alfombras, que en está edición se dedicará al año internacional de la música. Mozart, los Beatles, Beethoven, Elvis y muchos otros se reunirán este martes en el ya tradicional festejo de las alfombras que llega a su XVIII edición.
Durante toda la noche del lunes, las calles se llenarán de plantillas que el martes se convertirán en llamativas alfombras de serrín coloreado. Toneladas de este material serán vertidas por los vecinos durante toda la mañana del martes hasta conseguir crear auténticas obras de arte que ellos mismos destruirán apenas pasadas dos horas cuando dé comienzo la procesión en honor a San Agustín.
En esta ocasión, el tema elegido ha sido la música, por lo que las creaciones versarán sobre ese tema. Además, en varias calles se situarán diversos altares. Los cinco principales son, según indica uno de los organizadores, Manuel Valencia: "El cantador de jotas más popular de la comarca, el Pastor de Andorra, que llegó a cantar en la Casa Blanca estará en la plaza sentado sobre un tambor y con un lema que dice `El amor me lo hace hacer´. Y en los altares estarán Beethoven, Elvis, Mozart con sus pergaminos y los Beatles con su conocidísimo submarino amarillo".
TRADICIÓN Y MÚSICA
Panderetas, castañuelas, una pareja de flamencos, guitarras... toda clase de motivos musicales adornarán durante unas horas las calles de esta pequeña localidad turolense en la que sus más de 600 vecinos se meten de lleno en la celebración. "Habrá una calle dedicada a instrumentos musicales, otra a los géneros... hasta un total de nueve calles", señala Valencia.
La celebración no es reciente, sino que tiene una gran historia tras ella. Se trata de una tradición que el Centro Cultural Caliú recuperó hace 18 años y que tiene su origen en 1475, cuando se quemó la iglesia de San Lorenzo y sólo se salvaron las Tres Formas Sagradas, que aparecieron con color de sangre.
"Hace muchos años la tradición se perdió ya que un año vino mucho viento y, como antes se hacía con el serrín sin teñir, se dejó de celebrar", apunta Valencia, "y cuando se creó el centro cultural el Ayuntamiento nos invitó a retomar la fiesta, lo que supuso todo un reto ya que el éxito depende de la colaboración de los vecinos".
Manuel Valencia, diseñador gráfico de profesión confiesa que "cada año intentamos complicarlo un poquito más". Además, señala que el hecho de que todo se destruya tan rápido no le importa: "Me molestaría más que la fiesta no se pudiera llevar a cabo por falta de colaboración, algo que, por suerte, aún no ha ocurrido".