Un estrigilo dará nombre a la mansión celtíbera de Segeda I

El reciente hallazgo de un estrigilo dará nombre a la mansión celtíbera en la que se está excavando en el yacimiento arqueológico de Segeda I. Este instrumento, compuesto por una espátula curva y un mango con una ranura, era utilizado para la higiene, que sólo podían permitirse las personas más pudientes.

Mara.- Las excavaciones arqueológicas de Segeda I están dando estos días una alegría tras otra a los arqueólogos. En esta ocasión, se trata del descubrimiento de un estrigilo en la misma mansión en la que se localizó recientemente el sistema de filtraje de agua más antiguo de Aragón.

La importancia de este descubrimiento ha dado lugar a que, siguiendo la costumbre de los arqueólogos que excavan ciudades como Pompeya de denominar cada vivienda con el hallazgo más significativo, identificar la mansión donde apareció como Casa del Estrigilo. Este objeto será el protagonista de una exposición monográfica que el próximo domingo 31 de agosto, IX Día de Puertas Abiertas de Segeda, podrá visitarse en el Ayuntamiento de Mara.

El estrigilo (strigilis) es un instrumento metálico, compuesto de una espátula (ligula) curva de sección semicircular y un mango (capolus) con una ranura por donde se pasaba un aro metálico de suspensión que permitía colgarlo en la pared o llevarlo suspendido del cinturón. Era usado a modo de cepillo por griegos y romanos, tanto por hombres como por mujeres para aplicarse aceites, ungüentos y quitarse el sudor y la suciedad. También se utilizaba después de tomar un baño, o para la relajación muscular tras haber realizado ejercicios en la palestra.

El estrigilo localizado en una de las habitaciones que dan al patio central de la casa de 283 metros cuadrados donde se identificó el sistema de filtraje de agua más antiguo de Aragón, es junto con Pompeya uno de los pocos yacimientos donde aparece este instrumento en contexto habitacional, ya que lo normal es su localización en los enterramientos.

Tiene 24,5 centímetros de longitud y ha aparecido completo. A diferencia de los hallazgos hispanos que son de hierro y los itálicos de bronce, presenta el mango de hierro con la perforación alargada para pasar un aro con el que transportarlo o colgarlo a la pared, y la espátula de bronce con el borde ligeramente ondulado para favorecer el frotamiento.

Para dar mayor consistencia al instrumento el mango de hierro se prolonga por el exterior de la espátula, reforzándola e impidiendo que pueda doblarse en su utilización. Hasta el presente no se han encontrado otros estrigilos con esta solución técnica, peculiaridad que abre la hipótesis de que haya podido ser fabricado por los artesanos locales.

Imagen de un libro de otros ejemplares de estos instrumentos

Muestras de estrigilos

Hasta nuestros días han llegado imágenes de este instrumento principalmente en vasijas griegas o en esculturas en las que se representaban diversas etapas deportivas de los Juegos Olímpicos. Entre ellas, había escenas donde podían verse a jóvenes atletas aplicándose aceites sobre el cuerpo o quitándose la suciedad adherida sobre la piel. Es entonces, entre otros momentos, cuando utilizaban esta herramienta.

Los romanos carecían de palestras por lo que el uso de los estrigilos se limitaba a los baños. Su presencia, según la información de los escritores clásicos, indicaba la atracción y admiración que su dueño sentía por la cultura griega. La aparición de ejemplares, realizados en bronce, en tumbas itálicas acompañados de ricos ajuares muestra el valor y trascendencia ideológica dada a estos instrumentos.

En la Península Ibérica tan sólo se han localizado en dos yacimientos arqueológicos. Dos ejemplares de hierro en una tumba de la necrópolis de Ampurias y otros dos de hierro en una tumba de la necrópolis de la época fundacional de Valentia, fechada en el 138 a.C. En este caso se adscribe, por su asociación a otros hallazgos, a un itálico de origen toscano.