El “esplendor” del Monasterio de Sijena aguarda el regreso de las pinturas de la sala capitular

Azcón confía en que el Supremo se pronuncie “muy pronto” cuatro años después de la última sentencia favorable para Aragón
 
Acto institucional en el Monasterio. Foto: Fabián Simón (DGA)
photo_camera Acto institucional en el Monasterio. Foto: Fabián Simón (DGA)

El presidente aragonés, Jorge Azcón, ha mostrado este miércoles su confianza en que las pinturas de la sala capitular del Monasterio de Sijena puedan volver “dentro de muy poco” a su emplazamiento original. Azcón ha participado en los actos con motivo de la reapertura del cenobio tras dos años y medio de obras, en los que tampoco se ha podido materializar el regreso de los frescos. Las obras continúan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) a la espera de que el Tribunal Supremo ratifique la ejecución de las dos sentencias (2016 y 2020) por las que se establece su regreso a Aragón.

Un recurso de casación de la Generalitat de Cataluña contra el pronunciamiento de la Audiencia Provincial de Huesca paraliza desde hace cuatro años esa posibilidad, a expensas del Supremo. Al tribunal solo le falta llevar a cabo una votación postergada desde el inicio de 2023, cuando el citado recurso y otro del MNAC quedaron vistos para sentencia. Este año se cumplirán nueve desde el primer veredicto favorable a la DGA.

Como ha recordado Azcón, la primera oleada del expolio llegó durante los primeros meses de la Guerra Civil en 1936, cuando el Monasterio fue incendiado y saqueado por milicias anarquistas catalanas. Las pocas que sobrevivieron a esa oleada se arrancaron en 1960 y fueron trasladadas también al MNAC. Las pinturas conformaban “la llamada Capilla Sixtina del románico”, ha dicho el jefe del Ejecutivo, y representan uno de los principales atractivos del complejo monástico.

Su regreso “es una cuestión de justicia”, según ha señalado el presidente, y en ningún caso un asunto “político”, ha continuado en referencia a las polémicas declaraciones del ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar). “Es un acto que tiene que ver con el cumplimiento de la legalidad y no con las distintas posiciones de los partidos o los gobiernos”, ha subrayado Azcón, que ha reconocido en su discurso el papel de sus precedesores alrededor de Sijena a lo largo de más de tres décadas y en la lucha contra el expolio, una “obligación” recogida en el Estatuto de Autonomía.

Tanto es así que “en un día histórico”, como lo ha calificado Azcón, “el esplendor no será total hasta que las pinturas murales vuelvan al lugar de donde fueron arrancadas”. “Volverán donde han vuelto los Bienes”, ha insistido.

El líder de la DGA ha lamentado el “ostracismo” al que se ha sometido Sijena con el paso de los siglos, las desamortizaciones o las guerras, a lo que se ha sumado la salida de la Orden de Malta, otro de los frentes que Azcón ha prometido abordar. En los últimos 20 años se han invertido alrededor de seis millones de euros, más de dos desde el último cierre, en agosto de 2022, y casi medio millón en la recta final del lavado de cara de los antiguos dormitorios, que ahora acogerán los Bienes.

“HISTORIA” Y “RECONCILIACIÓN” ENTRE ARAGÓN Y CATALUÑA

La consejera de Educación, Cultura y Deporte, Tomasa Hernández, ha celebrado estar ante “una jornada de orgullo, de responsabilidad de lo que supone ser y saberse aragonés”. La responsable del ramo ha puesto en valor la faceta histórica del complejo como parte del legado de la Corona de Aragón y la propia “identidad” de los aragoneses. “Es un día que marca el final de un largo camino y el comienzo de una nueva etapa. Se recupera el esplendor que Sijena nunca debió ver reducido”, ha aseverado.

Para el alcalde de la localidad, Jaime Castellón, “es un símbolo de unión entre aragoneses y catalanes, una puerta a la fraternización para conocer los cimientos de nuestra sociedad” tras años de choques y litigios. Finalmente, la presidenta del patronato de la Orden de Malta en España, Aline Finat Riva, espera que una nueva congregación pueda tomar las riendas del complejo y terminar de devolver así el “ambiente monástico” y su “historia viva”.
 

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