El barrio de Almagro de Buenos Aires vio nacer hace 29 años a un “pibe” de familia humilde con un talento innato. Duki dice que encontró el sentido a su vida cuando entró en un estudio de música, pero ni mucho menos el camino ha sido sencillo. Pasó por el infierno y tuvo que tocar fondo para subir a la cima de la música urbana en español, y parece que ya no se va a bajar nunca. Se hizo esperar, pero el bueno de Mauro Ezequiel Lombardo no defraudó con el primer show de su gira “Ameri World Tour”, que reunió en Zaragoza a unas 12.000 personas.
“¡Es el Duko you know!” y el Zity explotó. La base de “Nueva era” empezó a sonar y el argentino apareció en el escenario como es él: rudo, enérgico y auténtico. Con la entrada, miles de móviles iluminaron el recinto para capturar el momento. Sus dueños, al mismo tiempo, se arrancaban con los primeros de los muchos saltos que darían durante la noche. “¿Cómo está mi gente bonita de Zaragoza?”, empezaba diciendo Duki para delirio de los presentes. El trapero pidió a la gente que le hicieran sentir como en casa, y el público cumplió con su cometido.
El artista centró la primera mitad de su concierto en “Ameri”, su proyecto más reciente y uno de los más importantes de su carrera. “Imperio”, “Vida de Rock”, “Barro” y “Rockstar” retumbaron con fuerza en la carpa principal del recinto de Valdespartera y pusieron el listón de intensidad muy alto. Los impactantes visuales de las pantallas, casi siempre de color rojo, los cañones de fuego y una banda musical se sumaban al show dotándolo de un aura envolvente.
“MODO DIABLO” ACTIVADO
Duki activó el “modo diablo” (si es que no lo había activado ya) y continuó viajando al pasado para rememorar sus primeros “palos”. El Zity se vino abajo cuando “Jefes del Sudoeste”, “Pintao, ”Si Te Sentis Sola” y la mítica “Goteo” fueron entonadas por el artista. En todas ellas, se lee entre líneas su procedencia de las conocidas batallas de gallos. Duki creció en la calle rapeando con sus amigos y rimando cada pensamiento que se les ocurría, pero dejó el mundo del “freestyle” para convertirse en una leyenda urbana. Ese espíritu continúa todavía presente en sus temas.
El argentino dejó sus temas más conocidos para el final. “Sin frenos”, “Malbec” o “She don’t give a fo” emocionaron definitivamente al público asistente, que no se dejó ni una sola nota y ni una sola estrofa sin entonar. El cierre llegó con una ovación prolongada. Duki agradeció a Zaragoza por la acogida y prometió volver pronto. El artista se despidió dejando atrás una noche que muchos recordarán como una de las más potentes de las Fiestas del Pilar 2025.
Más que un concierto, lo de Duki fue una celebración colectiva. Una muestra de que su fenómeno trasciende modas y fronteras, y que su “modo diablo” sigue más vivo que nunca.

