Esta es la comarca zaragozana que ha sido escenario clave en el rodaje de una producción cinematográfica internacional
Los Monegros ha sido uno de los escenarios más destacados en la filmación de “Les Indes”, una producción cinematográfica franco-suiza que culminó recientemente su rodaje en Aragón. Localizaciones tan singulares como la Cartuja de Las Fuentes o Jubierre, con la iglesia de San Miguel en el mismo enclave, han sido escenarios fundamentales en la recreación de la Europa del siglo XVII en la que discurre esta historia, dirigida por los cineastas Pauline Julier y Nicolas Chapoulier.
En "Les Indes", las localizaciones seleccionadas no son meros decorados, sino elementos esenciales en el desarrollo de la trama. La historia, ambientada en el siglo XVII, gira en torno a dos soldados franceses encargados de llevar el retrato de la infanta de España, pintado por Diego Velázquez, al joven Luís XIV para sellar una alianza entre las dos coronas y dar fin a la Guerra de los 30 años. Sin embargo, su misión toma un giro inesperado cuando un joven emisario español, idealista y lleno de sueños de un Nuevo Mundo, se convierte en un inesperado compañero de viaje.
LA AUTENTICIDAD DE LOS PAISAJES Y LA ARQUITECTURA
Según Pol Guanis y Gemma Capdevila, responsables del rodaje, la elección de Los Monegros como escenario ha sido fundamental, no sólo por la autenticidad de sus paisajes y su arquitectura, sino también porque estos elementos naturales y arquitectónicos permiten transportar al espectador a una Europa marcada por las tensiones de la época. “Algunos monumentos, como la Cartuja, destacan por su arquitectura, que remite directamente a la época en la que transcurre el relato, consolidando así su importancia como elementos visuales y narrativos que enriquecen la ambientación y autenticidad del filme”.
El paisaje de Los Monegros, junto con monumentos como la Cartuja de Las Fuentes, refuerzan la atmósfera de la película y contribuyen a crear una ambientación rica en detalles históricos. “La elección de esta comarca para el rodaje estuvo motivada por su carácter auténtico y su arquitectura, que encajan perfectamente con el período en el que se desarrolla la historia", indican los responsables.
Pol Guanis y Gemma Capdevila aseguran que el paisaje de Los Monegros les ha transmitido una sensación de aridez y crudeza, reflejo de la naturaleza en su estado más puro, sin intervención humana. La inmensidad de sus vastas explanadas, crestas y espacios abiertos convierten a esta zona en un escenario de gran belleza, ideal para la realización de la película. La pureza y la fuerza del territorio hacen de estos paisajes un elemento fundamental y espectacular en la ambientación.