La dependencia y el afecto se suben al Principal con una nueva adaptación de la obra "Luz de gas"

Tras su reciente estreno en Huesca, la versión de “Luz de Gas” creada por Juanjo Granda llega al Principal hasta el próximo 4 de octubre. Una obra maestra del teatro cuya versión cinematográfica se hizo insuperablemente famosa. Tanto es así que, desde entonces, cuando alguien se siente acosado, se dice que le están haciendo "luz de gas".

Zaragoza.- La adaptación que Juanjo Granda y Salvador Collado han hecho de la obra estrenada en Londres en 1938, “Luz de gas”, llega al Teatro Principal de Zaragoza hasta el próximo 4 de octubre tras haber sido representada en Huesca, y con ciertas diferencias respecto a la película que la hizo famosa. Esta obra maestra del teatro alcanzó el éxito con su versión cinematográfica de manera que, desde entonces, cuando alguien se siente acosado, se dice que le están haciendo “luz de gas”. Y es que la obra, según ha explicado el director de esta nueva adaptación, Juanjo Granda, “trata del acoso moral que se le hace a una persona para llevarla a su destrucción”. De hecho, Granda ha señalado que el mundo médico lo tomó como modelo, “y cuando se dice que a alguien le hacen luz de gas significa que se busca perturbarle para que alcance a la locura”. Este acoso lleva asociado el condicionante del afecto y la dependencia. “Puede ser por amor, familia... que la persona no llegue a creer que alguien a quien tanto quiere le haga eso. Por medio del arte, los médicos se guiaron para dar nombre a esta maldad que es el acoso moral”, ha indicado Granda.

La actriz Cecilia Freire interpreta a Paula, una mujer que sufre esta “luz de gas” por parte de su marido, Jack, al que da vida el actor Patxi Freytez. La representación de Zaragoza ha tenido que adaptarse a la circunstancia actual de Cecilia, que se ha roto un hueso del pie y actúa con escayola y muletas. “Este papel es un bombón que me llega con 27 años”, ha destacado la actriz. “Cada noche lucho por estar a la altura. Lo interesante es no presentar al personaje como alguien acabado, sino que es una mujer que lucha por su matrimonio y está muy enamorada de su marido. No quiero presentarla como una víctima, sino como una luchadora que cree en su pareja y en ella misma”, ha subrayado Cecilia Freire.

Por su parte, Patxi Freytez ha resaltado que el director no quería que su personaje se viera como un carnicero, “por eso se le dotó de más riqueza haciéndolo más ambiguo”. “He disfrutado mucho con este personaje; de todos los que he hecho, ha sido uno de los que más me ha gustado”, ha afirmado.

Juanjo Granda estudió la obra original a fondo para llegar a un punto “que se acerca mucho a lo que pretendíamos”. Y tres son los aspectos que el director quiso transmitir: el ideológico, “para profundizar y denunciar ese acoso que se hace a una persona para destruirla”; que el público se lo pase bien viendo una obra de teatro y, finalmente, “que los que me rodean en la producción disfruten. Y creo que lo están haciendo, y en la medida en que ellos disfruten, lo hago yo y el público, también”, ha aseverado.