Corita Viamonte recuerda a Fernando Esteso: "Él no quería ser famoso, solo amaba a su público"

La artista zaragozana despide a su amigo de la infancia tras su funeral en Torrero y recuerda su vocación, su amor por Zaragoza y su relación con el escenario
Corita Viamonte recuerda a su querido amigo Fernando Esteso, cuyo funeral ha tenido lugar este martes en Zaragoza. Foto: Aragón Digital
photo_camera Corita Viamonte recuerda a su querido amigo Fernando Esteso, cuyo funeral ha tenido lugar este martes en Zaragoza. Foto: Aragón Digital

Si hay alguien que conocía a Fernando Esteso como nadie, esa es Corita Viamonte, amiga desde que eran unos niños. “Mirarle a los ojos era entender muchas cosas”, recuerda la cupletista desde su bar en el centro de Zaragoza mientras sujeta un dibujo del actor, director y humorista que le acaban de regalar. Aunque falleció el pasado domingo en La Fe de Valencia, su despedida ha tenido lugar este martes en el Cementerio de Torrero, rodeado de los suyos. Fernandito, como así le llamaba Corita, siempre hacía reír a la gente. “Bailaba, cantaba, tocaba música, era el mayor actor que ha tenido la escena española”, asegura Corita, visiblemente emocionada tras darle el último adiós.

“Me enteré cuando bajaba en taxi del cementerio de velar a Carmelo Arteaga (quien fuera presidente de la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón) y me llamaron por teléfono y me dieron la noticia”, relata Corita en declaraciones a ARAGÓN DIGITAL. “De verdad, para mí ha sido un golpazo, porque no me lo esperaba. Un golpe duro, muy duro, porque es una persona a la cual yo quería muchísimo”, cuenta la vedette mientras muestra una foto de cuando el maño apenas tenía cuatro años y ya figuraba en los carteles de la época.

UNA AMISTAD QUE NACIÓ SOBRE EL ESCENARIO

Y es que el vínculo entre ambos se remonta a la infancia, cuando compartían sueños y tablas en la capital aragonesa. “Nos conocemos desde niños porque éramos los cuatro mosqueteros: Lita Claver ‘La Maña’, Víctor Ullate, Fernando Esteso y yo”, atestigua Corita. “Salíamos al Teatro Principal con tres, cuatro, cinco añitos y salíamos a hacer monaditas, pero sobre todo porque queríamos ser artistas”. Y así fue. Cada uno de una manera u otra, pero siempre ante un público que les quería. Y el arte y gracia de Fernado Esteso, icono del cine del destape, traspasó las fronteras aragonesas. Algo que nadie le podrá arrebatar.

“Fernandito siempre que venía a Zaragoza era por sus jotas, sus actuaciones… amaba mucho la ciudad”

Mientras Esteso acabó desarrollando su carrera lejos de Aragón, Corita decidió quedarse. Aunque la amistad entre ellos perduró. “Ellos marcharon de Zaragoza, yo me quedé porque quería conquistar mi ciudad”, explica la vedette, quien asegura “haber nacido, vivido y morirá en su Zaragoza querida”. “Para mí siempre ha sido Fernandito y yo para él era Coritina”, cuenta con una sonrisa que se intuye en la voz.

ZARAGOZA, TALENTO INAGOTABLE Y UN HUMOR QUE DURÓ HASTA EL FINAL

Fernando Esteso mantuvo siempre un vínculo emocional con Zaragoza. “Él siempre que venía a Zaragoza eran sus jotas, sus actuaciones… amaba mucho la ciudad”, subraya Corita. Sobre su talento innato, no tiene dudas. Al ser preguntada si a su querido amigo le quedó algo por hacer en vida, ella responde que casi nada. “Igual algo dramático, ¿por qué no? Solo con mirarle a los ojos, entendías muchas cosas, no hacía falta que hablara”, insiste Corita, para quien el legado de Esteso va mucho más allá del humor popular.

La última vez que trabajaron juntos fue en unas Fiestas del Pilar, cuando La Maña se despedía de los escenarios. “Fue la última vez que pudimos trabajar juntos”, recuerda. Después siguieron viéndose y manteniendo el contacto. “Estas últimas navidades me mandó un mensaje con su gorro de Papá Noel y me tronché de risa”, cuenta con cariño.

En sus últimos tiempos, la salud ya no acompañaba. “Estaba flojico, porque lo que tenía era muy gordo”, admite Corita. “Pero a él le daba igual, decía: yo estoy fuerte”. Y hasta el final mantuvo esa actitud vital que lo definía.

Corita resume la esencia de Fernando Esteso con una frase que él mismo defendía: “Él no quería ser famoso, Fernando quería ser un actor que cuando terminara el espectáculo, el público respondiera, que aplaudiera”. “Era un niño grande”, insiste. Un aplauso que hoy, pese a la lluvia y el frío, sigue resonando.

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