La Cartuja estrena refectorio gracias a la inversión municipal de 834.000 euros

El proyecto de rehabilitación del refectorio de La Cartuja de la Inmaculada Concepción de Zaragoza, que ha costado al Ayuntamiento más de 834.000 euros, está prácticamente finalizado. El conjunto histórico se destinará a equipamiento municipal para el barrio, en forma de sala multisusos.

Zaragoza.- El refectorio de La Cartuja de la Inmaculada Concepción, situada en el zaragozano barrio del mismo nombre, está experimentando sus últimos retoques dentro de los trabajos de rehabilitación que comenzaron hace un año. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza impulsó estos trabajos en unas dependencias que pertenecen a un conjunto histórico y bien de interés cultural. La inversión total en este proyecto, que será inaugurado oficialmente el próximo 16 de diciembre, ha sido de 834.791,39 euros.

“También se está rehabilitando la torre de la iglesia y el chapitel, además de la fachada de la portería. En el caso de que se plantearan futuras actuaciones, ya que un conjunto histórico como La Cartuja es susceptible de realizar varias inversiones, estamos dispuestos a acometerlas”, ha señalado el concejal de Equipamientos del Ayuntamiento, Agustín Martín. Para la restauración de la torre de la iglesia se ha destinado una partida de cerca de 300.000 euros.

Obras urgentes

Esta iniciativa forma parte de un Plan Especial de Protección y Reforma Interior que se aprobó en 1999 y que ha elaborado y supervisado la arquitecta jefe del Servicio de Patrimonio y Cultura de Gerencia de Urbanismo, Úrsula Heredia, con la colaboración de la arquitecta municipal, Belén Gómez. A pesar de que las actuaciones que se están llevando a cabo ahora en el interior del refectorio son pinceladas de última hora, todavía quedan por acometerse las fachadas del edificio, para restituir su aspecto original de ladrillo manual macizo.

Además, quedan por demolerse las construcciones adosadas al refectorio, algunas de las cuales son viviendas. Las ventanas originales serán abiertas de nuevo, tras haber sido cegadas para la conversión de las dependencias en espacio habitable. Por último, faltan por retejarse las chimeneas y retirar los tendidos de cables sujetos a la fachada.

El refectorio, lugar donde los monjes comían, presenta ahora una nueva y moderna imagen. Cuenta con una techumbre abovedada y recubierta de madera. La estancia rehabilitada cuenta con una superficie de 252 metros cuadrados y una capacidad para 252 personas sentadas.

El refectorio, construido entre los años 1752 y 1767, fue restaurado después de la Guerra de la Independencia. Tras la Desamortización de Mendizábal, este bien de interés cultural dejó de ser mantenido por institución alguna, por lo que el estado actual es de deterioro notable. El espacio se destinó, pasado el tiempo, a viviendas para lo que se realizó el forjado que subdividió en plantas el espacio originario Las viviendas fueron expropiadas por el Ayuntamiento, como así sucederá con las que todavía quedan en el patio externo al refectorio.

Parte de las dependencias de este conjunto histórico pertenecían a la familia Frisón, que las ha cedido “amablemente” al Ayuntamiento, según el alcalde de La Cartuja, José Ramón Gracia. Es decir, que la familia ha contribuido sin problemas al proceso de expropiación o compra por parte del Consistorio. 

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