Fiel a su estilo, Carla Montero nos regala una novela de amor en el mundo automovilístico de los años 30 donde la variedad de elementos es el punto diferenciador. La escritora madrileña nos descubre a esas mujeres que se enfrentaron al orden establecido, hicieron caso omiso al menosprecio de la sociedad y compitieron codo con codo en la principal competición de coche del mundo: la Fórmula 1. Con una guerra a punto de estallar y una isla como inmejorables contexto políticos y geográficos, Mila Kovac se reúne con los grandes pilotos del momento mientras esconde un pasado con muchas heridas abiertas.
PREGUNTA: “La dama de la niebla” comienza con tragedia.
RESPUESTA: Pues sí. La historia arranca en el Gran Premio de Montecarlo en 1937, en esa goldenera de los grandes premios de automovilismo. Arranca de una forma un poco trágica porque se produce la muerte de un piloto en un accidente. Inmediatamente después se abre una investigación porque parece que igual no ha sido tan accidental y que alguien ha querido matarlo. Todas las sospechas recaen sobre su viuda Mila Kova, la protagonista de esta historia. La muerte de Anton Behra, que es el marido de Mila, va a sobrevolar durante toda la trama. A su vez, se explora el papel de estas mujeres que fueron pioneras en el mundo del automovilismo desde un punto de vista no tanto de su profesión, sino de quiénes eran ellas como personas.
P: Esta historia tiene un poco de todo: intriga, historia, trama policial, amor, deporte…, ¿qué pretendías introduciendo todos estos ingredientes en un solo libro?
R: Es marca de la casa. Quienes me conocen y ya me han leído desde hace muchos años saben que mis novelas tienen esta variedad con el que llegas a un grupo más amplio de lectores que le gusta la diversidad de géneros. Más que una intencionalidad es un poco seguir haciendo lo que vengo haciendo durante los últimos años.
P: El amor y el deporte parecen destacar por encima del resto de ingredientes.
R: Ante todo es una gran historia de amor, y este es el corazón, nunca mejor dicho, de la novela. Lo que pasa es que tiene este adorno que es el mundo de los grandes premios, pero es solamente una ambientación. También está la propia ambientación que otorga la Isla de Man. La Isla de Man se convierte en sí mismo en otro personaje y además sirve de contrapunto a ese mundo del automovilismo, que es más superficial. La isla ofrece un entorno mucho más sencillo y sincero, lo que hace que la protagonista se encuentre entre dos mundos. Mila va a experimentar esa tensión y va a tener que decidir con cuál se queda.
P: Llama la atención ver cómo en 1938, Mila compite en la Fórmula 1 en igualdad de condiciones con los hombres. ¿Había más igualdad de género en este deporte en aquellos años que ahora?
R: No sé si había más igualdad, porque ellas también tuvieron que enfrentarse al menosprecio de sus compañeros, que consideraban que no valían para lo que estaban haciendo. Pero por lo menos sí que existía la oportunidad de llegar a ser piloto de Fórmula 1, algo que hoy en día parece que no es tan sencillo. En ese sentido hemos dado un paso atrás. Para las mujeres era más fácil entrar en la Fórmula 1 antes que ahora. Hoy en día no hay mujeres compitiendo en la categoría reina. Existe la Fórmula Academy pero no es una es una categoría mixta, sino que en ella solo pueden competir mujeres. Lo más lejos que han llegado, como el caso de María de Villota, ha sido a reservas. Eso no pasaba en los años 30, pues en la élite había mujeres compitiendo codo con codo con los grandes hombres. Es verdad que hoy en día el mundo de la Fórmula 1 es mucho más profesionalizado, está mucho más reglado y el acceso no es tan sencillo. Aún así, yo no me explico como en un deporte donde hay esa combinación entre ser humano y máquina, es decir, no es un deporte solamente físico, las mujeres no han accedido a la élite.
P: “La dama de la niebla” es claramente una reivindicación del papel de la mujer en este deporte.
R: Absolutamente, porque lo que es cierto es que son figuras muy desconocidas. Incluso los aficionados desconocen que hubo mujeres que compitieron en la élite del automovilismo. Son figuras que han quedado en la sombra, apenas sabemos de ellas, y sobre todo lo que no sabemos es su personalidad. ¿Qué hay en la cabeza de una mujer de los años 30 para entrar en un mundo en principio vetado?¿Quiénes son estas figuras?
P: La protagonista a Mila representa a la perfección a esas mujeres que quisieron romper con lo establecido. ¿A qué se tuvieron que enfrentar teniendo en cuenta lo masculinizado que está el mundo del automovilismo?
R: Fundamentalmente al menosprecio de los compañeros, del deporte, de la prensa, de la propia sociedad. Se decía que no tenían ni la fuerza suficiente para conducir un coche ni la resistencia para participar en un Le Mans o en un rally de Montecarlo. Era claramente una falacia porque luego demostraron que podían hacer todo eso y más. Luego tenían que enfrentarse al prejuicio de que el automovilismo es una cosa de hombres y que en todo caso, las mujeres como mucho están solo para lucirlos. Sí que se les permitía y estaba muy bien visto que participaran en los concursos de elegancia, donde lo que se valora nada más que es la estética del coche. Las consideraban como un mero adorno.
P: Has dicho en otras declaraciones que cuando Mila se subía al coche, era una mujer segura de sí misma. Sin embargo, cuando se bajaba del coche se volvía muy vulnerable. ¿Por qué?
R: Mila tiene asignado ese papel de heroína que suelen tener las protagonistas, pero no es una heroína. Ella es un personaje muy complejo que dentro del coche controla todo lo que está en su mano. Siente que ahí lo hace bien y es poderosa. Pero en cuanto sale de ahí de esa zona de confort es cuando aparecen las aristas y los claros oscuros de la figura de la heroína. Es en ese momento cuando ella tiene que enfrentar las decisiones vitales. Digo que es un personaje complejo porque no sabemos muy bien quién es hasta casi el final de la novela, un misterio que encierra ese pasado oculto. Como autora es un reto construir un personaje así porque lo que quieres es que enseguida tus lectores empaticen con la protagonista, y cuando no muestras claramente quién es, es más difícil lograr esa empatía.
P: Los protagonistas tienen mucha importancia y Mila es una mujer con un pasado con muchas heridas abiertas. ¿Cómo afronta la pérdida de su marido?
R. Es uno de los grandes misterios que te comentaba de esta novela. Ella tiene ese papel de viuda aparentemente en un mundo de apariencias. Tiene que mostrarse como una viuda muy sentida y muy dolida, pero detrás de esto hay muchas heridas, dudas y miedos. Parte de la gracia de la novela es ir descubriendo los motivos de su vulnerabilidad.
P: El contexto sociopolítico en el que estamos, con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, y también el geográfico, la Isla de Man, ¿qué importancia tienen en esta novela?
R: Fundamental. En ese momento ya la sociedad europea es una sociedad en tensión. Es un contexto histórico fascinante porque Europa después de la Segunda Guerra Mundial ya no va a ser igual. Entonces, son como los últimos coletazos de esa vieja Europa. El hecho de que esta historia está ambientada en el mundo de los grandes premios me permite crear una especie de laboratorio social a través de pilotos de diferentes nacionalidades y condiciones. La Isla de Man es igualmente importante. Toda esta gente llega a la isla huyendo de la situación de tensión que hay en Europa, pero también de su propio pasado, porque no solo Mila esconde secretos. La isla al final se convierte en personaje más de la novela.
P: ¿Con qué te gustaría que se quedara el lector después de leer “La dama de la niebla”?
R: Lo que procuro es hacer entretenimiento con mis historias, que al final el lector pase un buen rato y termine cargado de emociones. Si además puede aprovechar para rescatar de la sombra a figuras cuya contribución a la historia y al deporte es importantísima, pues mejor. Yo creo que también sirve de ejemplo a generaciones futuras. Hoy en día hay muchas mujeres que están haciendo cosas muy importantes en el mundo del automovilismo y que, sin embargo, siguen siendo casi tan desconocidas como fueron sus antecesoras. Si salimos a la calle y preguntamos quién es Fernando Alonso, todo el mundo sabes quién es incluso sin ser aficionado. Si tú preguntas quién es Cristina Gutiérrez, una mujer que ha ganado el Dakar, la gente dirá que no tiene ni idea. Al final esto es una contribución a dar esa visibilidad a las mujeres en el mundo del motor.



