Ángel Orensanz demuestra en Zaragoza que convierte en arte todo lo que toca

La primera muestra individual de Ángel Orensanz en Zaragoza ha abierto este martes sus puertas en la sala de exposiciones de Cajalón. “Los orensanz de Orensanz” es el título de una retrospectiva donde poder conocer la esfera creativa privada de un aragonés, que ha dado la vuelta al mundo y a quien le gustaría haber sido invitado a Expo 2008.

Zaragoza.- “Yo conozco el misterio de los ángulos de la luz”, dice Ángel Orensanz sin inmutarse. De la misma forma que minutos antes ha presumido de ser algo así como el rey Midas del arte: “Alguien ha dicho en Nueva York que soy capaz de convertir en arte una materia que está destinada a ser víctima del uso corriente. Y es verdad porque yo vivo con el arte”. Cientos de exposiciones a sus espaldas y un sinfín de piezas instaladas en museos y en espacios públicos de todo el mundo le convierten en uno de los artistas aragoneses más universales y, por primera vez, este martes inaugura en Zaragoza una muestra individual.

Las telas de colores de “Las golondrinas en Venecia” y el hierro soldado de “El esquiador” son las primeras piezas contrapuestas con las que se encontrará quien se acerque a la sala de exposiciones de Cajalón. Tras ellas, todo un universo heterodoxo donde descubrir el lado más íntimo de Orensanz. “Todas las obras proceden de la colección personal de Ángel Orensanz, un artista que se ha movido mucho en la esfera pública y que estamos acostumbrados a conocer sobre todo por sus monumentos al aire libre, pero esta exposición tiene esa dimensión que le añade un atractivo suplementario. Vemos su esfera privada, las obras que había mantenido en su taller de Zaragoza, las que nos ha traído de País…”, ha explicado el comisario de la exposición, Jesús Pedro Lorente.

Más de cincuenta piezas agrupadas bajo el título “Los orensanz de Orensanz”, “un juego de palabras que permite subrayar que hay muchos orensanz en Orensanz porque maneja muchos estilos y materiales”, ha destacado Lorente, quien ha insistido en los materiales tan heterogéneos y en las etapas tan diversas que componen esta retrospectiva: “Es una revisión bastante variopinta de su carrera, de su trayectoria artística, que nos da una idea que en Zaragoza no teníamos porque es la primera exposición que hace. Es un buen ejemplo de su variedad estilística y de materiales”.

Una caja de sorpresas

Precisamente, quien sólo conozca las esculturas monumentales del artista aragonés, se sorprenderá con las esculturas figurativas, los dibujos o los retablos de madera tallada. Así, Ángel Orensanz se convierte en una caja de sorpresas que él mismo se encarga de ir desgranando poco a poco. Acompañado por el comisario de la muestra, por el director general de Cajalón y por varios periodistas, Orensanz va explicando una a una todas las piezas. Recuerda exactamente cuándo y dónde las hizo, y no duda en apuntar, como si de un profesor de arte se tratara, la teoría que ha llevado a la práctica para lograr el caos, el miedo, el vuelo…

"El esquiador" y sus telas de colores dan la bienvenida

“Estas exposiciones que llegan al público son fundamentales porque el público siempre tiene una noticia del eco que dan las piezas en muchas ciudades, pero otra cosa muy buena es verlas cerca”, advierte el artista poco antes de enumerar la lista de ciudades que exhiben o han exhibido su obra (incluida Nueva York, sede de la Fundación Ángel Orensanz), y mucho antes de lanzar al mundo una confesión: “Valía la pena que yo me hubiera dedicado a este arte”. Y continúa reflexionando: “Admito todo el pasado porque para mí tiene un respeto enorme. ¿Cómo se puede hacer un Renacimiento que casi es una soberbia? Y la persona humana es muy limitada. Siempre me ha parecido muy extraño ver que una persona haga arte. Es mejor no ver la persona y ver el arte. Cuando se ve la persona que quiere tener reconocimientos… yo creo que lo vale es el arte porque es arte”.

Sin invitación para la Expo

Quizá ésa sea la razón de su éxito. Como muchos críticos han alabado su capacidad de fusionarse con la naturaleza y de crear piezas que dialogan directamente con ella, Orensanz no duda en hace hincapié en ese don y en protestar por no haber sido invitado a participar en Expo Zaragoza 2008: “No entiendo por qué Aragón no me ha invitado al festival del agua de la Expo. Me encantaría participar interviniendo en el paisaje… el paisaje lo llevo dentro”.

Aunque no lo ha concretado demasiado, a Orensanz le gustaría jugar con el paisaje, con la luz y con sus estructuras tubulares en Expo 2008. Las piezas, como las que instaló en el Holland Park de Londres en 1973, que le hicieron tan popular. “Fue una etapa fundamental en su carrera. Las estructuras tubulares como menhires metálicos que, en una verticalidad muy marcada pero agrupándose y arracimándose, dan idea de su obsesión hacia la abstracción por la monumentalidad y la verticalidad”, ha explicado el comisario.

También esa parte de su producción tiene cabida en la sala de exposiciones, así como su más reciente “Dinosaurios del espacio”, “Algoritmo” o “Los sueños del arte”, para mostrar a los zaragozanos la genialidad de un artista que presume de sus orígenes y regresa constantemente a ellos. “Ángel Orensanz es, además de un ciudadano del mundo, un aragonés -en palabras del director general de la entidad, Javier Hermosilla-. Y hoy especialmente. Con esta muestra, la primera exposición del autor en Zaragoza, Cajalón quiere rendir el merecido tributo a este artista aragonés, ya universal, cuya figura es comparable a los más grandes e ilustres de nuestros creadores, como Goya, Bayeu, Buñuel…”. Ahí es nada.