Nos lleva al Argel de 1575 pero en "El cautivo" ve Alejandro Amenábar (Santiago, 1972) su película "más autobiográfica". Quizás por esa capacidad y arte de contar historias que comparte íntimamente con ese Miguel de Cervantes, interpretado por Julio Peña, que se desnuda y se abre al espectador en un periodo de tiempo desconocido prácticamente para todos aquellos que alguna vez lo estudiaron. La nueva película del premiado cineasta se centra precisamente en esos cinco años en que el autor del Quijote estuvo preso en Argel (1575-1580). Algo que, si estuviéramos en una película de Marvel, el propio Amenábar definía como el momento en que Cervantes se convertiría en superhéroe. La autodefine como una película de aventuras, pero es mucho más, tanto que hasta plantea la posibilidad, no sin polémicas, de que Cervantes tuviera una relación íntima y sexual con Hasán Bajá, esto es, su captor. Eso sí, las respuestas se las deja siempre al público.
El cineasta chileno, ganador de un Oscar y unos cuantos Goya, ha visitado este jueves los cines Palafox de Zaragoza para hablar de esto y mucho más.
PREGUNTA.- En "Mientras dure la guerra" la figura de Unamuno centra un relato sobre la Guerra Civil y ahora en "El cautivo" hablamos de esa parte sin explorar de Cervantes. ¿Cómo ha sido pisar un terreno casi desconocido? No hay prácticamente películas sobre el escritor...
RESPUESTA.- Al cine no se ha llevado prácticamente nada de Cervantes, excepto la película de Vincent Sherman de 1967 y la serie de televisión de los 80 de Alfonso Hungría. No hay nada sobre su vida, con lo cual era terreno virgen. En el caso concreto de esas dos películas que has mencionado, me interesa detenerme en un periodo concreto que me ayude a entender al personaje. Y este periodo concreto (el cautiverio del escritor en Argel entre 1575 y 1580) es importantísimo para entender quién llegaría a ser Miguel de Cervantes.
P.- Desmontas algunos mitos como que el escritor del Quijote realmente no era manco. ¿Crees que es una de esas figuras universales de las que se habla mucho pero no se sabe casi nada?
R.- Exactamente es la sensación que tuve cuando empecé a investigar sobre él. Es esa estatua que vemos todos los días y, como la tenemos ahí, ya no nos detenemos ni a contemplarla. Creo que mucha gente tiene una serie de "fake news" sobre Cervantes, empezando por lo que has dicho de lo de la mano. También el hecho de que no haya un retrato oficial porque todo son aproximaciones, el cambio de su segundo apellido de Cortinas a Saavedra y por supuesto esta etapa de su vida que yo desconocía completamente. De él sabía que había estado en la cárcel por un tema de impuestos pero ignoraba tanto que había tenido que huir de Madrid en su juventud, como que había sido raptado o secuestrado por corsarios en su vuelta a España.
"Cervantes es esa estatua que vemos todos los días y ya no nos detenemos ni a contemplarla"
P.- De hecho, has dicho alguna vez que no eras un "cervantista" aficionado y que leíste El Quijote y poco más.
R.- Justo. Ni soy cervantista acreditado ni he sido cervantista aficionado. He conocido de Cervantes lo que marcan los cánones del colegio. En su día me leí Rinconete y Cortadillo y El Licenciado Vidriera con el que me reí un montón y también algún extracto del Quijote sobre los que hacía comentarios de texto. Pero realmente mi aproximación era realmente tangencial como creo que la de muchísima gente en España.
P.- En la película sobresale esa capacidad y el arte de contar historias que tenía Cervantes, algo que se puede equiparar a tu capacidad como cineasta para hacer lo propio. ¿Es este tu trabajo en el que más sobresale ese arte?
R.- Es mi película más personal, por no decir autobiográfica. Lo curioso es que quién me iba a decir a mí que Cervantes me iba a provocar eso y de alguna manera es porque, efectivamente, hablamos de un contador de historias. De alguien que pretender congregar a un montón de gente a su alrededor, pretende entretenerles con historias, y eso está en la esencia de cualquier contador y, por supuesto, de Cervantes. Un hombre que explora su humanidad. Yo no he vivido una situación traumática como la que él vivió pero sí quiero pensar que tiendo el brazo a la comunicación, al diálogo, que es algo que El Quijote defiende de principio a fin.
P.- Has dicho que si esto fuera una película de Marvel la historia narraría el momento en que se convierte en superhéroe...
R.- Sí. He querido dejar esta parte de su vida salpicada de guiños al Quijote porque sentía, por un lado, conforme iba desarrollando la historia que era inevitable hablar del placer de contar historias pero, por supuesto, había que conectarla con ese hito de la literatura universal aunque lo fuera a escribir mucho tiempo después. Nos pareció divertido conectarla visualmente con hallazgos que íbamos encontrando mismamente en el rodaje.
P.- Hay una escena en la que se ve claramente a Sancho Panza y a Don Quijote de la Mancha...
R.- Esa estaba en el guion pero hay otros guiños que iba encontrando durante el rodaje. No quería hacer algo muy evidente pero sí quería que las personas que conocemos elementos del Quijote y que forma parte también de nuestra cultura popular nos provocaran de vez en cuando una sonrisa.
P.- "El cautivo" es una película, cuando menos, ambiciosa. ¿Ha sido difícil de levantar?
R.- Ha sido difícil financiarla como es difícil financiar todas mis películas. Siempre se me olvida porque luego, afortunadamente, tienen éxito con el público y se lo agradezco eternamente porque es el calor del público el que me permite seguir contando mis historias en libertad. Pero es verdad que financiarlas es complicado porque la ecuación de libertad-dinero implica que a veces tienes menos dinero a cambio de esa libertad. Dicho esto, estoy muy orgulloso de esta película, estoy muy orgulloso del trabajo de todo el equipo, desde todos los jefes y jefas de equipo hasta la figuración, que estaban absolutamente entregados para que el poco o mucho dinero que teníamos se luciera en pantalla.
P.- Hablemos ahora de las críticas. De repente se plantea esa posibilidad de que Cervantes hubiese tenido algún tipo de relación afectivo-sexual y/o atracción con su captor y a algunos les molesta la posibilidad. ¿Te imaginaste que podía pasar? ¿Forma parte de esa forma de romper tabús en el cine?
R.- Conviven en mí dos fuerzas que son, por un lado, la honestidad y por otro la responsabilidad en el sentido común. Primero quiero ser capaz de poder hablar de cualquier tema, ya sea la eutanasia, la Guerra Civil o ya sea la intimidad sexual de Miguel de Cervantes. Luego intento ser muy responsable en el sentido común y la elegancia porque a la vez tengo que respetar a ese público al que le estoy pidiendo que mueva el culo de casa y pague por ver una película mía. Conviven esas dos fuerzas y en esa ecuación a veces sabes que no vas a contentar a todo el mundo. De todas formas, mi sensación es que las voces más acaloradas provienen de quienes aún no han visto la película.
P.- Entonces, hay mucho lugar para la ficción en "El cautivo" aunque también mucho rigor histórico...
R.- Hoy hablaba con una periodista de historia francesa para Le Figaroy estaba muy intrigada y me iba preguntando punto por punto qué era real, qué no era real. Yo creo que son preguntas legítimas de quienes vemos las películas, saber un poco cuál es el grado de realidad. Dicho esto, hablamos de una ficción, es decir, en el momento que estás recreando y entrando en lugares y escuchando las conversaciones, ninguno estábamos allí hace cuatro siglos, yo lo tengo que reinventar. Yo me muevo en cuatro niveles: lo probado o histórico, lo probable, lo improbable y lo imposible. Siempre me gusta no caer en lo imposible, podría hacer un cine histórico que, de pronto, plantee un hecho imposible como hace Tarantino. Pero, en mi caso, me gusta jugar entre lo probable y lo probado.
"Siempre me gusta no caer en lo imposible y quedarme entre lo probable y lo probado"
Creo que hay muchas cosas, después de ver la película, de las que el público se sorprendería porque corresponden a la realidad. Por ejemplo, ha habido alguna de las críticas que han dicho que nuestro retrato de las calles de Argel es demasiado exagerado, demasiado woke. Y precisamente es a lo que más nos hemos apegado a las crónicas de la época. Antonio de Sosa describe perfectamente la sociedad de Argel y lo que se vivía en las calles y era muy apasionante. Por eso mismo quería reflejarlo punto por punto exactamente cómo era.
P.- Por tanto esa intimidad entre Cervantes y su captor entraría dentro de lo probable.
R.- Entra dentro de lo probable. Lo probado es que, por supuesto, el personaje existió y que Hasán Bajá era homosexual o bisexual depende las crónicas. Los dos se encontraron y seguramente en ese momento los encuentros tuvieron lugar en italiano porque para entonces, originalmente, Hasán Bajá era veneciano y Cervantes hablaba italiano porque había vivido varios años en Italia. Cervantes salvó la vida milagrosamente a pesar de ser descubierto las cuatro veces que intentó fugarse y ser el autor intelectual eso suponía la muerte o el castigo o la mutilación y él se salvó. Entonces, una de las teorías apunta a una posible relación de favor y afinidad entre los dos. Eso es lo que yo exploro y ahí sí que lo completo con la ficción. Luego ya es el público quien decide si es una relación afectiva o sexual recíproca o relación de poder.
P.- Julio Peña se pone en el papel de Cervantes. No sería fácil encontrar al actor perfecto para el gran mito de la literatura universal.
R.- Ha sido muy difícil, ha sido la decisión casi más arriesgada de mi carrera y quiero pensar que la más afortunada. Estoy infinitamente feliz de haber confiado en él porque creo que llevaba el alma del personaje y eso es algo que no se puede racionalizar, lo llevas o no lo llevas. Él ha hecho un trabajo espléndido y lo ha dado todo.