Anoche toda Zaragoza -o al menos las 4.000 personas que no faltaron a su cita anual con el Festival de Música Independiente de Zaragoza (FIZ)- tenía un único pensamiento: sentir, como dice la canción de Amaia, que les apetecía estar toda la vida con ella, escuchando todos y cada uno de los acordes que la cantante de la vecina Pamplona iba a hacer sonar para todos y cada uno de los presentes.
El silencio previo era casi litúrgico. Apenas unas luces tamizadas, un murmullo expectante y, de pronto, la voz de Amaia llenó la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza. Bastaron unos segundos para que todos los allí presentes supieran que estaban ante un momento irrepetible. La pamplonesa, con esa mezcla de fragilidad y fuerza que la distingue, debutó en el FIZ conquistando a todos con la naturalidad que la ha convertido en un referente de la escena nacional.
Habilidosa con el piano, pero también con el arpa, la artista regaló uno de esos momentos que todos querrían captar para siempre en la retina e, incluso, en su corazón, firmando uno de los instantes más mágicos de la noche cuando entonó "Ya está". La sala contuvo el aliento, suspendida en un silencio que se rompió en aplausos confirmando que sí, Amaia tiene algo que encandila y emociona, a partes iguales.
DORIAN, LADILLA RUSA O NIÑA POLACA, ENTRE LOS MÁS ACLAMADOS
La velada, sin embargo, ya venía cargada de energía desde el arranque. Los locales Multipla inauguraron la noche con un set vibrante, seguidos por Niña Polaca, que encendieron al público con himnos como "Los días malos" o "Mucho tiempo contigo". Después, otro clásico del festival: Dorian. Los catalanes presentaron su nuevo trabajo, "Futuros imposibles", sin olvidar sus ya eternas "A cualquier otra parte" o "Tormenta de arena", que hicieron cantar a coro a toda la sala.
El espíritu festivo alcanzó cotas máximas con Ladilla Rusa, que transformaron la Multiusos en una pista de baile desenfadada y contagiosa gracias a temas como "Kitt y los coches del pasado" y "Macaulin Kulkin". Y, cuando parecía que la noche no podía dar más de sí, Rocket DJ puso el broche con una sesión frenética que mantuvo en pie a los asistentes hasta altas horas.
Mientras tanto, el escenario alternativo, el FIZ Club, latía al ritmo del talento aragonés. Tanto es así que Drizzyclare, Zoe y Rialto confirmaron que la escena local tiene presente y futuro, llenando la pista con ritmos frescos llenos de fuerza.
